
Una enfermera admitió en Francia que ayudó a morir a 30 pacientes
La mujer, que intentó suicidarse cuando todo se supo, está acusada de homicidio
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MANTES LA JOLIE, Francia.- Una enfermera de un hospital de Mantes -la Jolie, cerca de París, reconoció haber practicado la eutanasia de una treintena de enfermos terminales entre enero de 1997 y mayo de este año. Christine Malevre también admitió haber asistido, durante su servicio, al asesinato de una paciente sin cura, de 76 años, cometido por su marido.
La mujer sufría el mal de Alzheimer y no tenía posibilidades de recuperación según el cuerpo médico. Luego de matarla, su marido -de 73 años, inválido- se suicidó con el mismo revólver que había utilizado minutos antes.
El hombre envió una carta a la policía y explicó su gesto. En ese momento, los investigadores hablaron de "eutanasia".
Este doble drama, que se produjo el 15 de marzo de 1996 en el servicio de neurología del hospital, había "afectado terriblemente" a las enfermeras, entre ellas a Malevre.
La enfermera, que aceptó haber ayudado a morir a unos 30 pacientes incurables, fue acusada de homicidio voluntario, pero puesta en libertad bajo control judicial estricto.
Malevre intentó suicidarse en mayo último, tras descubrirse los hechos después de una investigación administrativa interna de la dirección del hospital, extrañada por el aumento de muertes inexplicadas de pacientes ancianos.
"Aliviar el sufrimiento"
La joven, de 28 años, afirmó haber actuado "con la única intención de aliviar el sufrimiento de los enfermos".
Durante los últimos 18 meses, en el servicio de neurología y neumología donde ella trabajaba y estaba muy bien considerada, la enfermera dio fin al sufrimiento de unas treinta personas que tenían entre 72 y 88 años.
El primer procurador adjunto del Tribunal de Primera Instancia, Jacques Hossaert, explicó que "ella actuó a petición de los familiares de los internados, y en algunos casos, de los mismos enfermos". Hossaert subrayó que "nadie había esgrimido ninguna queja".
El secretario de Estado de Salud, Bernard Kouchner, declaró al respecto que "hay que evitar todo juicio moral precipitado".
Según Kouchner, Francia se encuentra "muy retrasada" comparada con el resto de los países en relación con estos problemas "fundamentales que presenta el fin de una vida".
Debate sobre la eutanasia
La confesión de la enfermera, de haber causado la muerte de 30 pacientes incurables, reavivó entre la clase política francesa el debate sobre la despenalización de la eutanasia.
Roger-Gerard Schwartzenberg, diputado y presidente del Partido Radical Socialista (PRS) que forma parte del gobierno de centroizquierda del socialista Lionel Jospin, reclamó ayer una sesión parlamentaria sobre la eutanasia en la Asamblea Nacional.
Según Schwartzenberg, el asunto demuestra los riesgos que supone la ausencia de legislación sobre la eutanasia y pide que "el derecho individual a decidir sobre su propia muerte debe prevalecer sobre los sufrimientos frecuentemente generados por el ensañamiento terapéutico".
En la misma línea de opinión se manifestó ayer el senador Henri Caillavet, que preside la Asociación en pro del Derecho a Morir con Dignidad (ADMD), que cuenta con 24.000 adherentes en Francia y que reclama la aplicación de la eutanasia activa en determinados casos.
En la "trinchera" opuesta, monseñor André Vingt-Trois, obispo auxiliar de París, reiteró en nombre del Episcopado francés la negativa de la Iglesia a la práctica de la eutanasia por cuanto "no se tiene la libertad de disponer ni de la vida ajena ni de la propia".
La eutanasia es aquí delito
En nuestro país se considera homicida al médico que cometa eutanasia e instigador al familiar que lo autorice. Sin embargo, en noviembre de 1996, se debatió en la Cámara baja el tema de la muerte digna, aunque el proyecto en danza nunca se convirtió en ley.
La iniciativa fue presentada por la Comisión de Salud de Diputados, presidida por el justicialista José Manuel Corchuelo Blasco.
Pretendía amparar legalmente la decisión de los enfermos terminales de solicitar, bajo estrictas condiciones legales, la interrupción de los tratamientos terapéuticos que "prolonguen el sufrimiento y el dolor".
El texto excluía de esta posibilidad a discapacitados y a menores de edad. También rechazaba la desconexión de las máquinas de asistencia al enfermo y la utilización de inyecciones letales.
El debate de esta ley, que sufrió varias dilaciones en el seno de los partidos, dio lugar a que varias instituciones se pronunciaran en favor y en contra de la necesidad de regular la muerte digna.
A pesar de varias consultas previas, el proyecto fue devuelto a la Comisión para su reelaboración, de donde no ha vuelto a salir.
Sólo en Holanda, Australia, Colombia y Alemania, la muerte digna no está penalizada por ley. En los Estados Unidos únicamente está permitida en Oregón, donde sólo incluso es legal la eutanasia activa.
En tanto, en Noruega, Polonia y Suiza el consentimiento del paciente atenúa el castigo.





