
Valeria Mazza dio el sí ante el sacerdote y las cámaras de TV
La modelo "top" se casó con Alejandro Gravier en el Santísimo y alteró al vecindario
1 minuto de lectura'
Y al fin se casaron. A las 20.53 de ayer, la supermodelo Valeria Mazza y Alejandro Gravier dieron el "sí quiero" ante los 300 invitados que asistieron a la ceremonia religiosa en la iglesia del Santísimo Sacramento.
Quince minutos antes, todas las miradas se posaron en las puertas del templo, que se abrieron para que ingresara la modelo "top", que llegó en un antiguo Mercedes-Benz negro, con tapizado colorado de dudoso gusto.
La ceremonia no duró más de media hora. Por los derechos exclusivos de la televisación en directo, Telefé habría pagado unos 500.000 pesos.
A las 21.7 el sacerdote Carlos White dio su bendición y pidió un fuerte aplauso para la flamante pareja. Así, el batir de las palmas reemplazó la tradicional lluvia de arroz . Ella lucía un blanco y vaporoso vestido de crêpe georgette y tul y él, un oscuro "jaquet" y un sorprendente sombrero de copa gris. Allí una pequeña guardia pretoriana integrada por varios "patovicas" con intercomunicadores actuaron como custodios e impidieron que los curiosos y los periodistas se acercaran a los novios cuando abandonaron la iglesia para dirigirse al hipódromo de Palermo. Allí tuvo lugar la fiesta, en la que 1200 invitados bebieron sólo champagne francés y whisky escocés.
Fernando Bravo estuvo a cargo de la conducción televisiva y despidió a la pareja en el atrio, mientras los fotógrafos ubicados en las gradas colocadas detrás disparaban sus cámaras en pos de obtener la única imagen de la noche, debido a que la revista española Hola y la cadena norteamericana E! Entertainment compraron los derechos fotográficos.
El peinador Roberto Giordano, la actriz Flavia Palmiero; la animadora Patricia Miccio; el presidente de Fiat Auto, Cristiano Rattazzi, y el automovilista Osvaldo "Cocho" López, fueron algunos de los famosos invitados que asistieron a la iglesia, en la que se suspendieron las otras dos bodas que estaban previstas.
Pero no todo fue "glamour". Decenas de vecinos llamaron a La Nación y se quejaron por los cortes de calles que provocaron un congestionamiento de tránsito. "Me sentí ultrajada. Desde el mediodía tuve que pasar vallados para poder llegar a mi casa", se indignó Martha Allo.





