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El balazo de un policía mató a un inocente

La víctima tenía 22 años y recibió el disparo cuando salía de su trabajo
Gabriel Di Nicola
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21 de julio de 2011  

Faltaban diez minutos para terminar su jornada laboral. Antes de salir del trabajo jugó a las cartas con un compañero. Fichó a las 16. Ariel Domínguez, de 22 años, estaba feliz. Sólo pensaba en la celebración del Día del Amigo. Pero su vida y la de su familia se derrumbaron en segundos. El joven murió de un balazo en la cabeza, cuando, según fuentes policiales, el arma reglamentaria de un suboficial de la Policía Federal se disparó por accidente.

El hecho ocurrió ayer, pocos minutos después de las 16, en la avenida Paseo Colón y Humberto I, en San Telmo. Domínguez se dirigía a la parada de la línea 33 para tomar un colectivo y volver a su casa, en Villa Dominico, partido de Avellaneda.

"Los policías no sirven para nada. Son una basura", exclamó, en medio de una crisis de nervios, la madre de la víctima pocos minutos después de reconocer el cuerpo de su hijo. El balazo que mató al joven salió del arma reglamentaria de un cabo de la Policía Federal que se desempeña en la Comisaría 44a., pero que a la hora en que ocurrieron los hechos prestaba servicio adicional en el Registro Nacional de las Personas (Renaper).

Al cierre de esta edición, el uniformado, de apellido Mendoza, estaba detenido en la Comisaría 14a. La investigación quedó en manos de la jueza de instrucción porteña María Gabriela Lanz, que designó a la Gendarmería Nacional para que hiciera los peritajes correspondientes para determinar cómo se disparó el arma que mató a Domínguez.

"El robo de una billetera no vale la vida de una persona. Es preferible tener un delincuente libre que un inocente muerto ", dijo indignado Leonardo Domínguez, de 24 años y hermano de la víctima.

Según informó a LA NACION el director del Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME), Alberto Crescenti, la llamada por el pedido de auxilio fue recibida a las 16.08.

"A las 16.10 salió una ambulancia desde el hospital Argerich hacia el lugar del hecho, pero cuando llegó ya no podía hacerse nada porque la víctima tenía una herida de bala en el cráneo que le provocó la muerte", explicó Crescenti.

Domínguez era empleado de la firma La Mantovana, dedicada a la limpieza de edificios y otros servicios. Su lugar de trabajo era en un depósito de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en Humberto Primo al 100.

Fuentes policiales informaron que a la misma hora en que la víctima salía de trabajar un grupo de adolescentes que festejaba en la zona el Día del Amigo protagonizó una serie de incidentes.

"Hubo numerosas llamadas al servicio de emergencia 911 para advertir sobre los incidentes. En una de las comunicaciones también se denunció que un turista había sufrido el robo de la billetera", afirmó a LA NACION un alto jefe de la Policía Federal.

Todo habría comenzado en San Juan y Paseo Colón. El grupo que protagonizó los disturbios corrió por Paseo Colón en dirección a la Casa Rosada.

En ese momento, Domínguez cruzaba la avenida Paseo Colón. Estaba por llegar a la parada de la línea 33 cuando un proyectil calibre 9 milímetros lo mató.

"Los peritajes que hará la Gendarmería Nacional determinarán qué pasó con el arma del cabo Mendoza. Por dichos de testigos supimos que la pistola calibre nueve milímetros cayó de la cartuchera y se disparó", sostuvo a LA NACION un oficial superior de la Policía Federal.

La hipótesis es que el uniformado quiso colaborar con los agentes de la Comisaría 14a. que intervinieron en los disturbios. Según fuentes policiales, por los hechos previos a la muerte de Domínguez hay dos personas detenidas, una mayor de edad y otra, menor.

Según José Docarmo, supervisor de La Mantovana, la Policía Federal se comunicó con la empresa para comunicar el fallecimiento de Domínguez. "Nos dijeron que se trató de un lamentable accidente. Que murió de un impacto de nueve milímetros en la cabeza", sostuvo a LA NACION Docarmo.

En Paseo Colón y Humberto Primo, a pocos metros de donde estaba el cuerpo sin vida de Domínguez, sus compañeros de trabajo no podían encontrar consuelo.

"Es increíble. Es una lástima. No puede ser que el arma se dispare sola", dijo, consternado, Gastón Cejas, compañero y vecino de Domínguez. Cejas estuvo a punto de salir del trabajo con Domínguez, pero se demoró unos minutos en fichar por un problema con su tarjeta.

Anoche, familiares de la víctima se mostraron indignados por la demora en el traslado del cadáver a la Morgue Judicial. Se vivieron momentos de tensión con los encargados del operativo.

"Somos víctimas de la mala formación que tiene la Policía Federal", dijo el hermano de la víctima, mientras su madre no dejaba de llorar dentro de una ambulancia del SAME.

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