
El dilema de los cartuchos de tinta
Los originales son muy caros, pero ¿son seguras las alternativas?
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Hasta que la convertibilidad terminó en enero último, los argentinos pudimos comprar hardware pagando un peso por dólar.
Esto significaba adquirir una computadora de última generación por 1000 pesos, con la que muchas veces venía una impresora de regalo, ya que los modelos más baratos rondaban los 50 pesos. Esto, claro, cambió radicalmente: hoy una impresora cuesta el triple.
Pero hay algo que también aumentó tres veces su precio: el costo de imprimir una hoja de papel en esa impresora.
Un cartucho costaba, hasta el fin de 2001, entre 25 y 40 pesos, según la marca, el modelo y si era de tinta negra o color. Actualmente, el precio en pesos sigue la cotización del dólar, y los cartuchos tienen un costo que oscila entre 80 y 120 pesos.
Si para la óptica del consumidor los cartuchos fueron siempre caros (aún con la convertibilidad, con comprar uno o dos cartuchos se había gastado lo mismo o más que para adquirir una impresora nueva) hoy la sensación es todavía más irritante, porque se pagan 120 pesos para alimentar un equipo que por lo general costó entre 50 y 80 pesos.
"Es un efecto lógico de la devaluación -explica Eduardo Capanna, gerente de consumibles de Epson-. Los cartuchos son importados, por lo que su precio se mide en dólares. El costo del insumo se siente como elevado, pero así es como se configuró el mercado en el nivel mundial: las impresoras se venden baratas, y su costo se va amortizando con los cartuchos. Lamentablemente, no es posible armar un esquema diferente para nuestro país."
Esta situación llevó a la explosión de un fenómeno que ya se venía dando en los últimos años: el rellenado o reciclado de cartuchos, y la llegada al mercado de insumos compatibles fabricados por otras marcas. Un cartucho reciclado o rellenado tiene un costo promedio de 20 pesos; uno compatible, 50 o 60. Hay un dato para tener en cuenta: ésta no es una situación que se dé sólo en nuestro país. El reciclado de cartuchos y la venta de productos alternativos sucede en todo el mundo.
Calidad v. precio
El usuario enfrenta, así, una disyuntiva: los cartuchos originales son de calidad conocida, pero son más caros. Mientras que los más o menos ignotos reciclados o alternativos atraen por su precio.
Cada empresa tiene su postura: los fabricantes de impresoras advierten que la tinta que se usa en sus cartuchos está diseñada específicamente para esas máquinas, y son los únicos que cumplen con todas las normas de calidad necesarias.
"La tinta tiene que tener la viscosidad adecuada, el polvo de toner ser suficientemente fino, no dejar residuos, etcétera. Si alguien usa una tinta que no es la correcta, puede arruinar el equipo -advierte Rodolfo Pilipiak, director general de consumo de Hewlett-Packard (HP)-. Pero nosotros no estamos alejados de la realidad, y sabemos cómo impacta el precio en la gente. Estamos en una posición muy delicada: a un consumidor que no tiene dinero para comprar tinta por $ 120, no hay mucho que decirle."
HP implementará en el país la venta de cartuchos originales con la mitad de capacidad de un cartucho normal y un precio consecuentemente menor.
Hoy cubre apenas un par de modelos de la línea 600, pero en los próximos meses estarán disponibles para toda la familia de impresoras de HP. "El costo por página se mantiene, pero es como pagar un cartucho en dos cuotas. Es más fácil para la gente", explica Pilipiak.
Aun así, hay quien prefiere rellenar el cartucho o comprar uno de marcas compatibles. Lamentablemente, no hay un estándar oficial de calidad, ni hay manera de saber si la tinta que se usó para rellenar el cartucho es adecuada o no, antes de probarla.
Si la tinta no es buena, los problemas más comunes que provoca son cartuchos que revientan, que manchan el papel y la impresora, colores que son incorrectos, tinta que no se seca sobre el papel, recargas que sólo duran un par de líneas o que tapan las cánulas de la cabeza impresora.
"Es una cuestión de seriedad del dueño del negocio -dice Pablo Peris, presidente de Bapsa, una empresa dedicada al reciclado de cartuchos desde hace 4 años-. Lamentablemente, mucha gente se tira a hacer rellenado sin saber cómo hacerlo, porque al fin y al cabo es una fuente de trabajo. Hay muchos improvisados que lo único que logran es asustar a la gente. Nosotros, por ejemplo, damos garantía por escrito de que el cartucho reciclado funciona. Si alguien no está conforme con el servicio, se le devuelve el dinero."
