Una vieja estrategia para luchar contra el uso del celular al volante

Sea por un llamado de voz o por un mensaje de texto o chat, en Estados Unidos buscan penalizar este comportamiento con la misma rigurosidad que una infracción por ebriedad
Sea por un llamado de voz o por un mensaje de texto o chat, en Estados Unidos buscan penalizar este comportamiento con la misma rigurosidad que una infracción por ebriedad Fuente: Archivo
Diversos organismos y especialistas plantean la necesidad de considerar que los conductores distraídos al volante requieren el mismo tratamiento que reciben los infractores en estado de ebriedad
Matt Richtel
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8 de mayo de 2016  • 00:48

En los últimos siete años, la mayoría de los estados de Estados Unidos han prohibido a los conductores enviar mensajes de texto mientras conducen y las campañas de interés público han intentado una variedad de tácticas, como la llamada "Puede esperar", con el fin de persuadir a la gente para que guarden sus teléfonos cuando están al volante.

Sin embargo, el problema, en casi cualquier medida, parece estar empeorando. Los estadounidenses confiesan en las encuestas que continúan enviando mensajes de texto mientras conducen, y además usan Facebook y Snapchat, y se sacan selfies. El número de accidentes fatales en la carretera, una cifra que había caído durante años, está aumentando considerablemente, en aproximadamente un 8 por ciento en el año 2015 respecto al año anterior, según cálculos preliminares.

Esto se debe, en parte, a que la gente está manejando más, pero Mark Rosekind, quien es el jefe de la National Highway Traffic Safety Administration (Administración Nacional de Seguridad del Tránsito en Carreteras, en español), dijo que el número de personas que conduce distraída está "simplemente aumentando, lamentablemente".

"Un cambio radical requiere de ideas radicales", señaló Rosekind en un discurso el mes último, refiriéndose principalmente a la necesidad de mejorar la seguridad vial.

Así que para tratar de cambiar un comportamiento claramente moderno, los legisladores y expertos en salud pública quieren recurrir a una vieja estrategia: Quieren dar a la conducción en estado de distracción el mismo tratamiento que a la conducción en estado de ebriedad.

La Escuela de Salud Pública de Harvard, por ejemplo, se encuentra desarrollando una nueva campaña, basada en la eficaz campaña de conductor designado que orquestó en Estados Unidos a fines de la década de 1980. Candace Lightner, la fundadora de Mothers Against Drunk Driving (Madres Contra Conductores Ebrios, en idioma español), ayudó a fundar un nuevo grupo este año, Partnership for Distraction-Free Driving (Asociación para la Conducción sin Distracciones, en idioma español), la cual está haciendo circular una petición para presionar a las redes sociales, como Facebook y Twitter, para desalentar a los conductores a realizar múltiples tareas a la vez, de la misma manera en la que Lightner presionó a las empresas de cerveza y bebidas alcohólicas para desalentar la conducción en estado de ebriedad.

La idea más provocadora, de parte de los legisladores de Nueva York, es dar a la policía un nuevo dispositivo, el cual es el equivalente digital de la prueba de alcoholemia, una prueba llamada Textalyzer.

Funcionaría así: Un oficial, al llegar a la escena de un accidente, podría pedir los teléfonos a los conductores involucrados y utilizar el Textalyzer para acceder al sistema operativo con el fin de comprobar la actividad reciente.

La conducción en estado de distracción debería tratarse como aquellos casos de ebriedad al volante. El uso del celular es peligroso, devastador y catastrófico, y sigue siendo socialmente aceptable
Félix W. Ortiz, asambleísta demócrata

La tecnología puede determinar si un conductor ha utilizado su teléfono para enviar mensajes de texto, correo electrónico o para hacer cualquier otra cosa que está prohibida bajos las leyes de conducción con manos libres del estado de Nueva York, las cuales prohíben a los conductores sostener el teléfono al oído. La negativa a entregar un teléfono podría provocar la suspensión de una licencia de conducir, lo que es similar a las consecuencias que tiene negarse a la prueba de alcoholemia (Breathalyzer).

