
Un paisaje inglés en pleno Buenos Aires
Se trata de un barrio erigido en 1889 para los ferroviarios británicos; hoy está deteriorado y hay peligro de derrumbes
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Es de mañana y hay niebla. Se ve poco y del barro crece un olor rancio, pero que sabe a especias. El aire es pesado y algo triste.
Los vecinos hablan y señalan: tejas que ya no se consiguen, paredes de ladrillos muy marrones, chimeneas que ahora son nidos de palomas, balcones añosos y grietas profundas en los muros por donde se cuelan los yuyos del ajuste. A muchos de los habitantes les contaron que edificios así se encuentran en el East End de Londres o en los barrios más viejos de Liverpool.
Y es cierto. No hay en Buenos Aires un conjunto habitacional semejante, tan inglés. Y la historia quiso que podamos verlo en pleno Barracas.
Se trata de Colonia Sola, un conjunto de departamentos construidos en 1889 por los ingleses cuando eran los dueños de los ferrocarriles. Está sobre la calle Australia al 2700, dividido en cuatro edificios de rabioso estilo inglés, con detalles poco comunes: aldabas en las puertas, cúpulas de vidrio sin vidrios, mármoles importados y tejuelas en los techos que actualmente sólo se consiguen en Sudáfrica.
La historia dice que Colonia Sola se creó como una “comuna”: edificios-habitaciones donde paraban los empleados del ferrocarril de las provincias cuando llegaban por alguna diligencia a la entonces Capital Federal.
“Llegaban a Constitución –cuenta Eduardo Olarte, tesorero de la Mutual Colonia Sola– y el jefe les daba una llave de hierro grande, enorme, para abrir estos departamentos que entonces eran dormitorios. Mire –señala–, las habitaciones no tenían baños ni duchas, estaban acá, en el pasillo –y muestra un retrete–, como ahora. Casi todas las familias los usan.”
Y parece extraño, pero es así. En pleno 2001, en uno de los complejos habitacionales más bellos de la ciudad, los baños están en los pasillos y todo indica que por mucho tiempo.
El proyecto y la ejecución de Colonia Sola comenzó en 1890 con la dirección de Jorge Drabble, director del Ferrocarril del Sur, empresa británica dueña de las redes ferroviarias.
Por entonces, Barracas era uno de los barrios periféricos de la Capital y los que se acercaban a la zona eran, normalmente, familiares de los internados en el hospital de enfermedades infectocontagiosas Muñiz, a cuadras de Colonia Sola.
La primera reforma se produjo veinte años después de comenzado el siglo XX. Se trata del enrejado que da a la calle Australia, que sigue el mismo estilo arquitectónico original, y que fue concebido para evitar el ingreso de animales en la colonia.
Los 71 departamentos de los edificios tienen entre 35 metros cuadrados –los más chicos– y 70 –los más grandes–. Estos últimos, llegan a tener cuatro habitaciones, una enorme despensa concebida para almacenar comestibles y una cocina.
Desde que se recuerda, en los edificios de Colonia Sola viven trabajadores del ferrocarril, jubilados o hijos de aquéllos.
Cuando la situación quiso que esos dormitorios se dejaran de usar para los trabajadores del interior, el entonces ferrocarril Roca cedió a 71 familias las casas a las que se cobró un alquiler casi simbólico.
Pero con las privatizaciones todo cambió. Entonces, los habitantes de Sola pidieron y lograron que el Ente Nacional de Bienes del Ferrocarril (Enabief) vendiera a la Mutual, en 1998, el predio de 8389 metros cuadrados en 600.000 pesos.
Para hacer el boleto de compra venta, las familias socias de la Mutual reunieron los 60.000 pesos necesarios y comenzaron a pagar la cuota mensual con el objetivo de escriturar. Hoy deben el mismo monto, 600.000 pesos, gracias a los intereses devengados, y no logran ponerse al día.
“Acá somos 88 familias –dice Mónica Gullón, secretaria de la Mutual–, pero hay mucha desocupación, tenemos bastantes jubilados y no alcanzamos a cubrir las cuotas. Pero eso sí, vamos pagando lo que podemos porque no queremos que nos consideren en cesación de pago.”
Y cuenta que los departamentos de una habitación pagan una cuota de 105,05 pesos por mes y los de cuatro dormitorios, 144,27 pesos. “Pero mire a Chazarreta –señala a un hombre que en camiseta y pantalones cortos, demasiado parecidos a ropa interior, saca un brazo por la ventana para alimentar a su canario–: es jubilado, gana 140 pesos y 100 se le van en medicamentos, ¿cómo podría hacer para pagar la cuota?”
“El CGP N° 3 nos ayuda mucho –acota Oscar Contreras, presidente de la Mutual–; vinieron a desratizar, a vacunar a los chicos y se están llevando los autos viejos. Pero nos hace falta ayuda para mantener el edificio porque, en cualquier momento, una parte se derrumba.”
Esa posibilidad genera una tremenda pena, porque ninguno de esos materiales son reemplazables, ya que la construcción es única y es parte del patrimonio cultural de la ciudad, aunque la Ciudad no lo crea.
Los integrantes de la Mutual esperan una partida de dinero prometida y aprobada por la Legislatura, pero que vetó el entonces jefe de Gobierno y actual Presidente Fernando de la Rúa.
Vecinos y cifras
- Fueron los pioneros: unas 71 familias fueron las que compraron los departamentos de Colonia Sola.
- La población, hoy: actualmente allí viven 370 personas, de las cuales 150 son menores.
- Un peligro potencial: el 30 por ciento de los balcones está en mal estado y con peligro de derrumbe.
- La misma deuda: la Mutual debe actualmente 600.000 pesos, el mismo dinero que cuando lo adquirió al Enabief.
- Más de un proyecto: hubo varios emprendimientos para conservar la edificación, pero ninguno se concretó.
- $ 1.700.000: es la partida de dinero que votó la Legislatura porteña para el mantenimiento y que Fernando de la Rúa vetó, cuando era jefe de Gobierno.
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