
Un sorpresivo testimonio complicó a Carlos Telleldín
Una ex testigo secreta sugirió que el mecánico sabía qué destino tendría la Trafic
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Miriam Salinas, conocida hasta hace dos semanas en el juicio por el atentado contra la AMIA como la testigo secreta K, complicó al mecánico Carlos Telleldín no sólo como quien entregó la Trafic que voló la mutual judía, sino que sugirió que el acusado tenía conocimiento previo de que en el ataque se usaría una camioneta.
Así al menos lo interpretaron los fiscales a cargo de la acusación, aunque para el abogado defensor de Telleldín, Luis Sasso, las revelaciones de Salinas ya fueron desmentidas por la esposa de Telleldín, Ana Boragni, con quien mantuvo esas supuestas conversaciones.
Pero además, el testimonio de Salinas puso en evidencia rarezas de una investigación teñida de irregularidades: contó que acordó con la SIDE colocar una cámara en su casa para grabar sus charlas con Boragni, que ella misma accionaba, y que esas cintas, acerca de las cuales los defensores no sabían nada, nunca le fueron requeridas hasta seis meses después, cuando se las pidió el juez federal Juan José Galeano. Una grabación se perdió.
La testigo K
Salinas fue una testigo sorpresiva. No podía ser ubicada hasta que anteanoche, el Tribunal Oral Federal N°3 anunció que iba ser escuchada luego de la declaración de la esposa de Telleldín, Ana Boragni.
Cerca de las 22, Salinas, entonces íntima amiga de Boragni, se sentó ante los jueces. El presidente Gerardo Larrambebere quiso saber cómo llegó a ser testigo con reserva de identidad. Relató los padecimientos que sufrió durante tres días, detenida en un calabozo y durmiendo en un colchón, hasta que declaró ante el fiscal José Barbaccia.
Relató ayer que el 18 de julio de 1994, cuando por televisión se veían las imágenes de las ruinas de la AMIA que sepultaban a los 85 muertos, vio a Boragni en el taller de Ariel Nitzcaner, donde se armó la Trafic. Dijo que la esposa de Telleldín tomaba en broma los comentarios de su marido: "No sabés la última del `enano´, ahora dice que vendió la camioneta de la AMIA".
Más tarde, a pesar de que todos tomaban entre risas esa afirmación, relató que Boragni la llevó aparte para decirle que estaba preocupada porque su marido estaba encerrado mirando por televisión las imágenes de la tragedia. Telleldín -según dijo Salinas que le contó Boragni- repetía mientras se agarraba la cabeza: "Me c... la vida, me arruinaron, esos hijos de p...".
Estas expresiones, para el fiscal Alberto Nisman, son un indicio de que Telleldín sabía que el ataque se produjo con una Trafic, cuando aún no se hablaba de un auto bomba.
Salinas además hizo gala de sus dotes de espía. Como una improvisada "chica Bond", se ofreció en 1996 a colocar una cámara en su casa para grabar a su amiga Boragni y a los personajes del entorno de Telleldín. Un agente de la SIDE le instaló una videocámara en un bafle y una videocassettera. Y con las instrucciones que le dejó se dedicó al espionaje.
Entregó los videos al juzgado seis meses después, cuando ningún agente de inteligencia se ocupó de regresar a su casa para retirarlos, ni recoger el equipo de videofilmación.
Salinas intentó mostrarse convincente y hasta cándida en su declaración, que se extendió hasta la 1 de ayer. Se decidió entonces levantar la audiencia y se le permitió a Ana Boragni irse a sus casa, cuando se especulaba que podía quedar presa por falso testimonio.
Niegan alerta por posibles atentados
La Argentina mantiene en estos días el mismo nivel de prevención que fue activado el 11 de septiembre del año último, tras los atentados en los Estados Unidos. Diferentes fuentes informadas en estas cuestiones afirmaron que no hay un alerta nacional en marcha. El Gobierno no recibió aviso alguno sobre la posibilidad cierta de que se produzca un hecho terrorista en el territorio nacional, y tampoco tiene señales de que pueda generarse una acción de ese tipo en países de la región.
Sí recibió la Cancillería, el 12 del actual, un alerta mundial por parte del Departamento de Estado norteamericano, sin que se especificase el área donde podría ocurrir un atentado. Ese alerta, que los Estados Unidos lanzan en forma periódica, se produjo luego de las explosiones ocurridas en Bali y en Yemen.
Los chequeos de datos entre los servicios de inteligencia argentinos llevaron a la SIDE a aconsejar solamente el refuerzo de la vigilancia, para no descuidarse, pero sin que eso implique que la Argentina se encuentre como blanco asignado entre la guerra terrorista que desató la red Al-Qaeda.
Hombres que están en el área de inteligencia nacional comentaron que los servicios norteamericanos no emitieron un alerta sobre nuestro país. Tampoco la inteligencia israelí dio señales al respecto. La información que se intentó confirmar con los norteamericanos fue un supuesto aviso sobre un posible atentado en Brasil, que habría salido desde una embajada de los Estados Unidos en el exterior. La CIA no confirmó ese dato. Todas las miradas se dirigieron hacia la Triple Frontera, lugar señalado como foco de actividades terroristas islámicas en la región luego de los dos atentados sufridos en nuestro país.
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