En la era del móvil, ¿cuándo se acaba el turno?

Lauren Weber
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21 de mayo de 2015  

Los smartphones que las empresas dan a sus empleados han borrado la línea entre la jornada laboral y las horas de descanso. Para empleadores y trabajadores por igual, recibir correos electrónicos del jefe a las 8 de la noche no sólo está perturbando la vida familiar, sino que también está planteando cuestiones legales.

Este nuevo tipo de problemas se presenta en forma creciente en Estados Unidos, donde varias demandas recientes alegan que algunas compañías esperan que sus empleados extiendan su trabajo fuera de las horas laborales a través de los teléfonos inteligentes y otros dispositivos digitales y que no cobren por horas extras.

Según el Centro de Investigación Pew, cerca de 44% de los usuarios de Internet hizo con regularidad tareas laborales fuera de su lugar de trabajo el año pasado, a menudo a través de tecnologías como los smartphones. Aunque casi la mitad de los encuestados dijo que la tecnología digital les ayudaba a hacer mejor su trabajo, 35% señaló que aumentó el número de horas que trabajan.

"La tecnología comenzó con los buscapersonas, para casos de emergencia", dice Linda Doyle, socia de la firma de abogados McDermott Will & Emery LLP. "El asistente ejecutivo o el ingeniero de mantenimiento tenían uno, y lo utilizaban poco. Ahora es: ‘Aquí está el smartphone y espero que lo revises’, incluso sin decirlo".

La escasez de opiniones legales sobre el trabajo remoto con instrumentos tecnológicos hace que este sea un terreno incierto. Referencias a BlackBerrys y teléfonos inteligentes comenzaron a aparecer en las quejas laborales hace menos de una década. La mayoría de esas referencias eran denuncias individuales o se les ha negado el estatus de demandas colectivas, por lo que no sentaron precedente para acciones similares por parte de grandes grupos de trabajadores. Los casos clasificados como acciones colectivas normalmente se arreglan fuera de los tribunales, dicen abogados, porque es más barato para una empresa pagar salarios atrasados que enredarse en batallas judiciales.

Sin embargo, el panorama legal en EE.UU. está cambiando y esto permitiría la presentación de más demandas como la entablada en 2009 por vendedores de las tiendas de la empresa de telefonía celular T-Mobile USA Inc. Los empleados dijeron que se les había dado BlackBerrys y otros dispositivos con la expectativa de que trabajaran entre 10 y 15 horas adicionales a la semana, contestando correos electrónicos y mensajes de texto de los clientes y otros empleados. Los demandantes alegaron que T-Mobile los obligaba a repartir tarjetas de presentación con sus números de celular para que los clientes pudieran ponerse en contacto con ellos en todo momento. En 2010, T-Mobile pagó una suma no revelada para resolver la demanda.

"Nuestra política siempre ha sido que si los empleados trabajan fuera de sus horas de trabajo normales, deben reportar ese tiempo en el sistema de T-Mobile y se les pagará por ello", afirma Annie Garrigan, una portavoz de la empresa.

Abogados de empleadores dicen que los jueces también parecen estar tomando en serio las denuncias de trabajo a distancia no compensado y que recientemente se han mostrado más dispuestos a clasificar esas demandas como acciones colectivas. Anteriormente, los jueces tendían a fallar que el uso de dispositivos variaba demasiado entre trabajadores, dice Doyle.

"Ahora todo el mundo tiene un teléfono inteligente y una gran cantidad de empleadores sugiere al menos tácitamente (a sus empleados) que estén disponibles 24/7, por lo que los tribunales van a estar un poco más dispuestos a ver esto como política empresarial", afirma.

El año pasado, un juez permitió que algunos agentes de la policía de Chicago hicieran su reclamo en grupo después de que el sargento Jeffrey Allen demandó a la ciudad alegando que el Departamento de Policía les había dado a él y a otros oficiales asistentes digitales personales, esperando que respondieran a las comunicaciones "a lo largo de la noche y hasta las primeras horas de la mañana en sus días libre", según la denuncia.

Un portavoz de la ciudad dijo que hace mucho que los oficiales pueden solicitar remuneración por el trabajo extra.

Las normas laborales de EE.UU. establecen que los trabajadores deben cobrar cuando los empleadores permiten que trabajen fuera de la jornada laboral. Esto significa que una empresa puede ser responsable si los gerentes saben que un empleado está haciendo algún tipo de trabajo, algo fácil de determinar gracias a los registros de tiempo en el correo electrónico y otras comunicaciones digitales, dice Lukas.

Los empleadores deberían prohibir el trabajo fuera de la jornada laboral y tomar medidas para hacer cumplir esas normas, o dejar de entregar smartphones y acceso remoto a los trabajadores, dice Dan Getman, el abogado que representó a los trabajadores de T-Mobile.

Para reducir intromisiones nocturnas, los servidores de Volkswagen AG no envían correos electrónicos corporativos a sus empleados no gerenciales basados en Alemania entre las 6:15 p.m. y las 7 a.m. Pero hay pocas probabilidades de que este tipo de políticas se adopten ampliamente en EE.UU., donde incluso a los bufetes de abogados que persiguen estos casos les resulta difícil hacer cumplir las reglas.

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