Un servicio dedicado a formar parejas

Hay consultoras y lugares de encuentros que se especializan en presentar a personas que están solas y buscan enamorarse
Cecilia Wall
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14 de febrero de 2004  • 00:20

El Día de San Valentín es una fecha para celebrar el amor entre dos personas, pero también puede convertirse en un incentivo para que aquellos que están solos comiencen a buscar a su media naranja.

No sólo es posible encontrar el amor en una fiesta, en un boliche, en una reunión o a la vuelta de la esquina, los corazones solitarios también pueden acudir a una consultora para ayudarlos a dar el primer paso.

En muchas de estas agencias, donde llegan personas de todas las edades, se realiza una entrevista para conocer su personalidad y cuales son sus expectativas sobre la pareja. Luego, se busca a alguien del sexo opuesto que coincida con su perfil y se concreta el encuentro.

"Las presentaciones se hacen hasta que se consiga a la pareja definitiva y los encuentros pueden llevarse a cabo en la consultora y después se van a otro lado o les pasamos el teléfono, eso lo deciden ellos", contó Mónica Pícoli, de la Consultora de Vínculos, que funciona desde 1996.

Pícoli, que además de ayudar a las personas a combatir la soledad, trabaja como arquitecta, destacó que las personas de 50 son las que encuentran pareja en forma más rápida. "Ellos saben lo que quieren", aseguró.

Aunque todos buscan a alguien para compartir los momentos de la vida, las preferencias varían según la edad. "Los más jóvenes tienen la ilusión de encontrar a la persona perfecta, las mujeres de 50 buscan a un hombre contenedor y las de 60 eligen compañeros. Los hombres, en cambio, a toda edad buscan a la mujer ideal, todos quieren una Pampita", explicó Gabriela Muller, de la Consultora Always, que cuenta con una base de datos de 800 personas que aguardan el flechazo de Cupido.

Desde hace quince años, Enrique Montanelli también se dedica a la formación de parejas estables con fines serios, por medio de un sistema integral: sin límite de presentaciones ni tiempo.

"Un muchacho se casó luego de once presentaciones y una pareja contrajo matrimonio a los cuarenta días de conocerse", contó Montanelli, un psicólogo social que también trabajó como técnico mecánico.

En los espacios de encuentros, los divorciados también cuentan con un lugar propio. La licenciada Mónica Schwartz conduce talleres para personas de 30 a 55 años que han sufrido una ruptura. "Se trabaja sobre distintos temas de la vida y se trata de no repetir historias", contó Schwartz.

Charlas, debates y juegos

Otra propuesta diferente para personas sin pareja es "La Casa de Tere", donde se organizan actividades recreativas para conocer gente y divertirse.

"Son encuentros donde se hacen presentaciones y se organizan juegos en equipos. No hay que tener prejuicios, es un espacio para aquellos que no les gusta ir al boliche, pero sí conocer gente", contó Teresa Listig, una psicóloga social que ofrece su casa como lugar de encuentro para solteros de 30 a 39 años, los viernes, y de 40 a 55, los sábados, y donde ya se formaron más de cien parejas.

"La Casa de Tere" abrió en 1999 como un lugar exclusivo para realizar cine-debates, los domingos a la tarde. "Yo estaba sola y no podía creer que no existiera un lugar para conocer gente que no fuera en un espacio donde se bailara, entonces comencé con los encuentros", explicó Listig, que además relató cómo ella conoció a su enamorado:

"Norberto apareció en mi vida hace cinco años cuando comenzó a venir a los encuentros de cine-debates y después de unos meses me invitó a salir. El sí tocó el timbre de mi casa".

Otra modalidad de encuentro son las citas dinámicas, que consiste en una reunión de diez o doce personas, donde cada uno dialoga con todas las personas del sexo opuesto. "Es una charla informal y todo se hace en el living de mi casa. Dicen que diez minutos alcanzan para que uno se dé cuenta si la otra persona no le gusta y, si le agrada, tiene toda la vida", contó Listig.

Además, explicó que después de los encuentros, llenan una planilla con el nombre de la persona que más le atrajo y, "como diría Galán, si hay coincidencia, al día siguiente, les aviso por teléfono".

Listig destacó que la consigna de todas las reuniones es "bajar los ideales e ir a lo más humano. La soledad es la enfermedad, pero el prejuicio la provoca, por eso hay que darse la oportunidad de abrirse y conocer a los demás".

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