
Vecinos de Caballito reclaman mejoras en el parque Centenario
Queja: bancos destrozados, estatuas mutiladas y suciedad conforman el paisaje actual de un paseo que fue motivo de orgullo.
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Hace tiempo que el parque Centenario dejó de ser motivo de orgullo para el barrio porteño de Caballito. Bancos destrozados, estatuas mutiladas, grandes áreas en las que ya no quedan rastros de verde, areneros contaminados con parásitos de perros y un lago en el que la basura flota a sus anchas son algunas de las razones que explican el enojo de los vecinos.
Pero la iniciativa de los funcionarios de la ciudad de realizar una consulta barrial no contribuyó a calmar los ánimos. A decir verdad, ocurrió todo lo contrario.
Por empezar, la votación que las autoridades prometieron para fines de marzo jamás se concretó. Además, los vecinos nunca fueron notificados sobre la inminente reunión, sino que se enteraron a través de los medios.
Consultado por La Nación , Daniel García Mansilla, titular de la Dirección General de Espacios Verdes, aseguró: "Al igual que hicimos en el parque Avellaneda, nuestra intención es mantener una charla amistosa porque no hay ninguna necesidad de llegar a la instancia de una audiencia pública".
Pero los vecinos no están de acuerdo: consideran que esta repentina predisposición al diálogo es, precisamente, una estrategia para evitar la audiencia que solicitan.
"Tienen miedo porque carecen de argumentos. Improvisaron una respuesta para salir del paso y así fue como propusieron una votación barrial", dijo Fabio Márquez, presidente de la Asociación Voluntarios del Parque Centenario, en diálogo con La Nación .
"Pero lo cierto -continuó Márquez- es que no tienen cómo sostener esa iniciativa. Simplemente, especularon con que esto se diluya."
Firmas contra la indiferencia
El sábado 7 de marzo, las distintas agrupaciones que defienden el parque comenzaron un trabajo de hormigas: recolectar las 12.000 firmas que, de acuerdo con la nueva Constitución porteña, los habilita a discutir sus problemas con los funcionarios en una audiencia pública.
"La gente está respondiendo masivamente y los fines de semana hasta hacen cola para firmar", dijo Márquez.
Además, la Asociación Voluntarios del Parque Centenario elaboró un plan de manejo que prevé, entre otras cosas, la construcción de un anfiteatro en la superficie que actualmente ocupa el lago.
A principios de este año, presentaron su proyecto ante la Comisión de Ecología de la Legislatura porteña y no les fue nada mal: Márquez anticipó a La Nación que los legisladores porteños piensan utilizarlo como base para elaborar una ley marco sobre el manejo de grandes espacios verdes.
Un barrio con poco verde
A pesar de su extensión de doce hectáreas y una convocatoria anual estimada en un millón de visitantes, el parque Centenario carece de baños públicos, de sistema de riego, de iluminación adecuada y de servicio de vigilancia.
Como si esto fuera poco, los puestos de comida al paso no son sometidos a controles bromatológicos, una feria clandestina prospera junto a la ya tradicional feria artesanal, y el anfiteatro -una precaria estructura metálica construida para un verano- aún sigue en pie.
El calamitoso estado en que se encuentra el parque es, en gran medida, consecuencia de la irregular distribución geográfica de los espacios verdes de la ciudad: cerca del 60 por ciento se concentra en dos polos: los bosques de Palermo y Villa Lugano.
Resulta así que, en Caballito, el promedio de espacios verdes por habitante es de apenas 20 centímetros cuadrados, uno de los más bajos de toda la Capital Federal.
Aunque el funcionario admitió que lo ideal sería crear nuevas áreas verdes, anunció que "las prioridades de este año serán la recuperación de los dos grandes parques de la zona, el Centenario y el Rivadavia".
Pero los vecinos, por las dudas, siguen juntando firmas.






