
El truco de los módem de 56K
Las normas de compresión de datos y corrección de errores y cómo se consigue transmitir información por arriba de los 33.600 bps
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La compresión de datos, de la que hablamos superficialmente en la última entrega, le permite a un módem mandar más información en el mismo período (a cada segundo, por ejemplo) o, lo que es igual, hacer que una misma cantidad de bits contengan en realidad más datos.
Pero, como usted supo en la última entrega, comprimir datos significa transformarlos en otra cosa, en un amasijo de bits que no significan nada. Es el destino de casi cualquier navegante que baja su primer archivo de Internet y, lleno de entusiasmo, trata de ejecutarlo. La mayoría de los archivos para PC están en formato Zip . El usuario hace doble clic sobre él y sólo obtiene el cuadro de diálogo de Windows indicándole que el tipo de archivo no es reconocido por el sistema; además, le solicita que elija una aplicación para abrirlo.
Por cierto, en la lista no aparece nada tentador y, de hecho, ningún programa podría abrirlo. A menos que tenga instalado el WinZip ( http://www.winzip.com ) o algún otro por el estilo. Estos programas aplican un algoritmo a los archivos zipeados y vuelven a colocar los bits redundantes en su sitio, restaurando su estado original.
Algo parecido podría ocurrir en línea. Si usted tuviera un módem capaz de comprimir datos y se comunicara con otro que no puede, el resultado sería que la comunicación bajaría hasta el nivel del módem sin compresión. Esto es relativamente frecuente en relación con las velocidades: por ejemplo, si su módem es de 56 Kbps y usa la norma K56Flex y trata de comunicarse con un proveedor de Internet cuyos módem usan la tecnología X2, ambos harán un fall back (así, en la jerga) a 33,6 Kbps (miles de bits por segundo).
En resumidas cuentas, no sólo se hace necesario un estándar para los métodos de modulación, sino también para la compresión de datos y, como veremos pronto, para la corrección de errores.
La historia se parece mucho a la de la modulación. Algunas compañías crearon métodos de compresión, éstos aparecieron en equipos de otras marcas (bajo licencia), estableciéndose normas de facto, y finalmente intervino la International Telecommunications Union (ITU) para definir estándares. Los que parecían más afianzados eran los de Microcom (la serie MNP, por Microcom Networking Protocol ) y el de Adaptative Computer Technologies (llamado ComPressor ).
En la actualidad, el de la ITUy los MNP son los más utilizados.
Los protocolos MNP se dividen en clases, donde cada clase añade prestaciones. La Clase 4 (MNP-4) corrige errores y varía la velocidad de transmisión de acuerdo con la calidad de la señal en la línea (mejor calidad, más velocidad). La Clase 5 provee com-presión de datos, más o menos duplicando la velocidad de transmisión (o, lo que es igual, enviando paquetes de bits comprimidos a la mitad de su tamaño original, aunque, como vimos en la última entrega, esto depende del tipo de datos).
También existen el MNP-3 (sin-crónico, elimina los bits de arranque y parada) y el MNP-7, que comprime mejor que el Clase 5, aunque es mucho menos popular.
El método de compresión V42bis promulgado por la ITU se basa en el sistema Lempel-Ziv (el Lempel-Ziv-Welsh se utiliza en programas de compresión de archivos y en los archivos TIF, por ejemplo) y es más eficiente que los MNP5 y 7; los módem hacen el fall back en ese orden (V42, MNP5), si no son compatibles.
Conversiones inconvenientes
Nuestro siguiente paso está en revisar los comandos Hayes, una de las zonas menos exploradas por el usuario respecto del módem que tiene instalado en su PC.
Pero antes volvamos a un asunto que quedó picando en la entrega anterior: los módem de 56K.
Volvemos a los métodos de modulación. Los módem que funcionan según la norma v.34 de la ITU (28.800/33.600 bits por segundo) suponen que todo el tendido telefónico es analógico. Esto estaba bien para el momento en que dicha norma fue promulgada.
Pero en la actualidad una parte del sistema telefónico es digital. En particular, nos interesa el tramo que va de la red telefónica al proveedor de Internet que tenemos contratado. Si ese tramo es digital, nos podemos ahorrar el ruido por cuantización que producen los conversores analógico-a-digital . Este ruido limita la conexión a 33.600 bits por segundo.
El ruido por cuantización afecta exclusivamente la conversión de analógico a digital, pero no de digital a analógico. Por lo tanto, si desde su proveedor hasta la red de telefonía la conexión es digital, entonces la única conversión que experimentarán los bits que llegan de Internet a su computadora será digital-a-analógica , proceso que no sufre cuantización.
Exactamente así funcionan los módem de 56 Kbps (53.333 bits por segundo, en rigor): usan dos vías separadas, una para transmitir y otra para recibir. Reciben a 56 Kbps, pero transmiten a 33,6 Kbps. ¿Por qué pueden transmitir sólo a 33,6 Kbps? Porque al salir de su módem los bits se convierten a analógicos y al volver al circuito digital deben volver a convertirse en digitales y allí, como dijimos, se produce ruido por cuantización. En rigor, muchas veces el ruido por cuantización es tan alto que impide transmitir a 33,6 Kbps y el módem hace un fall back a 28,8 Kbps.
Al recibir datos (por ejemplo, al bajar un archivo de Internet), si el proveedor tiene conexión digital con la red telefónica, los datos sólo experimentan una conversión digital-a-analógica, no hay cuantización y por lo tanto se puede operar a 56 Kbps.
Esto, al menos, es la teoría. Y de la teoría a la práctica hay mucho trecho. Los módem de 56 Kbps tienen más exigencias técnicas que sus antecesores. Primero, para que funcione a 56 Kbps para la recepción de datos, su proveedor de Internet debe tener una conexión digital con la red de telefonía.
Segundo, no puede haber más que un conversor digital-a-analógico en la conexión; si existe más de uno, el módem hará un fall back a 33,6 Kbps.
Tercero, hay tres normas para 56 Kbps, aunque una sola ha sido promulgada por la ITU. La K56Flex, de Lucent Technologies yRockwell; la X2, de USRobotics/3Com; y la v.90, de la ITU. Los módem en cada extremo de la conexión deben funcionar según el mismo estándar para que los download marchen a 56 Kbps; no importa cuál norma, con tal que sea la misma, aunque en rigor la mayoría -si no acaso todos- de los proveedores de Internet trabaja hoy con la v.90.






