
Internet: la destacada de 1999
Un año memorable para las empresas de computación: desde el juicio de Microsoft hasta la webmanía. Fue también el despegue del clon gratuito de Unix, Linux.
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En 1999 la tecnología informática recibió una lección irónica. La defensa ridícula contra el monopolio que presentó Microsoft Corp. -alegando que en esta industria no existen trabas para la supremacía- es en gran parte verdad.
En un castigo legal espectacular, el juez de distrito Thomas Penfield Jackson descubrió lo que el resto del mundo había deducido hacía tiempo: que Microsoft opera como un monopolio predador.
Jackson aún tiene que determinar las penas que dispondrá por dicha conducta. Quizá transcurran varios años hasta que el caso pase a la Corte Suprema, si la compañía y el gobierno no llegan a un acuerdo en los tribunales. Pero el juicio fortaleció a los competidores y redujo la soberbia de Microsoft.
Pese al reto legal, en 1999 la observación de Microsoft sobre la constancia de la competencia se aceptó como valedera, al menos en su concepto. Para estar seguros, el coloso con sede en Redmond, Washington, obtuvo ganancias récord. Pero los competidores -entre ellos, empresas de software y servicios basados en la Web y algunos productos que no hace Microsoft, como las computadoras Palm- poco a poco ganan terreno.
El competidor más fascinante no es un producto ni tampoco un servicio, es nada más ni nada menos que el sistema operativo Linux.
Linux (un clon de Unix) es el hijo dilecto del movimiento que apoya el código fuente abierto. A diferencia del software patentado, este sistema operativo fue desarrollado y mejorado por programadores voluntarios de todo el mundo. Linux no tiene un dueño, y se lo puede bajar sin cargo de la Web.
Miles de programadores han convertido a Linux en el sistema operativo más estable y capaz que jamás haya existido, ideal para computadoras de servidores que operan sitios de Web. Este año, los grandes vendedores de computadoras comenzaron a ofrecer Linux como una alternativa preinstalada a Windows.
Los fanáticos del código fuente abierto cuentan con las herramientas necesarias para capturar una gran porción del mercado de los sistemas operativos para PC dominados por Windows. Aunque el objetivo parezca distante, los inversores han elegido a Linux con gran euforia.
Cuando Red Hat Inc. -una compañía en Durham que empaqueta su propia versión de Linux y ofrece asistencia técnica con cargo- cotizó en la Bolsa por primera vez en agosto último, el precio de sus acciones se triplicó el primer día. En el mundo de hoy, no podemos decir que Red Hat pierde dinero. Lo que llama la atención es que una compañía que se basa en un producto que se ofrece sin cargo esté ahora valuada en más de 15.000 millones de dólares.
Si esto parece una aberración, tomemos a otra compañía de código fuente abierto, VA Linux Systems Inc. con sede en Sunnyvale, California, que vende y ofrece servicios para computadoras cargadas previamente con Linux.
A principios de diciembre, el precio inicial de sus acciones se disparó al 697,5%, la ganancia más grande registrada en la historia bursátil.
Este festín financiero refleja otra de las grandes sorpresas que nos deparó 1999: la economía globalizada se mostró una vez más a prueba de explosiones, desafiando a legiones de dudosos expertos. Una breve baja de valores durante el verano boreal último hizo que los eruditos proclamaran el regreso del mercado deprimido. Pero se tuvieron que tragar lo que dijeron en noviembre último cuando un nuevo impulso borró las pérdidas.
Consideremos estos hitos de 1999 que reflejan tendencias destacables sobre el papel que desempeña la alta tecnología informática en la economía nacional.
- Valuada en más de 180.000 millones de dólares, America OnLine eclipsó este mes a AT&T y pasó a ser la compañía en comunicaciones más grande de los Estados Unidos.
- El valor de Yahoo! en estos momentos iguala aproximadamente al de General Motors y al de Ford en conjunto.
- Microsoft (que se convirtió en la primer compañía de 600.000 millones de dólares en 1999) e Intel estaban entre las empresas que bajaron a Chevron, Goodyear Tire & Rubber y a otras de la lista de las 30 compañías que formaban el índice Dow Jones, el referente bursátil industrial líder del país del Norte.