La legislación propuesta se enfrenta a obstáculos para convertirse en una ley, e incluye cuestiones de privacidad. Pero Félix W. Ortiz, un asambleísta demócrata que fue el patrocinador del proyecto de ley bipartidista Textalyzer, dijo que la prueba no daría a la policía acceso a los contenidos de correos electrónicos o textos. Simplemente les daría una forma de atrapar a los conductores que hacen varias cosas a la vez, dijo.

"Necesitamos un recurso legal para cambiar el comportamiento de las personas", dijo Ortiz, quien impulsó en el año 2001 la prohibición por parte del estado de usar dispositivos portátiles para todos los conductores. Si el proyecto de ley Textalyzer se convierte en ley, dijo, "las personas van a tener más miedo de poner sus manos sobre el celular".

Si llegara a aprobarse en Nueva York, el primer estado en proponer esta idea, esta podría extenderse de la misma manera que la ley sobre manos libres se extendió después de que Nueva York la aprobara.

Lightner dijo que la intensificación de los esfuerzos en torno a la conducción distraída "es equivalente a la del principio de los ‘80" en relación a la conducción en estado de ebriedad, momento en el cual la presión dio lugar a más leyes y campañas, haciendo hincapié en la responsabilidad corporativa.

La conducción en estado de distracción "no se está tratando con la misma seriedad que la conducción en estado de ebriedad, pero debería tratarse así", señaló.

"Es peligrosa, devastadora, catastrófica y asesina, y sigue siendo socialmente aceptable", añadió.

La administración de seguridad planea lanzar los números finales de accidentes fatales tan pronto como el jueves pero ya anunció que parece haber un fuerte aumento en los números.

Jay Winsten, decano asociado y director del Centro de Comunicaciones para la Salud, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, dijo: "Estamos perdiendo la batalla contra la conducción distraída".

Winsten está desarrollando una campaña contra la conducción distraída basada en la estrategia del conductor designado, la cual finalmente fue respaldada por las cadenas televisivas más importantes y promovida por los presidentes de ligas deportivas y corporaciones.

Él dijo que la nueva campaña exhortaría a los conductores a estar más atentos, en vez de regañarlos por hacer varias cosas a la vez, y animaría a los padres a ser un mejor ejemplo para sus hijos.

La campaña, todavía en desarrollo, ya ha recibido apoyo de YouTube, que se ha comprometido a contratar a estrellas en el sitio web para crear contenido original con el mensaje. Winsten afirmó que también había mantenido conversaciones con AT&T, NASCAR, un importante fabricante de automóviles y socios potenciales de Hollywood.

Winsten señala que la nueva campaña podría ser una especie de señuelo para obtener un mejor comportamiento por parte de los conductores, pero añadió que también se necesitaba algo en qué respaldarse.

Mientras que Textalyzer plantea posibles preocupaciones en materia de privacidad, también puede ayudar a hacer cumplir las prohibiciones de enviar o recibir mensajes de texto, que, hasta ahora, han demostrado ser ineficaces, expresó.

"En este momento, estamos comenzando a contar con algo en qué respaldarnos", dijo Winsten, agregando que Textalyzer podría hacer que "la aplicación de la ley sea mucho más creíble".

Ahora, la policía puede obtener una orden para obtener registros de teléfonos móviles, pero el proceso lleva tiempo y recursos, limitando así la posibilidad de una investigación, dijo Ortiz. Pero esas protecciones están ahí por una buena razón, según expresan los defensores de la privacidad, quienes se oponen al proyecto de ley de Nueva York.

"Realmente invita a la policía a agarrar teléfonos sin justificación o autorización", dijo Donna Lieberman, la directora ejecutiva de la sede de Nueva York de la American Civil Liberties Union (Unión Estadounidense para las Libertades Civiles, en idioma español).