Por su parte, Capanna da por sentado que "un cartucho original ofrece confiabilidad: está garantizado para funcionar, cumple con todos los requisitos de calidad y compatibilidad que necesita la impresora".
Dos tecnologías
Las impresoras de inyección de tinta no son todas iguales. En el mercado priman dos modelos de tecnología: la desarrollada por Epson, en la que el cabezal de impresión está separado del cartucho, y la que usan HP, Canon y Lexmark: con cada cartucho que se compra, viene integrado un cabezal nuevo.
Cada empresa tiene sus argumentos respecto de la calidad que logran de esta manera. Pero el tipo de impresora limita también los alcances del reciclado o la recarga.
En el caso de Epson, explica Capanna, "una tinta sustituta de la original puede ser peligrosa, porque si no está libre de impurezas, si no tiene la acidez adecuada, etcétera, puede obstruir los capilares que alimentan al cabezal. Como éste no se cambia, si se tapan las cánulas la máquina no sirve más. Un cabezal nuevo cuesta 90 dólares, y ahí el rellenado ya no es negocio".
La otra tecnología también tiene sus limitaciones: el cabezal integrado de un cartucho reciclado con la tinta incorrecta también puede dañarse. Además, y justamente por ser descartable, su vida útil es mucho menor: la idea es que cuando se vacíe su recarga inicial se tire.
Los recicladores explican que su uso se puede estirar de 2 a 6 recargas, pero que esto depende del tipo de cartucho y de un sinnúmero de variables: el modelo (algunos están diseñados para quemarse cuando se acaba la tinta), si se les exprimió hasta la última gota, si estuvieron sin usarse por más de un mes, si están sucios, quién hizo los reciclados anteriores, etcétera.
"No hay que confundir reciclado con rellenado -advierte Peris-. El reciclado se hace con máquinas que lavan el cartucho, lo limpian de impurezas y le cargan la tinta. El rellenado por lo general se hace manualmente, con una jeringa y un botellón de tinta, y es por eso menos preciso."
Es el método más accesible para montar un negocio de rellenado, y también una oportunidad de hacer las cosas en casa para los que se animan a mancharse los dedos. Algunas empresas de cartuchos alternativos también venden el kit de rellenado, que suele incluir instrucciones para hacer el trabajo de la manera más efectiva posible.
¿Qué son los alternativos?
Los fabricantes de estos cartuchos sostienen que pueden igualar la calidad de los originales pero a menor precio, porque no incluyen la amortización de la impresora.
"Nosotros investigamos, tenemos nuestra tecnología patentada. Si el cartucho está integrado al cabezal también lo fabricamos, para asegurar la calidad y confiabilidad. Y cumplimos con normas ISO 9001 -dice Diego Martínez, gerente de ventas de Armor, una compañía francesa que fabrica tinta hace 40 años-. Por eso también nos demoramos un poco en presentar nuevos productos. No copiamos un cartucho de HP o Lexmark: hacemos uno compatible usando tecnología propia, y eso lleva algo de tiempo."
Según Martínez, en Europa los alternativos tienen el 40% del mercado. Aquí, como en el caso de los recicladores, la confianza viene de la mano de la experiencia: hay empresas que inundan el mercado con productos de mala calidad y desaparecen, y otras que buscan mantener una presencia.
"No hay parámetros de calidad; no hay manera de saber, de antemano, si el cartucho es bueno. Como en todos los rubros, hay gente que hace las cosas bien, y gente que no. Con el tiempo el mercado se irá depurando -explica Alfredo Marroquín, que representa en el país a la coreana InkTec-. Nosotros ponemos la cara, tenemos un número 0810 para que la gente llame, y si el cartucho falla se lo cambiamos, le damos soporte técnico."
Hasta dónde llega la garantía
Compramos un cartucho que no era original, o instalamos uno reciclado. Y al momento de prender la impresora, nos asalta una duda: ¿quién nos cubre si pasa algo?
"La garantía de la impresora no se pierde si se usa un cartucho reciclado, pero sí si éste daña la máquina -advierte Pilipiak-. Como no recomendamos el uso, no podemos hacernos cargo si se rompe la impresora."
Armor, por ejemplo, ofrece garantías tanto sobre su cartucho como sobre la impresora; Bapsa garantiza que el cartucho reciclado imprime; InkTec cambia el producto si no funciona, o si tiene fallas.
"Aun así, en Epson notamos que en los últimos meses hubo un incremento en la cantidad de llamadas a nuestro servicio técnico por problemas con las impresoras -afirma Capanna-. Y eso es porque se están usando tintas que no son originales, y que traen problemas."
