Vecinos cuestionan el “plan de regreso” tras el derrumbe en Parque Patricios y reclaman garantías de seguridad
El reingreso parcial autorizado por la fiscalía generó dudas entre los residentes, que denuncian improvisación, controles precarios y falta de certezas sobre las condiciones estructurales
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“Hace 17 días que nos tienen boludeando. No nos dicen nada y, de golpe, hacen un plan de regreso; un plan que primero informan a los medios, porque a ellos les avisaron a las 8 de la mañana y a nosotros recién a las 11. Encima, de Metrogas solo hay una persona: todo es medio improvisado”, lanzó Maxi Pando este viernes, cuando llegó al complejo Estación Buenos Aires, en Parque Patricios, junto a otros dos vecinos que fueron evacuados de sus hogares tras el derrumbe de parte del estacionamiento subterráneo del complejo habitacional.
Los tres se detuvieron antes de cruzar las vallas metálicas negras instaladas sobre la calle Mafalda al 900, a pocos metros de Mirave. Del otro lado se veía el operativo: presencia de la Policía de la Ciudad, móviles de Bomberos y movimiento de personal y maquinaria en el sector restringido.
La escena se daba un día después de la última novedad formal incorporada al expediente: el jueves, la Fiscalía en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°31 autorizó el reingreso parcial, progresivo, coordinado y condicionado a las áreas del Sector 2 incluidas en el levantamiento parcial de la clausura preventiva dispuesto por la Guardia de Auxilio. La medida no implica una habilitación general del complejo. La zona siniestrada —la afectada por el derrumbe de la losa sobre el estacionamiento subterráneo— continúa vedada, con restricciones de ingreso y consigna policial permanente.
En el único acceso habilitado, el paso se realiza de manera controlada. Según contaron los vecinos que fueron llegando durante la mañana, cada persona debe identificarse ante dos policías, que anotan nombre y vinculación con el departamento en un cuaderno antes de permitir el ingreso. El operativo contempla, además, el acompañamiento del Cuerpo de Bomberos en los casos en los que sea necesario por razones de seguridad y circulación interna, y la intervención de los equipos técnicos para delimitar qué sectores permanecen restringidos.
Más tarde, cuando se acercó al mismo punto de acceso, Teresa Alfaro planteó que el “plan de regreso” no despeja la incertidumbre de fondo. “Nadie quiere volver en estas condiciones. Hay un cráter gigante: ¿Cómo podemos volver? Y no lo digo yo sola, estamos todos con miedo. Nadie nos da seguridad de nada; la fiscal ni pasó por las torres. Además, ¿con qué seguridad uno vuelve si hay departamentos que ni puertas tienen? Ningún vecino se va a quedar hasta que no haya garantías de que podemos regresar”, dijo a LA NACION. Y sumó otra preocupación inmediata vinculada al clima: “En estos días va a llover y el cráter que ampliaron va a ser una pileta. Yo pago cada cuota para volver a un lugar en condiciones, no así”.
En otro momento, ya con más vecinos sobre la vereda, Maxi volvió sobre el impacto económico y aseguró que, según les informaron, “las cuotas están congeladas hasta junio”. A pocos metros, Daniel cuestionó los tiempos del proceso judicial y la expectativa por definiciones: “Nosotros estamos con [Fernando] Burlando pero va re lento; si es algo penal, estaría acá, pero no viene”, dijo.
Laura retomó, en cambio, un problema previo al derrumbe: “Las filtraciones las seguimos teniendo, no tenemos ninguna garantía de volver. Hay muchas vueltas. Se apuraron porque hubo un juez que determinó el regreso, pero ni siquiera vinieron a ver las condiciones”, afirmó. Y remató: “Apuntalaron, solo eso hicieron; pero todo está igual o peor que hace casi tres semanas”.
Mientras avanzaba la mañana, el movimiento se repitió en secuencia: vecinos que llegaban, preguntaban, esperaban y, en algunos casos, lograban ingresar por turnos. “Cada persona que ingresa tiene que dejar su nombre a dos policías que lo anotan en un cuaderno y ahí pasan”, describió uno de los residentes, al explicar el mecanismo aplicado en el acceso de Mafalda y Mirave, con el operativo activo y la zona central todavía clausurada.
Anahí vive en la planta baja de la Torre A del complejo. Según contó a LA NACION, su vivienda es, hasta el momento, la única que permanece clausurada dentro de ese sector. En ese marco, sostuvo que los vecinos reclaman una evaluación independiente: “Necesitamos un perito nuestro que garantice que realmente está apto el edificio para habitarse, porque todos los que vinieron hasta ahora son parte de lo que pasó”.
De acuerdo con su relato, dentro de los informes técnicos que circularon en los últimos días, la Guardia de Auxilio levantó la clausura de la mayoría de las unidades, pero no de la suya. “Dentro de ese informe la Guardia de Auxilio quitó la clausura de todos los departamentos menos el nuestro, y de las cocheras de planta baja y todo el cráter que hay ahí”, dijo.
En su caso, el impacto se refleja en la vida cotidiana desde hace más de dos semanas. “A mí la verdad me genera mucha angustia. Yo tengo tres perras que las tengo lejos, están en lo de mi mamá”, relató. Indicó además que le hablaron de una alternativa habitacional distinta porque su vivienda demandaría más tiempo: “Me dijeron que me iban a alquilar un departamento, porque como lo mío lleva más tiempo no puedo seguir viviendo en un hotel, necesito volver a mi vida normal con mis perras”. Hoy se aloja en el hotel Las Américas.