- Los picos récord diarios del Nasdaq se han vuelto un lugar común. El índice de composición del mercado subió alrededor del 80% en 1999, alimentado en gran medida por los nuevos protagonistas de Internet.
Pero la manía por enriquecerse con Internet salteó algunos jugadores de la vieja guardia del mundo de la tecnología.
Por ejemplo, el rey de larga data de las PC, Compaq, fue derrotado por competidores más ágiles, orientados a la Web, como Dell.
En abril último, el CEO de Compaq, Eckhard Pfeiffer, la figura de cabello platinado que ha estado en la escena de la industria durante más de una década, se vio forzado a salir sin ceremonias cuando el gigante tambaleante no pudo hacer pie en un mundo donde las PC se dan sin cargo como aliciente para contratar servicios de Internet a largo plazo.
En cambio, Apple Computer continuó con su resurgimiento increíble entregando una gran cantidad de productos innovadores que le siguieron a su exitosa línea iMac lanzada en 1998.
Macintosh OS 9 se convirtió en el primer sistema operativo con herramientas de búsqueda de comercio electrónico incorporadas.
La notebook iBook de Apple fue un best seller y la compañía alega ahora ser el fabricante de la PC más veloz del mundo con su modelo G4.
La caída de Compaq y la suba de Apple -fundados principalmente en perder y ganar la primacía de la Web, respectivamente- demuestran un cambio fundamental en la industria este año: las PC y los microprocesadores dejaron de ser los motores de la innovación. Fueron reemplazados por la Internet y el hambre de conexiones online más rápidas, o mayor ancho de banda.
Dos emprendimientos clave marcan ese cambio nítidamente. En primer lugar, la forma al estilo Houdini de escapar del juicio por monopolio (con la Comisión Federal de Comercio en marzo) para terminar eclipsado en el otoño boreal por Cisco Systems como la compañía de software más grande. Cisco, con sede en San José, el proveedor líder de insumos que maneja Internet y redes corporativas, duplicó su valor a más de 350.000 millones de dólares este año, convirtiéndola con una amplia ventaja en la compañía fabricante más grande del país.
Sorprendentemente, Cisco digirió sus tantas adquisiciones con tal finura que la revista Fortune acaba de ubicarla entre las mejores del país para trabajar.
En segundo lugar, AT&T y otros proveedores de televisión por cable (que mejoraron su infraestructura para ofrecer servicio de acceso de alta velocidad) rechazaron demandas por acceder a aquellas redes de AOL y otros proveedores de Internet.
Las luchas entre esas fuerzas terminaron en la Justicia, en Washington, antes de que en los gobiernos municipales (que esgrimieron su autoridad regulatoria examinando los monopolios locales de los que disfrutaban los proveedores de cable) y en los medios se llegara a un cuello de botella.
Hace unas semanas, AT&T ofreció un arreglo -permitiéndole el acceso a otros proveedores a mediados del 2002-, una medida que seguramente no satisfará a nadie porque le da a AT&T muchísimo tiempo para consolidar su dominio en el mercado. La batalla por el ancho de banda continuará en el preciado 2000, en especial a medida que la competencia entre el cable y el DSL -una alternativa más veloz que trabaja con líneas telefónicas estándar-, recrudeció.
Mientras tanto, se desató otra guerra, en este caso, sobre los impuestos que se les gravan a las mercaderías y a los servicios comprados on line. Si el comprador tuviese que pagar impuestos por las ventas, evitarían a Buy.com, Amazon.com y los demás grandes minoristas de la Web, destruyendo al e-commerce en su infancia.
Las compañías de la Web quieren una prohibición permanente de impuestos.
Sin embargo, los dinosaurios de la antigua forma del comercio apenas enfrentan la posibilidad de la extinción, y ya comenzaron a movilizarse en favor de impuestos justos . Consideran que la moratoria federal es una amenaza directa a los minoristas tradicionales y a pequeñas comunidades de las cuales viven.
Una señal más de que la acometida salvaje e impredecible de la Web seguirá este año.
Los Angeles Times / La Nación
(Traducción de Andrea Arko)





