
CD-R
Para grabar y volver a escribir discos ópticos sin sobresaltos y en forma efectiva
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A veces, un disco rígido se parece a un garaje hogareño. Hay cosas usadas con frecuencia (el auto, las bicicletas), pero también objetos que se acumulan allí por no tener un mejor lugar donde ubicarlos.
De la misma manera, junto con Windows, el paquete de oficina y programas similares, en el disco rígido es posible encontrar archivos que sólo son de consulta: fotos, canciones en MP3, software gratuito o shareware para instalar, etcétera.
¿Qué hacer con esa información? Los discos rígidos cada vez tienen mayor capacidad, pero la posibilidad de que fallen siempre existe; como se indicó en el suplemento Informática el 25 de septiembre de 2000, la mejor manera de prevenir que el desastre alcance a los datos es hacer un backup (copia de seguridad) de los archivos importantes.
Entre las opciones de hardware más populares y baratas aparece siempre los discos compactos: tienen una capacidad razonable de 650 MB (700 MB los discos nuevos), cualquier PC moderna los lee y son baratos. Un disco grabable (CD-R) se consigue por $ 1 la unidad; el regrabable (CD-RW), por $ 2.
La diferencia entre uno y otro es la posibilidad de alterar su contenido. El CD-RW es más caro porque, como en un diskette, se pueden borrar los datos guardados y volver a escribir. Además, y aunque no hay información oficial, diversos estudios indican que un CD-R tiene una vida útil de entre 30 y 200 años, más que suficiente para usarlos como archivo.
En Informática probamos una Plextor PlexWriter 12/10/32 (IDE) y una Iomega Predator (USB), consultamos varios expertos y fabricantes de discos y le decimos aquí qué se necesita, cómo se hace y cuáles son los trucos vitales para grabar un CD virgen con éxito.
El hardware
Primero, se debe elegir el equipo: hay grabadoras internas y externas. Las primeras usan conexión EIDE o SCSI. En general, las SCSI son más rápidas y seguras a la hora de grabar, pero son también más caras, y requieren de una placa especial que cuesta unos 100 pesos.
La mayoría de las grabadoras externas, por su parte, tiene una conexión USB, aunque subsisten algunas que usan el puerto paralelo. La ventaja está en su portabilidad; la contra es que su velocidad está limitada por la conexión a la PC.
Un puerto USB 1.1 puede llegar a una velocidad de 1,5 MBps (megabytes por segundo) mientras un dispositivo SCSI oscila entre los 5 y 80 MBps (según la variante usada). La velocidad de la grabadora es un múltiplo de la capacidad de transferencia original de los CD-ROM (150 KBps), y se anota con una X . En el caso de las quemadoras (como se las llama en la jerga informática), se proporcionan tres parámetros para identificarlas: la velocidad a la que escriben en un CD grabable ( Write ), en uno regrabable ( ReWrite ) y a la que leen un CD-ROM ( Read ).
Es importante el tamaño del buffer, el chip de acceso rápido donde la grabadora guarda la información que está por pasar al CD-R.
Cuanto mayor es, menor será la posibilidad de que la grabadora se quede sin datos para escribir. Como el disco gira, si esto sucede (en la jerga, si hay un buffer underrun ) queda un espacio sin datos, que puede hacer que las lectoras lean mal el disco.
Para evitarlo, varios fabricantes desarrollaron una tecnología que se conoce genéricamente como BURN-Proof (por Buffer UndeRuN-Proof , a prueba de este suceso). Este método evita que esto ocurra ralentizando el proceso de quemado cuando el buffer está por quedar vacío. Si se va a usar una lectora de CD para pasar datos a la quemadora hay que verificar que la primera sea más rápida que la segunda, justamente para evitar el buffer underrun ; si en la PC sigue funcionando un venerable equipo 2x, es preferible sumarle al precio de la compra de la grabadora el de una lectora nueva (entre 50 y 70 pesos).
Los discos
Un disco grabable (CD-R) está compuesto por una capa de laca protectora (sobre la que se aplica la etiqueta), una lámina refractante de oro o plata, una capa de tintura orgánica y un substrato de policarbonato.
El láser de la grabadora quema puntos de tintura, los hace más opacos (creando pozos o pits , en la jerga) y, por ende, menos refractantes. Esa diferencia en el rebote de luz es lo que lee la compactera. La transición entre un pit y una zona sin quemar (tierra o land ), y el largo de estos, define un cero (0) o un uno (1) en los datos del CD. Ceros y unos es la información que maneja internamente todo equipo digital.
