
Una familia destruida y la lucha diaria de los sobrevivientes
El accidente que le costó la vida a un matrimonio y tres hijos
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Llovía con inclemencia el mediodía del 7 de enero sobre la ruta 226, a la altura del km 252, en la salida de la localidad bonaerense de Azul.
Facundo Sonzini Astudillo iba a la costa en un Chevrolet Corsa con su esposa y cinco de sus nueve hijos. Eran las 13.30 cuando una camioneta Chevrolet 4x4, que venía por la mano opuesta, se lanzó a pasar un camión. No tuvo tiempo para realizar la maniobra y chocó de frente con el auto de los Astudillo. Lo destrozó: en el accidente murieron Facundo; su esposa, Patricia Olivera, y tres de sus hijos, de 9, 4 y un año.
Esta no es una historia más sobre accidentes viales en la Argentina. Esta historia partió en dos a una familia de la provincia de Córdoba. Ahora, los seis hijos vivos de Facundo están repartidos en las casas de sus tíos. Diariamente van a su antigua casa, que está desocupada, a buscar fotos, libros y papeles.
Sonzini Astudillo era teniente coronel de la artillería del Ejército: el octavo de 12 hermanos de una de las familias más tradicionales de la provincia. Por ello, la tragedia conmocionó a los habitantes de Villa Allende, donde viven los hermanos.
Según cuenta el médico Pablo Sonzini Astudillo, hermano de Facundo, el día del accidente los chicos que no viajaban en el auto -los mayores- iban en un ómnibus que venía detrás del auto: presenciaron escenas del accidente que los acompañarán toda su vida. Los otros dos chicos -Salvador, de 11, y Teresita, de 14-, que sí venían en el auto y salvaron su vida, fueron trasladados con heridas de distinta gravedad a un hospital de Córdoba en un operativo de cinco vuelos.
Recuperarse
Teresita sufrió fractura bilateral de fémur y va en silla de ruedas al colegio, aunque sólo será por un mes más ya que los médicos pronostican que no tendrá secuelas. Salvador sufrió un grave traumatismo de cráneo y recibe atención psicológica, fisioterapia, fonoaudiología y rehabilitación. Se recuperará totalmente, dicen los médicos.
Para Pablo Sonzini Astudillo hay un dato que no se puede soslayar: el conductor de la pick up falleció en la colisión; manejaba sin cinturón de seguridad. Su mujer y sus dos hijos, que viajaban en el vehículo y sí habían tomado esa precaución, sufrieron sólo algunos rasguños. "Martín, de 19 años, ha decidido trabajar hasta decidir qué carrera estudiar, y el resto de los chicos ha vuelto al colegio, algunos rindiendo con éxito las materias que debían", cuenta Sonzini. "Sólo uno de ellos tiene ayuda psicológica, por suerte pueden hablar con naturalidad de lo que pasó", explica.
A la hora de reflexionar sobre por qué en el país la población no respeta las normas de tránsito, el médico es contundente: "No se trata de la gente, que es igual a la de cualquier otro país, sino que la legislación no es estricta", observa. "He vivido en el exterior y si alguien pasa un semáforo en rojo o no lleva puesto el cinturón de seguridad pierde su carnet de conducir y no puede manejar durante dos años. Si reincide, no maneja nunca más. Las multas son más caras y sacar el carnet cuesta carísimo", cuenta.
Cuando se enteró del accidente, Sonzini pensó que su madre, una mujer de 80 años, que tiene nada menos que 74 nietos, no sobreviviría al enterarse de lo sucedido. "Se ha mantenido firme, serena y ha logrado contenernos a todos. Ella dice que dentro de 10 años vamos a pensar en esto y vamos a ver que hicimos las cosas bien."
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