Un testigo dijo que Irán pagó a Menem para no ser acusado
Es un ex agente de inteligencia de ese país, protegido por el gobierno de Alemania
1 minuto de lectura'
A seis años del atentado contra la sede de la AMIA, una inesperada declaración, incluida en el expediente y que la Justicia toma con las precauciones del caso, fue conocida esta semana por La Nación de fuentes inobjetables de la investigación.
Un ex funcionario jerárquico de la inteligencia iraní, cuyo testimonio fue clave para esclarecer un atentado ocurrido en Alemania y que actualmente está protegido por la Justicia de ese país, declaró que el ex presidente Carlos Menem supuestamente habría recibido dinero para encubrir a Irán por aquel atentado.
Es la primera vez que un testigo involucra a Menemcomo presunto encubridor del ataque terrorista más grave de la historia argentina.
La Nación habló el viernes último con Menem para obtener su versión sobre esa declaración. "Es un delirante, de los tantos que andan por el mundo levantando calumnias sin ningún fundamento", sostuvo el ex presidente, que, con gran indignación, agregó: "Es la obra de un loco que pretende estar en los medios".
Mañana se cumplen seis años del atentado contra la sede de la mutual judía en Buenos Aires, situada en Pasteur 633, que causó la muerte de 86 personas y provocó heridas de diversa gravedad a más de un centenar.
Para proteger su identidad, el arrepentido espía iraní fue bautizado como testigo "C". Ya declaró dos veces ante el juez federal Juan José Galeano, a cargo de la causa AMIA.
La primera vez lo hizo en abril de 1998, en Alemania, donde vive bajo severas medidas de seguridad, ante Galeano, los fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, y funcionarios de la policía y de la justicia germana.
Dijo que poseía información de que un funcionario del gobierno argentino tenía conocimiento de que Irán había ordenado el atentado contra la AMIA y que estaba en contacto con las autoridades de su país.
"C" no quiso dar más detalles. Dijo que si daba nombres habría un escándalo político en la Argentina, y ningún resultado positivo para el esclarecimiento del hecho.
"Dentro del gobierno argentino existía al menos una persona que colaboraba con el gobierno iraní", fue todo lo que aceptó decir aquella vez.
Sólo accedió a declarar que funcionarios de la policía argentina (a los que no identificó) habían sido sobornados para dar información a los iraníes, tras el ataque. No precisó si eran de la Policía Federal, de la bonaerense _efectivos de ambas reparticiones participaron de la investigación_ o de otra fuerza de seguridad.
En Alemania, el testimonio de "C" fue vital para condenar _en ausencia_ a las máximas autoridades de Irán por el asesinato de cuatro líderes kurdos disidentes del régimen iraní, en el restaurante Mykonos, de Berlín, en septiembre de 1992.
"C" vivió en Irán hasta 1996 y llegó a ocupar el tercer puesto en la jerarquía del servicio de inteligencia de Irán, el Vevak. En 1998, funcionarios del Ministerio del Interior dijeron a La Nación que, para fuentes del servicio secreto norteamericano, sus palabras eran altamente confiables.
Los dichos de "C" fueron corroboradas por Galeano cuando, en París, tomó declaración a miembros del desaparecido espionaje del sha de Irán, caídotras la revolución islámica.
En 1998, "C" declaró que la embajada de Irán en Buenos Aires era el puesto de control de todas las actividades de inteligencia de gran envergadura en América del Sur, dijeron las fuentes. Señaló al ex agregado cultural Mohsen Rabbani como jefe de ese puesto de control y representante del Vevak. Como tal, dijo "C", tuvo un activo papel en la inteligencia previa al atentado contra la AMIA.
El ministro de Información y Seguridad de Irán, Ali Fallahijan, tuvo a su cargo la dirección del ataque, pero no intervino directamente, aseguró el testigo. El encargado de la ejecución fue un libanés, identificado como Ahad, integrante del estado mayor del Hezbollah, la milicia pro iraní que actúa en el Líbano y que está en guerra con Israel, explicó.
Según "C", la decisión de hacer explotar la AMIA se tomó en 1992, en una reunión del Comité de Asuntos Especiales, en Teherán. Ese año, el 17 de marzo, fue volada la embajada de Israel en Buenos Aires. "C" dijo que no tenía datos sobre ese hecho.