Sobre las explicaciones que recibió, dijo que el funcionario de Guardia de Auxilio que estuvo en una reunión le anticipó que su vivienda sería la única que continuaría clausurada. “Me informó que mi departamento iba a ser el único que sí o sí no se iba a levantar la clausura. Solo me dijo eso. Me dijo que tienen que hacer trabajo ahí, pero eso va en el plan, en la segunda parte del plan de trabajos, pero nadie me informó nada más”, indicó. “Que solamente yo no iba a poder volver, por más que vuelvan todos”, resumió.
Sobre sus tres perras, contó que ese día pasaron horas con ella fuera del edificio. “En algún momento que pude entrar, agarré la llave de un auto que tengo afuera y agarré a mis tres perras a las 3 de la tarde. Estuvieron desde las 5 de la mañana, pobrecitas, deambulando por todo el barrio con nosotros”, dijo. Una de ellas pesa 40 kilos. “Fue un estrés terrible”, sostuvo, y explicó que finalmente las llevó a la casa de su madre. “Es inhumano estar sin mis hijas. Porque son mis hijas”, agregó.
El comunicado de la Ciudad
En paralelo, el Gobierno de la Ciudad difundió un documento titulado “Plan operativo de retorno de vecinos a sus hogares | Estación Buenos Aires”, con un dispositivo de respuesta integral en alojamientos y en el entorno barrial. Según el texto, una vez que la fiscalía libre oficio a las empresas prestatarias, estas dispondrán de un tiempo para restablecer servicios; por eso, el GCBA “sugiere” que el retorno se produzca “a partir de las 12”, bajo el supuesto de que a esa hora las empresas estarían restableciendo agua, electricidad y ascensores. El plan aclara que quienes deseen regresar antes o después podrán hacerlo, aunque en ese caso “no será posible disponer de un operativo previamente organizado”. También indica que los alojamientos actuales están garantizados por la empresa constructora hasta el 25 de marzo para quienes decidan permanecer allí.
El documento detalla un operativo en los alojamientos desde las 12, con segmentaciones horarias para traslados y coordinación en los lobbys luego del check-out. La primera tanda (12) incluye Hotel Deco (Suipacha 1359, 71 personas), Hotel Regente (Suipacha 964, 70) y Cyan de las Américas (Libertad 1020, 39). La segunda (13.30) contempla Hotel República (Cerrito 370, 30), Hotel Gran Buenos Aires (Marcelo T. de Alvear 767, 30) y Hotel Tower (Libertad 1070, 29). La tercera (15.30) incluye Recoleta Hotel (Junín 1743, 23), Hotel Ramada (Paraguay 857, 22) y Esplendor (San Martín 780, 21). La cuarta (17.30) prevé Departamentos (Belgrano 1200, 11), Apart Mazzei (Independencia 1202, 9) y Hotel Marbella (Av. de Mayo 1261, 1).
Además, el plan prevé un dispositivo territorial en el barrio entre las 8 y las 18, con base en Mirave y Mafalda, con presencia de Guardia de Auxilio, asistencia psicológica, Bomberos, SAME, vínculo ciudadano, Red de atención territorial, Subsecretaría de Integración y Desarrollo del Sur, Comuna 4, Policía de la Ciudad y ordenamiento del tránsito. El texto remarca que, antes de ingresar, los vecinos deben acercarse a mesas con personal del GCBA para retirar los planos que indican sectores habilitados e inhabilitados.
En el apartado de preguntas frecuentes, el documento aclara que no se levantó la clausura de todo el edificio y que sugiere consultar los planos. Indica que los servicios de agua y luz se restablecerían durante el transcurso del día y que el gas requiere un estudio de Metrogas en cada unidad funcional, con una restitución paulatina prevista desde hoy hasta el sábado 21 al mediodía, por lo que pide que haya al menos una persona por departamento presente. También señala que el acceso a cocheras permanece clausurado y que no se podrán sacar autos; solo se permite sacar fotos de vehículos ubicados en sectores habilitados. Para los autos en sectores inhabilitados, el acceso será posible cuando se retiren escombros y con compañía de Bomberos o Defensa Civil. El mismo documento lista patentes y clasifica vehículos en “sanos” y “siniestrados”, con distinción entre los que se pueden sacar, los que no se pueden sacar pero deben moverse y los que quedaron bajo losa sin acceso hasta que se demuela.
Fuentes de Metrogas indicaron a LA NACION que, tras la autorización de la fiscalía, esta mañana personal de la empresa concurrió al complejo para comenzar con el restablecimiento del servicio en los departamentos alcanzados. Según explicaron, por razones de seguridad es necesario que haya al menos una persona dentro de cada unidad al momento de la reconexión: si el departamento está vacío, no pueden habilitar el suministro. En el lugar, agregaron, trabajan tres equipos externos y dos equipos con personal propio, con el objetivo de restablecer el gas “a todos los departamentos” en el menor tiempo posible.
Por último, vecinos que salieron tras ingresar a sus unidades describieron ante este medio el estado de algunos espacios: “Está lleno de moscas, agua, puertas rotas con cadenas para que no se abran; parece un conventillo”, dijeron.
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