La rapidez con que reacciona la tintura al láser define la velocidad máxima con que podrá escribirse sobre el disco. Según Fabián Pérez, del laboratorio de control de calidad del fabricante de CD-R argentino Teltron, la tintura más sensible es la super green (hay varias marcas que la ofrecen), que permite escribir hasta 16x. Las tinturas más viejas no soportan esa velocidad; si se graba en un disco a más velocidad que la que dice aceptar, explica Pérez, lo más probable es que se produzcan errores.
El CD-RW es diferente: en lugar de la tintura, el disco tiene un compuesto químico que al ser iluminado a una cierta temperatura cambia de fase y se vuelve cristalino; si se ilumina nuevamente con mayor poder vuelve a su estado original. Esto permite modificar los datos grabados unas 1000 veces, pero con una contra: sólo podrán ser leídos en una lectora MultiRead (las compacteras de audio no suelen ser compatibles).
Los modos de grabación
Con la grabadora, la lectora y el CD virgen adecuado, hay que elegir cómo se grabarán los datos. Hay varias opciones cubiertas por el software provisto por el fabricante de la quemadora: grabar datos en una o varias sesiones, componer un compacto de audio con diversas fuentes o duplicar un disco (de audio o datos).
Aunque la información de un CD-R no se puede modificar, no es necesario grabarla toda de un tirón: es posible añadir carpetas o archivos a un CD de backup, por ejemplo. Es lo que se conoce como multisesión o grabación por paquetes, dos procesos diferentes que sirven para este fin.
Cada CD tiene tres partes: el lead in o inicio (la tabla de contenidos que contiene la ubicación de los archivos o las pistas de audio), el área de programa (donde están los datos) y el lead out o salida, una zona vacía que le indica a la lectora que terminaron los datos grabados. La tabla se escribe sólo cuando se termina la sesión de grabación (cuando la quemadora sabe dónde quedó ubicado cada archivo).
En una multisesión cada vez que se termina una sesión de grabación se abre una nueva, donde se anota la ubicación de los archivos de la anterior. Este método sólo sirve para las lectoras de CD-ROM. Los reproductores de CD de audio sólo leen la primera sesión.
Los límites legales del copiado de discos
La ley de propiedad intelectual 11.723, sancionada en 1933, y modificada por la ley 25.036, de 1998, protege en su artículo 1º los derechos de los autores de obras científicas, literarias y artísticas, que comprenden, entre otros, "los programas de computación fuente y objeto; las compilaciones de datos o de otros materiales; las obras dramáticas, composiciones musicales, dramático-musicales".
La ley dictamina que una obra sólo puede copiarse con la autorización expresa del autor. En el caso del software, el artículo 3º de la ley 25.036 modifica el 9º de la 11.723 y estipula que quien haya comprado o licenciado un programa "podrá reproducir una única copia de salvaguardia de los ejemplares originales del mismo." Y agrega: "La copia de salvaguardia no podrá ser utilizada para otra finalidad que la de reemplazar el ejemplar original" si éste se pierde o daña. Cabe aclarar que reproducir significa aquí copiar, no ejecutar.
Para la ley, cualquier copia de una obra musical sin autorización es ilegal, y por lo tanto pasible de penalización: el artículo 72 bis de la ley 11.723 define una pena de cárcel que va de un mes a seis años para quien haga una copia de esta obra, sin importar el fin.
"Es lo mismo que sucede con las fotocopias de un libro -explica Horacio Granero, director de la carrera de posgrado de Abogado especialista en Derecho de la Alta Tecnología de la Universidad Católica Argentina-. Si la copia de un CD de música se guarda para uso personal o se revende, en ambos casos se le está dando un uso no autorizado por el autor, y eso es ilegal."
"La ley -dice Raúl Martínez Fazzalari, socio del estudio de abogados Cremades,Gallego y Martínez Fazzalari- es muy explícita al respecto: no se puede hacer una copia para fin alguno sin autorización del autor. Sin embargo, el grado de ilegalidad en una copia para uso personal, llegado el caso, es discutible. A fin de cuentas, yo lo compré, y tengo derecho a proteger mi compra. Pero siempre que sea para uso personal, y no para la venta o distribución a otra gente."
Lo concreto es que la legislación nacional no permite la copia personal de obras musicales o cinematográficas, argumenta Roberto Piay, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif), que realiza actualmente una campaña contra la piratería de música.
