
Un Pueblo Perdido a 30 cuadras del centro
Está en Catamarca y fue habitado hace 1800 años; lo encontraron hace diez y hoy sigue abandonado
1 minuto de lectura'
CATAMARCA.- Está a sólo 30 cuadras del centro de la capital y cuesta encontrarlo. Por la ruta que va hacia El Rodeo es común pasar de largo sin advertir que a metros de la banquina hay una loma en donde, sobre una meseta, y a 40 metros de altura, se ubica el Pueblo Perdido de la Quebrada, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la última década.
Cuando el cronista de LA NACION quiso visitarlo debió dirigirse a un destacamento policial cercano; un amable oficial comisionó a un motociclista para que le indicara la entrada. "Aquí es", señaló el policía mostrando una suerte de tranquera de un metro de ancho, construida con palos y alambres y tapada por la maleza.
Después del ascenso, por un sendero de tierra y piedra, se estaba ante las ruinas de lo que fue una civilización hace 1800 años. Como siempre, semejante antigüedad conmueve, pero las inmediatas reflexiones, que poco entienden del tiempo, llevan a una sensación extraña y que causa sorpresa.
Es decir, pensar que esto estuvo siempre aquí, "a un tiro de fusil" del centro, a metros de una ruta asfaltada y que sólo fue descubierto hace diez años. La reflexión suma, sin duda, un mayor valor agregado a lo que se siente al caminar por esa zona que perteneció a habitantes algo anteriores a la época de la cultura de la Aguada, aquellos que tuvieron su espacio en el centro y el oeste de la provincia.
Lo que también sorprende es que nada esté indicado ni señalizado, que las ruinas estén realmente perdidas pero por el abandono de las autoridades y de quienes manejan la cultura y el turismo, que por allí no haya siquiera una casilla informativa y sólo los fines de semana aparezca un empleado municipal que cuida y, además, se desdobla en improvisado aunque entusiasta guía.
Los trabajos en el Pueblo Perdido de la Quebrada comenzaron en 1991, con un equipo liderado por el profesor Néstor Kriscautzky. "El proyecto, con un enfoque diferente del tradicional, propuso el rescate de los restos inmuebles y de los sitios para el futuro turístico de Catamarca, suponiendo que el atractivo arqueológico se transformaría en otro recurso para esa actividad", apunta el licenciado Kriscautzky.
De hidráulica y rituales
Una breve historia de lo descubierto, pues extenderse en su totalidad estaría mas bien destinado a un tratado científico, indica que el espacio abierto se encontraba rodeado de paredes levantadas con mampostería en tres cuerpos y dos laterales. Las habitaciones tienen una forma rectangular y se agrupan de a tres, es decir que formaban núcleos familiares.
Los vestigios de los recintos son casi 60, es decir que por allí habitaban unas diez familias. Los trabajos de investigación señalan también que tenían un excelente manejo de los recursos hídricos, con buenas pendientes, y el aprovechamiento de las aguas que bajan de las altas cumbres del cerro Ambato (4000 metros).
Producían cueros, lana, grasa y carne y desarrollaron excelentes pastizales para el manejo de los rebaños.
"Su divinidad principal era un jaguar o Dragón de la Aguada, sumamente representado en la cerámica y en los bronces", cuenta Kriscautzky, que reunió todos esos elementos.
También se descubrieron algunos rituales y ceremonias en los que se incluía la utilización de narcóticos y estupefacientes. La historia es amplia, pero si todo esto estuviera mejor planificado se podrían contar como se debe cosas sorprendentes a los visitantes.
El sacrificador
Como que existía un personaje muy importante llamado El sacrificador, un humano con raras vestimentas rituales, máscaras y armaduras, que muestra armas como hachas y lanzas cortas y, en una de sus manos, la cabeza cercenada de otro ser humano. "Es que se encontraron evidencias de cacería de cabezas y de canibalismo", asegura Kriscautzky.
El Pueblo Perdido de la Quebrada se excavó hasta el año último; después no hubo más presupuesto para que los becarios avanzaran ni para que llegaran hasta otros pueblos, como uno que existe a sólo 700 metros de éste y al que se llega por un sendero entre los cerros.
Pero nada está indicado y por las ruinas pasan vacas, burros, caballos y motos todoterreno. Incluso existen grupos indígenas que realizan ceremonias y reuniones reivindicando al pueblo como propio.
"Al menos -comenta Kriscautzky- colaboran retirando los residuos, igual que los chicos de los colegios que lo visitan.
"Fueron 70.000 los visitantes que vinieron en diez años, pero si el lugar no cuenta con la preparación mínima, se terminan llevando nada más que una triste impresión", lamenta el licenciado.
El Pueblo Perdido se llama así porque cuando le preguntaron a un viejito de la zona cómo se llamaba el lugar les dijo esas dos palabras. Y les pareció bien.
1
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3El santuario escondido entre las casas de Belgrano R al que todos quieren volver
4Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global


