
Un paseo por tres villas con historia
Por Amalia Eizayaga Enviada especial
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MAR DEL PLATA.- Tres casas de principios de siglo, que marcaron a fuego el paso por esta ciudad de los más ilustres poetas, escritores y pensadores, son parte de una experiencia cultural inédita.
Se trata de "Casas con historia", una visita guiada que, por primera vez en forma conjunta, permite al público conocer la magia de Villa Mitre, Villa Victoria y Villa Silvina, las dos últimas, de las hermanas Ocampo.
Las tres construcciones, de estilos muy distintos, están situadas en la antigua zona de Loma de Tiro a la Paloma, luego rebautizada como "Divino Rostro", y conforman uno de los conjuntos más notables del patrimonio arquitectónico y urbanístico de esta ciudad.
Hasta fines de febrero
El desarrollo del barrio y las anécdotas que se tejieron alrededor de los propietarios de las villas forman parte del recorrido histórico que se realiza -desde la semana última y hasta fines de febrero- todos los días, a las 20.
La idea es abrir las puertas de estas casas a todos; que los visitantes se tomen un par de horas para disfrutar de su encanto: "Los museos están dejando de ser centros solemnes para ser lugares activos", explicó Mónica Bartolucci, directora de Villa Mitre.
"Es la primera vez que tenemos una propuesta como ésta, entre las tres villas -agregó Bartolucci-. Queremos crear estrategias originales para que la gente se acerque".
La propuesta es recorrer propiedades con jardines encantadores, donde se tejieron miles de sueños y los más ilustres escritores del 1900 debatieron, se apasionaron y amaron.
La visita comienza en Villa Mitre, en Lamadrid 3870. El terreno donde está la casa originalmente tuvo 16 manzanas y perteneció al ingeniero Emilio Mitre -hijo del fundador de La Nación -. En 1930, su viuda, Angiolina Astengo de Mitre, hizo construir la casa de estilo neocolonial.
Hoy funciona allí el Archivo Museo Histórico Municipal Don Roberto T. Barili, donde se atesora documentación valiosísima sobre esta ciudad, con libros, y más de 20.000 fotografías y películas.
Luego continúa en Villa Victoria, hoy, un centro cultural. Fue la casa de veraneo que Victoria Ocampo heredó de Francisca Ocampo -una tía abuela- quien la hizo construir en 1912. El edificio principal está hecho de hierro y madera, fue comprado a la compañía Boulton & Paul Ltda. e importado de Inglaterra.
En esta villa que ocupaba entre diciembre y mayo, Victoria, una de las mujeres más transgresoras de su época, compartió largas horas con María Rosa Oliver, Enrique Pezzoni, Jorge Luis Borges, Gabriela Mistral y Saint John Peerse, entre otros. Un intercambio que luego quedó reflejado en la revista Sur.
Ahora es un colegio
El paso siguiente: Villa Silvina, construida en 1908 por Diógenes de Urquiza -hijo del general Justo José de Urquiza- y su esposa María Luisa Ocampo. Para la obra, se contrató al prestigioso arquitecto inglés Walter Basset-Smith. En 1942, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo se casaron y compraron la villa en un remate.
Allí, Silvina pasó largos veraneos -más discretos que los de Victoria- y recibió innumerables visitas del mundo literario hispanoamericano. Fue también lugar de inspiración y de descanso para Bioy Casares.
En Villa Silvina -de un sólido estilo renacentista- funciona hoy un colegio privado y aunque se respetó la fachada, no queda en el interior el estilo original. Este verano, se abrió la propiedad privada al público: se montó una muestra de "Diseño y decoración" -coordinada por las arquitectas Silvana Buttó y Alejandra Ibáñez-, a la que también se puede acceder tras el recorrido.
La entrada cuesta 6 pesos y se destina al mantenimiento de las villas. Una vez finalizado el paseo guiado, los visitantes pueden quedarse todo el tiempo que deseen en cada una de las casas. Pueden reconstruir parte del pasado y, por qué no, soñar un poco con su futuro.





