
Yates, lanchas y veleros: la zona poco conocida de Punta del Este que es elegida por magnates, jóvenes y familias
Durante el verano, en el área que va desde la isla Gorriti hasta Solanas conviven unas 200 embarcaciones; el 80% de ellas son argentinas
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PUNTA DEL ESTE (Enviada especial).− Es común escuchar decir que hay una Punta del Este distinta para cada tipo de turista. Y es verdad: la oferta de esta ciudad de la costa uruguaya es tan amplia y variada que puede ser un buen lugar para pasar unas vacaciones familiares de mar y playa y, al mismo tiempo, el sitio perfecto para las celebrities que quieren hacerse ver, o para los turistas que buscan un destino de alta gastronomía, hoteles de lujo o grandes fiestas.
Entre todas las opciones de verano posibles, hay una que pasa especialmente inadvertida para la mayoría de los visitantes. Es un tipo de verano que no consiste en mirar el mar desde la playa, sino la playa desde el mar. Este mundo paralelo se hace únicamente visible al dar vuelta a la isla Gorriti.

De lado de la isla que no se llega a ver desde la costa de la península, hay durante los días soleados de la temporada alta un universo flotante de yates, veleros y lanchas, un aproximado de 200 embarcaciones fondeadas, de las cuales un 80% llevan pasajeros argentinos.
En este lugar, conocido como Playa Honda por sus cinco metros de profundidad, se conjugan todos los diferentes tipos de vacaciones que conviven en el Este: el turismo familiar, el de fiesta y el de lujo. Ahí, flotando, pasan sus días de verano desde magnates en superyates hasta jóvenes en lanchas. Muchas embarcaciones amigas se amarran entre sí.
“Traemos cervezas, carne… venimos muy bien equipados. Ayer hicimos hamburguesas a la parrilla; hoy, entraña y chorizos. Si está lindo, nos quedamos hasta tarde”, contaba ayer la salteña Mercedes Santana, diseñadora gráfica, de 30 años, mientras tomaba sol, con un porrón de cerveza en mano, sobre su tabla de Stand-Up-Paddle, amarrada a la planchada de su lancha. La embarcación estaba atada, a su vez, a otra, que es de su primo.

“Hemos llegado a ser cinco barcos amarrados. Es muy cómoda la vida acá. No tocás la arena, estás en medio del mar y pasás el día con familia o con amigos. Obviamente, siempre dependés del clima: solo se puede venir si está lindo”, suma la diseñadora. Ella y su familia repiten este programa, día tras día, todos los veranos desde hace por lo menos 10 años.
A pocos metros de su embarcación, fondeaba el imponente yate inglés del empresario uruguayo Carlos Bustin, exnovio de Graciela Alfano, y unos metros más lejos, sobre el límite del conglomerado de barcos, el de Alejandro Curcio, CEO de Toyota Uruguay. También estaba por la zona el barco donde el jugador de Boca Juniors Lucas Blondel le pidió casamiento a su novia, Morena Beltrán, rodeado de una decena de amigos. El video de la propuesta se viralizó enseguida.

Para la mayoría de los propietarios o inquilinos de barcos, el programa consiste en salir a media mañana del puerto, fondear en Playa Honda o frente a la playa Solanas, almorzar a bordo —la gran mayoría de las embarcaciones tienen parrillas— y pasar la tarde tomando sol entre zambullidas en el mar. Si el clima es propicio, muchos se quedan hasta el atardecer, que, especialmente para quienes fondean en Solanas, es de una belleza sublime. Es a la tarde cuando más fiestas y afters hay.
“Todos los días, entre Solanas y Playa Honda, debe haber por esta época del año unas 12 fiestas flotantes en simultáneo. Cada barco que organiza una trae unas 30 o 40 personas, por lo que debe haber en este momento unas 350 en fiestas en barcos”, contó el concejal de Punta del Este y expresidente de la Cámara Empresarial de Maldonado, Rolando Rozenblum, quien llevó a LA NACION a recorrer la zona. El legislador calculó, a su vez, que ayer por la tarde, al igual que durante el resto de los días de la temporada alta con clima propicio para navegar, había unos 300 barcos fondeados entre Playa Honda y Solanas.

Aunque algunos se bajan del barco hacia la playa en tablas de Stand-up Paddle, motos de agua o gomones, la mayoría permanece todo el día flotando. “Te quedas con tus juguetes en el mar: flotando en la alfombra, o salís a hacer Stand-up Paddle o con la moto del agua. Es realmente muy cómodo, porque el que quiere entra al barco y se duerme una siesta. Los chicos nadan, jugan en el agua… Es una linda vida familiar”, contó Raquel López, quien vive junto a su familia en Punta del Este desde hace 18 años.
En ese preciso momento, mientras ella navegaba con su marido, su hija de 18 años estaba en una fiesta en otra embarcación, junto a unas amigas y un grupo de argentinos que alquilaron un barco por el día.
Para López, el mejor momento para fondear en Playa Honda es durante el año, en primavera u otoño, cuando casi no hay barcos y ella y su marido logran tener una experiencia íntima familiar con sus hijos adolescentes. Pero también disfrutan la experiencia social que les ofrece el verano. “Enero es muy divertido, arreglás con amigos para fondear en algún lugar y pasás de visita a su barco o ellos se suben al tuyo. Una vez por año hacemos una boat party: juntamos siete u ocho barcos y contratamos un DJ”, detalló.

Cada barco es un universo paralelo: hay embarcaciones modernas con diseños europeos y vidrios polarizados, y también veleros y lanchas de distintos portes. En el interior de cada una de estas embarcaciones se pueden ver desde fiestas apretadas de veinteañeros con música a todo volumen hasta adolescentes tomando sol y familias haciendo sobremesa. Algunos barcos tienen tantos niños alrededor, tirándose al agua desde la planchada de popa y flotando en colchonetas entre carcajadas y zambullidas, que parecen una colonia de verano.
“Pasar el día en el barco es lo mejor que hay. Es muy diferente a estar en la playa. Acá estás cómodo. En la playa está lleno de gente en este momento del mes. El baño en el mar profundo es muy lindo. Y todos los días vamos cambiando de lugar, dependiendo del viento”, cuenta el estudiante de veterinaria Joaquín Santana, de 25 años, oriundo de Salto, Uruguay, desde la lancha de su padre, donde pasa el día rodeado de amigos.