Una decisión unánime de la Corte Suprema, en el año 2014, dictaminó que la policía no podría revisar un teléfono celular sin una orden judicial, incluso después de una detención, lo que sugiere una lucha cuesta arriba en la legislación de Nueva York.

Pero los autores del proyecto de ley dicen que basaron el concepto del Textalyzer en la misma teoría jurídica de "consentimiento implícito" que permite a la policía utilizar la prueba de alcoholemia. Cuando los conductores obtienen una licencia, ellos dan su consentimiento por adelantado a una prueba de alcoholemia, o de lo contrario se enfrentan a la suspensión de su licencia.

Matt Slater, quien es el jefe de gabinete del senador estatal Terrence Murphy, republicano y promotor del proyecto de ley, señaló que las preocupaciones constitucionales podrían y deben resolverse. "Sería monumental si pudiéramos lograr esto"", dijo.

Slater dijo que esperaba que suceda durante este período de sesiones, el cual termina en junio, pero, añadió, puede llevar varios intentos y requerir un apoyo público más amplio.

"Estamos frente a los mismos obstáculos que enfrentamos con la conducción en estado de ebriedad", afirmó. "Estamos tratando de asegurar que se proteja la seguridad y las libertades civiles por igual".

Catorce estados prohíben el uso de dispositivos manuales por parte de los conductores, y 46 estados prohíben el envío de mensajes de texto, con penas que van desde una multa de 25 dólares, en Carolina del Sur, hasta multas de 200 dólares en otros lugares, e incluso se adicionan puntos en contra a la licencia de conducir.

Un puñado de estados han reforzado sus prohibiciones originales, como Nueva York, que en 2014 adoptó sanciones más severas que incluyen una suspensión de 120 días de un permiso, o una suspensión de la licencia para los conductores menores de 21 años, mientras que una segunda infracción lleva a una suspensión de un año.

Deborah Hersman, la presidente del National Safety Council (Consejo Nacional de Seguridad, en idioma español), una organización sin fines de lucro, y ex presidente de la National Transportation Safety Board (Junta Nacional de Seguridad de Transporte, en idioma español), dijo que le gustaba la idea de Textalyzer porque daría a la policía una herramienta importante para actuar y ayudaría a reunir estadísticas sobre el número de accidentes causados por las distracciones.

Ella dijo que la comparación entre Textalyzer y Breathalyzer (la prueba de alcoholemia) era correcta porque mirar y usar un teléfono puede ser tan peligroso como conducir ebrio.

"¿Por qué estamos haciendo una diferencia entre una sustancia que se consume y una que te consume?", dijo Hersman.

La ley sobre el Textalyzer se ha llamado Ley de Evan, por Evan Lieberman, quien dormía en la parte trasera de un automóvil, el 16 de junio de 2011, cuando el vehículo, conducido por un amigo, perdió el control.

Lieberman, de 19 años, murió por las heridas que recibió y su padre, Ben Lieberman, pasó meses tratando de obtener acceso a registros telefónicos, los cuales finalmente, demostraron que el conductor había estado enviando mensajes de texto.

Ben Lieberman se convirtió en un defensor de la seguridad al conducir y, en diciembre, buscando desarrollar el concepto de Textalyzer, se acercó a la compañía móvil forense Cellebrite, que ayudó al gobierno a encontrar la manera de acceder a un iPhone bloqueado y trabaja con departamentos de policía alrededor del país.

Jim Grady, director ejecutivo de Cellebrite USA, dijo que el software Textalyzer no había sido completamente construido porque no estaba claro lo que podría requerir una ley final, pero que no sería demasiado desafiante desde el punto de vista tecnológico.

"Espero que tenga el mismo efecto que la prueba de alcoholemia", dijo.

TRADUCCIÓN DE ÁNGELA ATADÍA DE BORGHETTI

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