
Volvió la expedición argentina que intentó escalar el Gasherbrum
Dicen que ahora irán por el Everest
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Decenas de grados bajo cero. La civilización, a kilómetros y kilómetros, en línea horizontal y en línea vertical. Cansancio omnipresente. Desafíos que no permitían certezas. Y en medio de esas carpas, bien provistas, pero carpas al fin, en la soledad de los 5100 metros de altura en una montaña, llegaban los mensajes por correo electrónico.
Un chico pampeano de 10 años que, inspirado en los expedicionarios, decía que iba a pedirle a su mamá que le comprara una mochila; un oficial del Ejército que les daba ánimo desde la propia Antártida; una mujer que había superado un cáncer y que veía en la misión del grupo un reflejo de su lucha por la vida.
"Nos hacían saltar las lágrimas", admitió, aún conmovido, Damián Redmond, jefe de la expedición Argentinos al Himalaya, que durante 43 días habitó la cadena asiática en busca de la cumbre de los montes Gasherbrum I y Gasherbrum II, en Paquistán. La idea nació como un homenaje a los primeros argentinos que intentaron conquistar una montaña de más de 8000 metros, el monte Dhaulagiri (8176 m, 7º más alto del mundo), en 1953.
Recién llegados del viaje, varios de los 12 miembros del conjunto contaron ayer sus vivencias en una conferencia de prensa en el restaurante Lola, de Recoleta. Allí estuvieron Joaquín Molins Gil, mentor de la iniciativa, y Redmond, el mayor Fabián Iribas, Víctor Herrera, Gerardo Castillo, Virginia Iglesias, Pablo Reguera y Marcelo Alvarez; por no encontrarse en el país no acudieron Miguel Sánchez, Mijel Lofti, Ana Triep y Rosana Rechencq.
La expedición no logró alcanzar la cumbre de los montes, pues las condiciones climáticas impidieron el ascenso de los últimos 400 metros. En medio de una terrible tormenta y habiendo llegado a los 7600 metros, los montañistas debieron regresar. Fue una enorme decepción para todos. Pocos días antes dos integrantes del equipo, Molins Gil y Herrera, debieron ser evacuados en helicóptero por diversas enfermedades.
"No es la capacidad técnica, sino calidad humana lo que vale en la montaña, porque esa compañía que me dieron sustituye en ese momento a mi familia, a mis amigos. No llegamos a la cumbre, pero el hecho de haber vuelto todos puede ser considerado un éxito. Hay cosas mucho más importantes que alcanzar una cumbre. Incluso no se trata de que uno, como persona, alcance la cumbre, sino de que la bandera alcance la cumbre", valoró Molins Gil, que consiguió los auspicios necesarios para cubrir los 130.000 dólares que costó afrontar el desafío.
Más allá de los agradecimientos a colaboradores y familiares sobresalió el próximo objetivo de Argentinos al Himalaya 14 x 8000 (por los 14 picos de más de 8000 metros que quieren escalar, uno por año): hacer cumbre en el Everest (8868 m). "Es un proyecto bonito, no porque sea la montaña más alta del mundo sino porque queremos que la bandera argentina flamee en el techo del mundo. Aunque no encontremos el dinero, de alguna forma el año que viene estaremos en el Everest. Si la montaña y Dios nos lo permiten, pondremos esa bandera albiceleste en la cumbre", prometió Molins Gil, un enamorado de la Argentina, que es catalán.
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