
"Vi la muerte", dijo una de las damnificadas por el alud
Miriam Márquez relató a lanacion.com que debió colgarse de una ventana para evitar que la fuerza del río la arrastrara; expresó su desesperación por las pérdidas irreparables; además, criticó la falta de obras y afirmó que está demorada la ayuda
1 minuto de lectura'

Sensaciones de impotencia, miedo e incertidumbre por no saber cómo proceder ante lo inesperado se apoderaron ayer de los pobladores de Tartagal, la ciudad de Salta, donde un alud de barro, agua y troncos arrasó con todo.
Presos de la desesperación y la angustia, los vecinos observan de qué manera una vez más su ciudad es fuertemente golpeada por la tragedia.
Con un estruendo como única señal de alerta, se vieron obligados a afrontar la situación y encontrar pronto un refugio para evitar una catástrofe.
"Vi la muerte", expresó en medio de sollozos a lanacion.com Miriam Márquez, una vecina del lugar que ante la magnitud del alud permaneció en el interior de su vivienda, colgada de una ventana, para impedir que la fuerza del río la arrastrara.
Preocupada por los golpes incesantes del agua contra la puerta de su casa, Miriam salió a buscar respuestas a la calle y se encontró con un panorama desolador.
"Eran las diez de la mañana y vi que estaba todo mojado. No tenía idea de lo que estaba pasando hasta que vi entrar barro y agua a mi casa. Lo mismo que aparecía en algunas películas estaba pasando en mi propio hogar", contó a este medio. Y agregó, con la tristeza que origina tener que empezar de cero: "Ahora mi casa está destruida. Es como si hubiese vivido en el desastre y la mugre toda la vida".
"Ya no quiero vivir más acá. Sólo quiero que alguien me ayude. Perdí todos los muebles y las cañerías no sirven. El sacrificio de toda una vida es mi casa y ahora es un caos. Tengo unos 30 centímetros de lodo por todos lados. Estoy desesperada", expresó Miriam.
La crecida del río derrumbó ayer un puente ferroviario de 50 metros de largo y su estructura embistió un puente carretero que pronto iba a ser reemplazado. Esto provocó el desvío del cauce normal del agua hacia la ciudad que quedó virtualmente divida en dos.
Las obras para encauzar la fuerza del Tartagal se iniciaron luego del alud que en 2006 sorprendió a la población. Sin embargo, son varios los vecinos -como Miriam- que consideran que todavía resta mucho por hacer.
"Nunca se hicieron las cosas bien, pero uno se da cuenta. No estudian el terreno. Es necesario que planifiquen las tareas que desarrollan", apuntó. Y remarcó que hoy se requiere de mucha gente para colaborar en la zona.
"Les pido que me ayuden a salir de acá", reclamó, mientras aguarda que comience el operativo, que hasta esta mañana no se había iniciado.





