Un guerrero que ya es leyenda

El atleta argentino retrata al gran velocista jamaiquino, dueño de 11 títulos mundiales y 9 olímpicos, y récordman en los 100, los 200 y la posta de 400
(0)
23 de diciembre de 2016  

Existen dos Usain Bolt. El showman y el atleta profesional que se entrena en la pista. Tuve la oportunidad de conocerlo en Buenos Aires y es una persona muy respetuosa con sus pares. Y ése es un rasgo poco frecuente en una estrella de esa dimensión. No pasa seguido con una figura como Bolt.

Pero ¿por qué se mantuvo como el rey esta última década? Básicamente, por su búsqueda constante de superación. En los campeonatos mundiales y en los Juegos Olímpicos compiten los mejores del mundo, y eso hace que el atleta tenga un plus de rendimiento. Por ejemplo, en un meeting el mejor corredor puede registrar 9s99/100, y se gana con 9s70/100. Si en unos Juegos hoy compiten corredores que marcan 9s70/100, depende del nivel de preparación que uno tenga para empujar los tiempos a 9s58/100, que es lo que hizo Bolt. Para llegar a eso, no sólo te tiene que gustar el entrenamiento: tenés que ser un buen competidor. Así se empujan las marcas. Y eso explica por qué Bolt hizo los récords que hizo. Sus rivales, que tenían marcas extraordinarias, lo impulsaron hacia eso. Perforó los récords gracias a que tenía excelentes competidores.

El medallista olímpico, Usain Bolt
El medallista olímpico, Usain Bolt Crédito: DPA

Además, no se quedó sólo con el récord ni con la medalla. Buscó siempre la superación. Eso revela su nivel profesional. En 2008, Bolt arrastraba el dedo gordo del pie en los primeros apoyos al salir de tacos y perdía la línea de fuerza. Eso lo mejoró técnicamente para los Juegos Olímpicos de 2012. También luchó muchísimo contra sus lesiones, recuperándose hasta el último momento. Es un luchador constante. Porque eso es él: un guerrero. Sabe trabajar sobre su debilidad. Eso también lo mantuvo en lo más alto. Se preocupó de hacer todo de la manera más perfecta. Mejoró sus puntos de apoyo, sus ejes de carrera, sus puntos de equilibrio. Lógicamente, potenció lo que ya tenía. Como si fuera poco, tiene la potencia de un caballo. Trabajó más en su debilidad que en su fortaleza. Es otro rasgo de su personalidad deportiva que robustece su profesionalismo.

Por ejemplo, Bolt dijo que la forma en la que podían ganarle a él era en los primeros 40 metros. Si ahí no le sacaban tres metros, después entraban en su juego y nadie le podía ganar. Y no se trata de una declaración que es producto de la vanidad: su amplitud de zancada es superior a la de otros corredores. Se lo ve canchero en la pista en los videos que circulan, pero volvemos al comienzo: él es muy respetuoso. Lo otro es marketing para facturar más.

Los velocistas, cuando van a un campeonato o a cualquier otra competencia, analizan a los otros competidores mirándolos a los ojos. En la pista se conoce mucho a una persona de esa manera. Así como Bolt tiene respeto por los demás, uno lo sabe leer en él. Los atletas se acostumbran a hacer ese ejercicio: mirar a las personas a los ojos y analizarlas.

Pocos factores quedan librados a la suerte. Carl Lewis lo definió con la carrera de los Juegos de Seúl de 1988. Él se refería a la carrera con Ben Johnson, quien después fue descalificado por dopaje.

Dijo sobre aquella jornada: "Vi los ojos rojos de Ben Johnson, vi al demonio". Y cuando ves al demonio, te asustás. Eso fue lo que pasó con él. Antes de entrar a la pista, Lewis reconoció su derrota. Después, tuvo la sinceridad de decirlo.

Son muchas las cosas que se observan en el lenguaje corporal y en la mirada. Eso te lo dan los años de competencia y se aprende después de muchísimos torneos. Es un análisis más fino y no se trata sólo de guapeza. Bolt evalúa todo eso, por más que muchos crean que cuando sale a un estadio sólo hace un show. Él fue profesional, inclusive, cuando llegó a Buenos Aires y corrió contra un colectivo. Una situación que no es de sus favoritas. Prefiere correr en superficie sintética. Sin embargo, por encima de gustos y preferencia, brindó un espectáculo, lo que también lo marca como profesional.

Del editor: ¿por qué es importante? Con sus 3 medallas doradas en los Juegos Olímpicos de Río, confirmó que es una de las grandes figuras del atletismo de todos los tiempos

Carlos Gats

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.