
Una droga de diseño
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La expresión drogas de diseño fue introducida en los años sesenta por el farmacéutico californiano Gary Henderson, para referirse al descubrimiento de nuevas drogas prohibidas con efectos psicoestimulantes y alucinógenos, elaboradas en la clandestinidad.
Las principales drogas de diseño están comprendidas en varios grupos farmacológicos, entre ellos las feniletilaminas, cuyo derivado principal es la metilendioximetanfena (MDMA), más conocida como éxtasis, tal como las define Pedro Lorenzo Fernández, catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.
El primigenio uso medicinal del MDMA se remonta a 1914, cuando las autoridades alemanas le concedieron su patente al firma E. Merck. Pero con el paso de los años se convirtió en una droga de abuso que tuvo su auge entre los jóvenes de los Estados Unidos a fines de los setenta y, en los ochenta, en Europa. Una década más tarde ingresó en nuestro país, donde hubo varios secuestros resonantes.
Además de los perjuicios tóxicos y neuropsiquiátricos por abuso que genera el MDMA, existen en el ámbito de la medicina defensores del uso controlado de esta droga para algunos tratamientos psicoterapéuticos.
Pero las autoridades internacionales de lucha antidrogas la consideran ilegal, pues los trastornos neurológicos que produce su abuso son irreversibles.
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