
Blu-ray y HD-DVD, cómo son los sucesores del DVD
Tienen el mismo tamaño que su antecesor, pero almacenan entre 15 y 25 gigabytes por lado. Están pensados para la televisión de alta definición, con imágenes de una resolución de 1980x1080 pixeles. Sin embargo, son incompatibles entre sí, y todavía no hay un líder claro
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El DVD, las pantallas de gran tamaño y el sonido digital han constituido, en los últimos años, la versión más tangible del cine hogareño de gran calidad. Esto está logrado, sobre todo, con el audio envolvente provisto por los equipos de home theater, y con los televisores que, como alguna vez lo hicieron las pantallas para películas en Super 8, ocupan buena parte de la pared para mostrar las imágenes.
Esta propuesta tuvo siempre, sin embargo, un talón de Aquiles: el video. Aunque el DVD ofrece, desde 1997, video digital de mejor calidad que el VHS, está pensado para un televisor tradicional, con una resolución que se ajusta a las limitaciones técnicas de los estándares de televisión por aire NTSC y PAL (486 o 576 líneas de resolución, respectivamente).
Esta calidad de imagen, para los estándares informáticos (un máximo de 720x576 pixeles), es baja: un monitor estándar de 15 pulgadas muestra, sin esfuerzo, una imagen de 1024x768 pixeles.
La solución llegó, a la vez, con la televisión digital de alta definición (HDTV, según sus siglas en inglés), que en su máxima expresión ofrece imágenes de 1920x1080 pixeles, y con un soporte físico capaz de almacenar video en esa calidad, tanto si es pregrabado como si se utiliza para registrar una señal que llega por aire.
Así surgieron dos formatos: uno, Blu-ray ( www.blu-raydisc.com ), creado por un consorcio formado por Apple, Philips y Disney, entre otros, y cuyo propulsor más conspicuo es Sony; es capaz de almacenar hasta 25 GB de datos por lado.
El otro es HD-DVD ( www.dvdforum.org ), promovido por Toshiba, Microsoft, Intel y Warner, entre otras compañías, con discos que almacenan 15 GB por lado, ambos con el mismo tamaño físico que el DVD y el CD. De hecho, los reproductores de Blu-ray y HD-DVD pueden leer CD y DVD convencionales. Con esas capacidades, los nuevos discos pueden almacenar entre ocho y nueve horas de video de calidad HDTV.
Ambas tecnologías usan un láser azul-violeta, que al tener una menor longitud de onda (405 nanómetros contra los 650 del láser rojo que se usa en los DVD) y menor difracción de la luz permite una mayor densidad de datos por centímetro cuadrado. Si los puntos son más pequeños, entran más datos en la misma superficie.
Las versiones oficiales serán, por ahora, de una o dos capas (es decir, 30 o 50 GB por lado como máximo), aunque hay prototipos con tres o cuatro capas de datos por lado.
En ambos formatos, además, los discos están pensados para almacenar información en una computadora convencional, y audio y video de muy alta calidad, en MPEG2 (el formato del DVD estándar), el más nuevo MPEG4 y VC1, un formato basado en el códec Windows Media 9 de Microsoft.
Como con los CD y DVD, habrá discos para video, discos grabables y regrabables; lectoras y grabadoras independientes (para grabar contenidos de HDTV en el disco, como se hace ahora con una videograbadora), y para PC de escritorio o portátiles, tanto para backup como para distribución de contenidos (aplicaciones, juegos, y demás).
La guerra de los formatos
Hasta allí, las similitudes. Las diferencias son pocas, pero tan fundamentales que cualquier potencial usuario debe tenerlas muy en cuenta.
HD-DVD y Blu-ray son incompatibles. Aunque usan una tecnología similar, sólo podrán ser leídos o escritos en un dispositivo compatible.
Por el momento no hay un ganador. Más allá de algunas consideraciones técnicas, será el interés del mercado el que incline la balanza en favor de uno u otro. En 2005 esto estuvo a punto de solucionarse, cuando diversas presiones de la industria obligaron a los dos grupos a sentarse a negociar, aunque las tratativas no tuvieron éxito. Nadie quiere otra guerra como la de VHS y Betamax.
A principios de la década del 80 ambos formatos tenían un número similar de seguidores, pero VHS resultó ganador después de que JVC (el creador del formato) permitiera que otros fabricantes crearan equipos y cintas; esto generó una mayor oferta de equipos y la consiguiente baja de precios, y lo hizo más atractivo que el Betamax, que Sony intentó mantener como propio (aunque más tarde quiso recuperar terreno perdido, sin éxito).
Un ejemplo más moderno lo ofrece el propio DVD, con las dos versiones hoy disponibles para discos grabables y regrabables: los -R y los +R. Aunque son incompatibles, actualmente la mayoría de las lectoras y grabadoras puede manejar ambos formatos, pero no fue así con los primeros equipos.
La industria busca imponer los nuevos discos para apoyar la venta de pantallas de gran tamaño y promover la adopción de la TV de alta definición: a partir de 2009 Asia, Europa y Estados Unidos comenzarán a apagar las redes de televisión de aire tradicionales, para pasar a un servicio totalmente digital. Se teme que una división de aguas en los formatos de almacenamiento reduzca el atractivo de los equipos, y frene la transición.
En el peor de los casos, será como la pugna entre las cintas de la década del 80, con un claro ganador, y un gran número de usuarios que tendrán que reinvertir en equipos nuevos. En el mejor, será como con los DVD, con lectoras compatibles con ambos formatos (ya varias compañías anunciaron su apoyo a las dos tecnologías, sobre todo para equipos de PC).
El problema es que uno de los atractivos principales está en la disponibilidad de películas en formato de HDTV, y los estudios no quieren tener que fabricar dos versiones, una para cada formato. En un primer momento, HD-DVD parece llevar las de ganar, aunque más no sea porque los costos para reacondicionar las fábricas de discos son menores que con Blu-ray; pero la capacidad del otro formato y el mayor número de compañías que lo apoyan podrían resultar la clave ganadora.
El 31 de marzo último, Toshiba lanzó al mercado japonés el primer lector de HD-DVD, el HD-XA1 (tiene un precio de US$ 800), pero retrasó un mes su difusión en el resto del mundo hasta tanto no haya más películas (a un precio de entre 20 y 40 dólares) disponibles en ese formato, algo que también imitó Samsung con su BD-P1000 (HD-DVD, US$ 900 ).
Mientras tanto, Sony tendrá listo su BDP-S1 (Blu-ray, US$ 1000) en julio. Entretanto, tendrá que resolver algunas cuestiones técnicas de la PlayStation 3, que dará soporte a Blu-ray y será uno de sus principales impulsores.. LG, por su parte, está desarrollando un equipo compatible con las dos plataformas, que estará disponible a mitad de año; y gigantes informáticos como HP también hicieron pública su intención de no cerrarse a ninguna opción. Será cuestión de esperar.
Las pantallas para HDTV
Las pantallas sólo necesitan ser compatibles con la TV de alta definición (HDTV) y no con un formato de almacenamiento en particular (ambos tienen la misma calidad de imagen). Lo ideal es que los televisores tengan entradas de video digitales, de tipo DVI o HDMI (aunque las entradas analógicas de video de alta definición también se pueden usar).
En nuestro país todavía no está definido qué estándar se utilizará para la HDTV: si el japonés (Isdbt), el europeo (DVB) o el estadounidense (ATSC). Según fuentes de la Secretaría de Comunicaciones, habrá novedades sobre este tema la semana próxima, para definir qué estándar usará la Argentina para entrar en el mundo de la TV de alta definición.