Cuidado con las falsificaciones
En los últimos dos años, tanto Epson como Hewlett-Packard iniciaron campañas regionales para combatir la piratería, ya que habían llegado al mercado tanto productos falsificados como cargamentos robados en Miami. Epson incluye un holograma en sus cajas, y cambió hace poco su diseño para desalentar las copias. Además, alertó con campañas sobre la presencia de falsificaciones en el mercado.
"Nosotros también pusimos un holograma en las cajas, pero eso ya no garantiza la confiabilidad del producto, porque también se lo puede falsificar. Ahora hay un sello al agua en los cartuchos originales que es fácil de reconocer. Pero la cuestión sigue siendo la misma: no comprar en lugares poco confiables, y menos si el precio es un 50% menor que en otros negocios", dice Pilipiak.
Según el directivo, HP cambiará por originales los cartuchos falsos que fueron comprados de buena fe, y alienta a los clientes a presentarse como denunciantes. Hay más información en www.pymeshp.com.ar
Las láser
Aunque en el hogar no son tan populares, las impresoras láser tienen un lugar bien ganado en las empresas. Y si bien son de alto rendimiento, los insumos también son más caros: un tambor de toner tiene un precio que supera los 100 dólares.
Pero hay otras partes de la máquina que hay que cambiar tarde o temprano: el cilindro (donde el láser dibuja las páginas por imprimir), las cuchillas que limpian el exceso de toner de la página, los rodillos, etcétera.
"Reciclar el toner consiste en tomar un tambor vacío y ponerle toner nuevo. Pero no se puede hacer más que una vez; después hay que reacondicionarlo. Por eso nosotros recibimos solamente cartuchos originales nuevos, porque es la única manera de garantizar que el rendimiento del cartucho será de más o menos el 90% del original", explica Sonia Pereyra, de Vio-Com, una empresa especializada en reciclar cartuchos de toner para impresoras láser por un precio un 50% menor a un original. Volver a recargar un cartucho ya reciclado implica cambiarle otras piezas, dependiendo de su estado de deterioro, y eso aumenta el costo. "A la larga, termina saliendo casi lo mismo que un original nuevo, y no vale la pena", admite Pereyra.
En Vio-Com se garantiza tanto el tambor de toner reciclado como la impresora, si la falla fue provocada por la recarga.
Qué elegir
Entonces, ¿qué hacer? ¿Qué comprar? No hay una respuesta simple. Los fabricantes de las impresoras sostienen que sus productos son los indicados, los únicos que ellos garantizan que funcionarán sin problemas. Las compañías que hacen compatibles aseguran que sus cartuchos tienen una calidad similar a la de un original, y también garantizan su funcionalidad. Quienes reciclan dicen que la calidad es casi la de un original, pero a un precio mucho menor.
El punto es promediar calidad, confiabilidad y precio. El estándar de calidad y confiabilidad lo ponen los cartuchos originales, pero los precios constituyen una realidad ineludible. De ahí en más, lamentablemente, los mejores consejeros son la prueba y error. Los cartuchos alternativos suelen tener detrás de sí empresas que se hacen cargo si surge algún problema. El reciclado es más complejo, porque abundan los rellenadores improvisados, que pueden terminar perjudicando a sus clientes. Pero si tiene identificados algunos proveedores confiables, puede armar un esquema de consumo.
Si imprimirá la lista del supermercado, un resumen de la Facultad o una nota del diario para leer en el tren, no es necesaria la mejor calidad, y sería posible optar por alguna de las soluciones más baratas.
Para imprimir un currículum o un trabajo para el colegio quizá convendría usar un cartucho de tinta original, o uno alternativo que sea probadamente bueno.
Si piensa imprimir las fotos de las últimas vacaciones a todo color, es probable que logre un menor costo por copia llevando las imágenes en un CD a un centro de revelado, o usando los servicios de www.sinrollos.com o www.imagena.com .
Además, las impresoras ofrecen una opción para bajar la calidad de la impresión (independientemente del cartucho que se use, y que suele implicar reducir la resolución) y así ahorrar algo de tinta.
Las opciones
- Los cartuchos y toner originales ofrecen una impresión confiable y de excelente calidad, pero son los más caros.
- Los alternativos son cartuchos compatibles con los de las grandes marcas que buscan ubicarse como una alternativa económica.
- También se reciclan los cartuchos originales, pero esto sólo puede hacerse un número limitado de veces.
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