
Un parque que renacerá tras las rejas
Las obras en el parque Rivadavia se inaugurarán el mes próximo; la feria será más pequeña y todo el paseo estará cercado
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¿Una buena noticia? Volverá a ser verde como algún día fue. ¿Una no tan buena? Será uno de los pocos parques de la ciudad que estará enrejado. Las obras para recuperar el parque Rivadavia están en marcha.
Se espera que el tradicional parque de Caballito sea reinaugurado en los primeros días del mes próximo. Con una inversión de más de 1.023.000 pesos, el gobierno porteño espera recuperar para los vecinos un espacio que estaba en pésimas condiciones.
La proliferación de puestos vendedores informales había barrido el poco verde que le quedaba. Se trataba, en muchos casos, de vecinos que jaqueados por la crisis vendían sus propias pertenencias.
La superficie que ocupaban los libreros se reducirá (ver aparte). Todo el predio será remozado: habrá más verde, se restaurarán los monumentos, se repararán las veredas y caminos interiores, se reciclará completamente el mobiliario (que incluye juegos, bancos, cestos, bebederos, mesas de ajedrez, bicicleteros) y se abrirá una calle peatonal paralela al muro de ladrillos que separa al parque del Normal N° 4.
Como contrapartida, una reja perimetral de 900 metros cerrará por completo el parque, delimitado por la avenida Rivadavia y las calles Rosario, Doblas y Beauchef. "Fue una decisión dolorosa porque se trata del primer parque porteño de uso intensivo que estará enrejado, pero hubo que hacerlo porque, si no, era imposible su mantenimiento", explicó el arquitecto Guillermo Gutiérrez Russo, coordinador general de Programas y proyectos de la Subsecretaría de Espacio Público y Desarrollo Urbano, que depende de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano.
Los vecinos consultados por LA NACION están resignados a la reja. No les gusta, pero les promete una solución a los desmanes, a la basura y a la invasión de vendedores. "No me gusta, pero servirá para reordenar el parque. Y que lo que era un chiquero se transforme en una plaza", opinó Roque Frachea, quien, desde hace 15 años, todos los fines de semana juega al ajedrez allí.
"Por culpa de los que destruyen lo ajeno, todos nos privamos de un parque sin rejas. Es la historia de siempre -se quejó Patricia, la mamá de Franco y Camila-. Espero que podamos volver a disfrutarlo."
Gutiérrez Russo reconoció que la medida es polémica. "Para nosotros es un laboratorio, seguimos recibiendo opiniones de los vecinos", dijo. El cerco tendrá nueve accesos, dos de ellos con rampas para discapacitados. Estará abierto de 8 a 22 en invierno y de 7 a 24 en verano.
"No había consenso entre los vecinos por la reja", coincidió el presidente de la Asociación Amigos del parque Rivadavia, Alejandro Bassignani. La entidad, creada en 1988, tuvo una participación activa en la remodelación del parque: entre 1998 y 2000 se sucedieron reuniones entre vecinos, instituciones y representantes comunales en el Centro de Gestión y Participación N° 6.
"Estamos contentos por el resultado de más de tres años de participación, pero sobre el tramo final de la discusión quedamos afuera -lamentó Bassignani-. No pudimos participar de la supervisión de obra ni de los resultados finales."
"Esa reja no es para un parque como éste. El concepto de que con ella se preservará el paseo es muy endeble, además es fea", se quejó el presidente de la Asociación Vecinos de Caballito, el arquitecto Rubén Kavanagh. El vecinalista adelantó que los vecinos de la entidad presentarán un recurso de amparo porque creen que se violó la ley N° 104 de derecho a la información. "No hubo carteles de obra, ni dicen qué empresa tiene la licitación. Hay muchas dudas", protestó.
Más y mejor verde
El parque Rivadavia fue inaugurado el 19 de diciembre de 1927. Es un verdadero pulmón para los que viven en Caballito: tiene un valor estratégico a nivel ambiental, ya que se trata del área de la ciudad con menor porcentaje de espacios verdes por habitante. Todavía se lo recuerda como "la plaza Lezica" porque se creó donde tenía su quinta Ambrosio Lezica.
"Está en una zona muy densamente poblada y se vuelve muy atractivo, comercialmente hablando, por eso el parque estaba totalmente invadido por vendedores imposibles de controlar. Era gente del barrio que vendía parte de su historia para sobrevivir", afirmó el secretario de Medio Ambiente, Eduardo Epszteyn.
El último 16 de enero, un ejército de camionetas, topadoras y empleados de la Comuna levantó una enorme muralla de chapas que rodeó el parque por completo. Arreciaron las protestas de los vendedores y los vecinos no ocultaron su sorpresa. El gobierno promete, a cambio de la reja, que habrá más verde.
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