
Una escuela de circo que da esperanzas y contención
Una pareja enseña las técnicas a chicos en situación de calle
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CIUDAD DE CABO, Sudáfrica.-"La magia del circo logra reparar las ilusiones rotas y alimentar nuevas esperanzas", dicen los artistas Brant van Rensburg y Laurence Estève, que desde hace 20 años están al frente de la escuela de Circo Zip Zap, en esta ciudad.
Con esa idea, empezaron a enseñar las artes circenses a miles de jóvenes -la mayoría, en situaciones de vulnerabilidad- . Y lograron que el circo se transforme en un espacio de contención.
"El circo es un lugar donde todos nos conocemos al mismo nivel. Nos reímos todos juntos con los payasos, nos sorprendemos con la actuación en la cuerda floja? No importa cuántos años tengas, dónde hayas nacido, el idioma que hablés, el color de tu piel o la educación que tengas, cuando se trata del circo todos estamos unidos", apuntan.
Uno de los alumnos de la escuela es Remember Nkakro, de 19 años, que nació bajo un árbol en una plaza de la ciudad y creció durmiendo en las veredas con su madre, su hermano y su hermana. "Dormíamos en cualquier lugar que encontrábamos, en cualquier sitio que nos protegiera de la lluvia", dice, con una amplia sonrisa, luego de la práctica de trapecio en la carpa del circo, que está ubicada en la costa de la ciudad.
En 2010, Nkakro se mudó a la casa Zip Zap -que alberga a los chicos en situación de vulnerabilidad- y desde entonces ha estado de gira en Francia y Gales junto a sus compañeros artistas. Su madre aún vive en la calle. Y sus hermanos están en la cárcel. Sin embargo, a pesar de esa situación, dice: "El circo ha sido mi mayor regalo y oportunidad".
Mantener económicamente la Escuela de Circo Zip Zap es una batalla constante. Van Rensburg y Estève recaudaron fondos durante años trabajando como dobles en películas -él, de Patrick Swayze en El último hombre; ella, de Jennifer López en The Cell (la celda), y en una serie de performances en el trapecio.
"A veces, las condiciones pueden ser desgarradoras, pero cuando ves a los niños con una sonrisa es muy gratificante", señala, a modo de balance, Victoria Nel, la presidenta de la escuela.
Uno de los proyectos educativos de Zip Zap, en el que colabora la organización Médicos Sin Fronteras, es el de una serie de talleres de circo para chicos portadores del virus de HIV.
Bienne Huisman




