
Una Legislatura aletargada y sin brillo
Los 60 legisladores porteños que serán elegidos hoy deberán superar la producción del actual cuerpo Se caracterizó por un debate acotado, pocas sesiones y por haber dejado pendientes numerosas leyes En estos comicios se renuevan, por última vez, las 60 bancas Luego, por mitades, cada dos años
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A los que llegan les espera una tarea tan curiosa como necesaria: superar los ínfimos niveles de productividad de la actual Legislatura porteña, terminar con la espaciada frecuencia de las sesiones y la progresiva atomización de los bloques y desterrar la paupérrima calidad de los debates. De ellos se espera, fundamentalmente, que reviertan la situación de virtual parálisis legislativa en la que se encuentra la ciudad.
Por última vez desde la autonomía de Buenos Aires, el cuerpo se renovará totalmente. De aquí en adelante, la Legislatura se reelegirá por mitades, cada dos años.
Una vez que se elijan los 60 nuevos legisladores, se sortearán los nombres de los 30 diputados porteños que permanecerán en su escaño hasta 2007 y los 30 que deberán renovar su banca en 2005.
Desde 1997, cuando se constituyó la primera Legislatura, Buenos Aires se caracterizó por tener un Poder Legislativo muy heterogéneo. La carencia de piso electoral para acceder a una banca hizo que obtuvieran representación parlamentaria numerosos partidos, sin importar el número de votos que obtuvieron en los comicios.
Actualmente, conviven 24 bloques, muchos de ellos unipersonales, con algunos legisladores que cambiaron varias veces de fuerza política. Tal vez un caso paradigmático sea el del diputado Jorge Enríquez, que comenzó en el radicalismo para pasar efímeramente por las filas de Patricia Bullrich y terminar en las huestes de Mauricio Macri.
Hasta aquí el debate no brilló por su excelencia. Se espera que entre los nombres de los integrantes del cuerpo que se viene haya figuras que eleven la discusión legislativa y den a la ciudad las leyes que faltan.
Si la atomización complicó muchas veces la discusión, el nuevo cuerpo tendrá un gran desafío: poner el foco de la labor parlamentaria en las diversas problemáticas que afectan a los vecinos porteños y sancionar importantes leyes pendientes.
También será necesario que el futuro vicejefe de gobierno, que presidirá las sesiones parlamentarias, tenga conocimientos legislativos suficientes como para sacar del letargo a la Legislatura porteña.
Cuando llegaron los legisladores que el próximo 10 de diciembre concluyen su mandato, el contador de leyes sancionadas indicaba 524, aunque más de 140 habían sido aprobadas en la última y maratónica sesión de la antigua composición del cuerpo legislativo, minutos antes de que la Alianza UCR-Frepaso perdiera la mayoría y se quedara con 25 diputados. Entonces, el hemiciclo estaba dividido en 11 bloques.
A tres años de aquella primera sesión del 10 de agosto de 2000, el tablero marca 1044 normas sancionadas. Los diputados siguen siendo 60, pero la cantidad de bloques en que se divide el cuerpo se duplicó, lo que hace muy difícil la sanción de cualquier ley.
Entre las normas pendientes de aprobación, se cuentan la de comunas (que la Legislatura debía sancionar en un plazo no menor a los cuatro años, ni mayor a los cinco desde la sanción de la Constitución porteña, el 1° de octubre de 1996. Es decir, antes del 1° de octubre de 2001); la reforma electoral (que preveía el fin de las listas sábana y la consiguiente modificación del piso electoral), y el Plan Urbano Ambiental (un conjunto de documentos técnicos que define los criterios a los que deberán ajustarse las normas urbanísticas y ambientales, programas, proyectos y obras de la ciudad).
En el debe de esta Legislatura que se despide también hay que anotar el traspaso de la policía y la Justicia, discusión que no llegará al recinto de Perú 140 hasta que no sea derogada la ley nacional 24.588 -denominada ley Cafiero- que dispone que "la Ciudad de Buenos Aires no podrá crear organismos de seguridad sin autorización del Congreso Nacional".
Algunas de las principales leyes pendientes
Gobierno en los barrios: quizás "la gran ausente" entre las normas porteñas sea la ley de comunas. Se trata de crear gobiernos locales con autonomía política. La Legislatura debía sancionar esta norma antes del 1° de octubre de 2001. La fecha, como se ve, ya se encuentra largamente vencida.
Listas sábanas: el 6 de marzo último, la Legislatura archivó hasta el próximo período parlamentario el proyecto de ley electoral, que preveía el fin de las listas sábana y la modificación del piso electoral.
Policía propia: la discusión sobre el traspaso de la policía al ámbito de la Ciudad no será debatida en el recinto de la Legislatura hasta que no sea derogada la ley nacional 24.588, denominada ley Cafiero, que en el artículo 7 dispone que "la Ciudad no podrá crear organismos de seguridad sin autorización del Congreso Nacional".
Plan Urbano Ambiental: se trata de un conjunto de documentos técnicos que determina los criterios a los que deberán ajustarse todos los programas, proyectos y obras que se realicen en la ciudad a partir de la sanción de ese programa.