Sobre los motivos del ataque enumeró, entre otros, el enfrentamiento entre el Mossad _servicio secreto israelí_ y la inteligencia iraní, y la negativa argentina a transferir tecnología sobre procesamiento de energía nuclear, requerida por Irán.
Hace unos meses, "C" se puso en contacto con los agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en Alemania: les dijo que quería ampliar su declaración de 1998.
La nueva declaración fue en la embajada argentina en México, el 22 de mayo último. Esta vez _consta en la causa_ declaró que en 1986 Menem supuestamente fue contacto por presuntos empresarios iraníes que, en rigor, eran funcionarios de inteligencia. Dijo que Menem los vinculó con una empresa, con la que podían realizar cualquier actividad.
Explicó que Menem había sido contactado entre 1984 y 1985 por el agregado cultural de Irán en la Argentina, Hossein Joseini, y que éste llegó a la conclusión de que el entonces gobernador de La Riojaera "más antisemita que los iraníes".
"Irán había apoyado económicamente a Menem para llegar a ser presidente", dijo ante la Justicia "C", que agregó que su gobierno pensaba que, con él en el poder en la Argentina, Irán "podría hacer muchas actividades, incluso los atentados".
A cambio, Menem recibiría apoyo de Irán en tres planos: financiero, social y político. Sería mediante compras de Irán a la Argentina, el apoyo de las comunidades islámicas en el país y en las Naciones Unidas.
El ex presidente había dicho, en mayo de 1998 _en Anillaco, La Rioja_, que si la investigación apuntaba directo a Irán, se romperían relaciones diplomáticas. Eso nunca ocurrió.
El ex jerarca de la inteligencia iraní aseguró que un funcionario del entorno de Menem, que trabajaba en una oficina de la Presidencia, viajó cuatro veces a Irán tras el atentado.
Explicó que en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad, cuando las acusaciones por el ataque ya apuntaban a Irán, supuestamente se decidió negar la autoría del hecho y hacer una oferta generosa al gobierno argentino: la compra de tecnología agraria, equipos industriales y 100.000 toneladas de arroz.
Ese presunto enviado de Menem, al que "C" dijo haber visto en Teherán, habló con funcionarios iraníes sobre un pago a cambio de silencio.
Afirmó que "había que depositar diez millones de dólares en el Banco de Luxemburgo que está en Ginebra, en una cuenta que Menem había indicado", aseguraron las fuentes.
"Este tema había sido conversado por el enviado de Menem y a cambio debía decir que no había pruebas suficientes para involucrar a Irán", aseguró "C" ante la Justicia.
Explicó que la orden de transferencia del dinero la dio un funcionario de la inteligencia iraní, de apellido Kafashan. Una cuenta de unos 200 millones de dólares era utilizada para realizar ese tipo de pagos.
No conocía el nombre del supuesto enviado, pero lo describió como un hombre debarba, mediana contextura física y más de 50 años. Dijo que su misión fue informar a Irán sobre todos los datos que la justicia argentina había reunido hasta ese momento.
Según "C", había otro contacto:un funcionario de la embajada argentina en Teherán. Dijo que "su puesto era el de encargado de negocios o asuntos comerciales" y que su interlocutor era un alto funcionario iraní llamado Amir Ekhtiari.
El testigo aseguró que fue el propio líder religioso Khamenei quien firmó la orden religiosa, denominada fatwa , para destruir la sede de la AMIA. El ejecutor _afirmó_ fue el mencionado Ahad, de quien se difundió su identikit hace pocos días, según los investigadores argentinos.
Ahad habría ingresado en la Argentina cuatro o cinco días antes del atentado y se fue dos o tres días después. Para viajar, supuestamente utilizó un pasaporte griego, válido, pero con una identidad falsa.
Ejecutó la última etapa de la operación y volvió a Irán, según el testigo "C", quien afirmó que tras el atentado hubo muchos funcionarios iraníes contentos porque en el ataque habían muerto ocho agentes del Mossad destinados en Buenos Aires.
La justicia argentina pidió a los gobiernos de Siria, Irán, Líbano, Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania cualquier dato que dispongan de Ahad para poder identificarlo.
Ahora, sólo resta esperar.






