
¿Es tu celular el que suena, o es el mío?
No pude dejar de pensar que algo estaba mal cuando, en una reunión en la que estuve hace poco, sonó un celular y la mayoría de los presentes tuvo que mirar la pantalla de su equipo para determinar si era su móvil el que recibía la llamada.
Hay tantos teléfonos y tan poco ingenio en los fabricantes para incluir ringtones atractivos en el equipo que todos usamos los mismos. Hecho que les quita gran parte de su utilidad, porque justamente la idea de elegir un ringtone es distinguir su aviso del de otros equipos.
Para eso están los vendedores de ringtones. Un par de clics, y ya tenemos una versión simplificada de un fragmento de la canción de moda para que el teléfono sea más nuestro que nunca (siempre que otro celular no tenga el mismo ringtone) e informarle al mundo qué música nos gusta, esté el mundo interesado o no.
Si el celular admite MP3 como timbre, es como contratar a una banda para que vaya caminando detrás nuestro y arremeta con uno o dos compases cada vez que alguien nos llama.
Y qué fidelidad: algunos se confunden con un equipo de música lejano o la radio del auto de al lado. Lo que produce el efecto opuesto al de avisarnos que alguien nos llama; el resto es para la tribuna.
Si esa gente en la reunión hubiera tenido un timbre más personal, si evitaran el top ten obvio (la música clásica desguazada, la falsa marcha electrónica de Ibiza, la versión distorsionada del último éxito pop, las cargas de caballería y La Cucaracha, digamos) todo sería más fácil. Ni hablar de si, además, usaran la función de vibrador del equipo sumada a una configuración en la que el timbre tenga una intensidad ascendente, para atajar la llamada antes de que el ruido moleste a los demás.
Para mí, el ringtone perfecto es el que es indudablemente propio: ya sea la grabación de una voz (al estilo del tenista Gastón Gaudio, cuyo móvil lo interpeló en el medio de un partido en febrero último), un tema musical poco difundido, o un sonido unívoco y particular: el timbre de un teléfono de baquelita, un instrumento músical, o un conjunto de tonos que sean tan artificiales como singulares.
Los vendedores de ringtones ofrecen, en esto, algunas joyitas. Toma unos minutos encontrarlas, pero el resultado es excelente. También se puede jugar al disc jockey casero con el freeware MP3DirectCut ( http://mpesch3.de1.cc/#mp3dc ), que permite acortar MP3, para luego transferirlos al teléfono (si es compatible) con el software del fabricante y así lograr que el llamado del celular sea realmente inconfundible.