"Pero la industria no persigue a los que hacen una copia privada para uso personal -aclara Piay-, sino a los que lucran vendiendo copias truchas. Para el caso, nos preocupa mucho más la puesta en Internet de archivos de música sin autorización." En el sitio de la Capif( http://www.capif.org.ar ) puede leerse el fallo de la Justicia de los Estados Unidos contra el sitio de intercambio de música Napster. Justamente, el sitio basó su fallida defensa argumentando que el hacer una copia digital y distribuirla en la Web entraba dentro del uso justo ( fair use ) de una obra musical adquirida.
Hay que tener en cuenta que con cada nueva sesión se pierde espacio (22 MB para la primera y 13 o 4 para las subsiguientes; estos valores dependen del tipo de grabadora). Cuando se graba la última sesión, se cierra el disco (ya no se anota en la zona de inicio la siguiente dirección en la que se puede grabar), aunque no es necesario cerrarlo para que pueda ser leído (sí para que nadie más pueda agregar datos a ese CD).
La grabación por paquetes (popularizada por Adaptec con su software DirectCD ), que no todas las quemadoras pueden realizar, implica grabar paquetes de datos de tamaño fijo (32 KB) o variable, según indica el Universal Disc Format (UDF).
El primer tipo se recomienda para CD-RW en los que se regraba con frecuencia, ya que facilita la construcción de una tabla de contenidos (los datos tienen siempre la misma ubicación física). En cada nueva sesión la tabla incluye los datos de la anterior.
El segundo tipo (variable) no es compatible con todas las lectoras, pero se usa porque aprovecha mejor el espacio (no se desperdicia tanto lugar en el disco cada vez que se termina una grabación y se apaga el láser). Es también una alternativa al Track at Once (TAO, pista al instante o discontinua ) usado para grabar música. En el TAO, hay un tamaño mínimo para una pista de audio (600 KB, o 300 bloques). Al final de cada pista se apaga el láser y se dejan dos segundos de silencio antes de la nueva pista. Se pierden 150 bloques cada vez que se apaga el láser, contra los 7 desperdiciados usando la grabación por paquetes.
En Disc at Once (DAO, disco al instante) todas las pistas se graban de un tirón sin apagar el láser (se duplican los datos y se graban como pistas continuas ), y luego el disco se cierra.
Dependiendo del software y el hardware en uso, la duplicación puede requerir que se extraigan los datos, se guarden en el rígido (como pistas independientes o como una imagen de los datos) y de allí se graben en el CD-R.
El grabado directo de la lectora a la grabadora estaba limitado a las SCSI, pero hoy muchos equipos IDE lo permiten (aunque a menor velocidad que si leyeran del rígido).
La preparación
Antes de grabar un CD hay que preparar la PC: cualquier interrupción en el copiado puede arruinar el disco (porque faltan datos en un archivo o hay segundos sin audio). Por eso, siempre conviene hacer lo siguiente:
- Actualizar los drivers de la lectora y la grabadora y usar preferentemente los de 32 bits.
- Liberar 700 MB en el rígido (hacer una partición exclusiva, en lo posible) si se quiere duplicar un CD, y luego desfragmentar.
- Verificar que el rígido soporte una transferencia constante de datos (la recalibración térmica en algunos equipos provoca un corte en el flujo de datos).
- Deshabilitar el software residente (el antivirus, el salvapantallas, el FindFast del Office ) que pueda activarse en el medio de una sesión.
- Anular la Administración Avanzada de Energía , para que el equipo no pase inesperadamente al modo de ahorro de energía.
- Desactivar la notificación de autoinserción de CD de Windows, que verifica que haya un CD válido en la lectora. La mayoría de los programas modernos lo hace automáticamente. Manualmente, se quita de Panel de control/Sistema/Administrador de dispositivos/CD-ROM/ Propiedades/Configuración .
- Si el equipo es externo, permitir la disipación del calor que genera, para evitar que la lectora se descalibre.
- Para grabar archivos. WAV que se escuchen como un CD de audio, codificarlos en PCM estéreo de 16 bit a 44,1 KHz.
- El estándar ISO-9660 graba los archivos de datos con 8 caracteres para el nombre y 3 para la extensión (compatible con DOS); si es de nivel 3 lista archivos no contiguos (quedan grabados así, si se hace por paquetes). El estándar Joliet de Microsoft permite nombres largos en los archivos, pero hasta 64 caracteres. Para Mac, se usa el Hierarchical File System (HFS).
Así podrá grabar todo lo que necesite y liberar espacio en el rígido sin acumular posavasos (en la jerga, los discos mal grabados).






