
Iridium tuvo que declarar la quiebra
No pudo afrontar un crédito de 1500 millones de dólares y su rendimiento estuvo por debajo de lo que se esperaba en la cúpula.
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Fue bello mientras duró, pero el sueño de la empresa Iridium -primer proveedor global de telefonía móvil satelital- se transformó en pesadilla el viernes 13 del actual, cuando se vio obligada a solicitar la quiebra por no poder afrontar un crédito de 1500 millones de dólares que debía a instituciones bancarias. El pedido de quiebra se produjo poco después de que un grupo de accionistas, que controla el 25% del capital, solicitó a los directivos de la compañía que la presentara de forma voluntaria.
Según informan fuentes de la compañía, la declaración no impide que la empresa -que sigue ofreciendo sus servicios a través de sus 66 satélites de órbita baja- pueda continuar con sus operaciones normales, aunque sí evita que sus acreedores le reclamen los activos como pago a las deudas existentes.
La petición de protección judicial fue presentada en Nueva York y, según indica la legislación norteamericana, a partir de ahora un juez del Tribunal de Bancarrota de ese país se transformará en el último responsable de las decisiones empresariales de Iridium.
Desde que inició sus operaciones -hace ya un año- el ambicioso sistema de telefonía satelital, apenas consiguió captar la atención de un pequeño porcentaje de los usuarios que esperaba. Iridium había previsto que conseguiría una media de 27.000 nuevos clientes por trimestre, pero esa cifra no superó los 10.000. ¿Por qué perdió Iridium la batalla comercial? Hoy abundan las interpretaciones. Para algunos sus precios excesivos fueron la principal causa del default ; otros señalan como la principal falla una errática estrategia comercial.
Sea como fuere, la noticia en realidad no sorprende a la industria: el 14 de julio último, Motorola -propietaria del 18% de Iridium- había advertido que la firma podría declararse en quiebra y liquidar sus activos. Cabe aclarar que Motorola invirtió muchos de los 5000 millones de dólares que costó Iridium, aunque en el proyecto también participaron Telecom Italia, el operador alemán Otello y China Aerospace, entre otros accionistas.
Frente a este estado de cosas, en una primera instancia Motorola se había comprometido públicamente a seguir dando soporte a Iridium para que ésta continúe prestando sus servicios globales de comunicación a sus clientes. La empresa había prometido también reducir los precios de las terminales satelitales -unos 3000 dólares la unidad- que fabrica casi en exclusividad para Iridium. "Motorola sigue siendo optimista sobre el futuro de la comunicación vía satélite y creemos que Iridium conseguirá ajustar sus finanzas en el plazo determinado", expresaron mediante un informe recientemente publicado por la compañía.
Pero poco después vino la contramarcha y aclararon que no darían más apoyo financiero al proyecto. Tras estas afirmaciones, las acciones de Motorola volvieron a recuperarse en la Bolsa.
Quienes visiten el site de la operadora en quiebra ( http://www.iridium.com ) encontrarán allí una reciente nota optimista de su CEO, donde les promete a sus accionistas "un sólido plan de negocios". Es que Iridium controla aún una red de 66 satélites de órbita baja que permiten la comunicación telefónica desde cualquier parte del globo, sea tierra, mar o aire, desierto, ciudad o selva. Como se recordará, la puesta en marcha de este sistema llevó once años y prometía una revolución en el mundo de las comunicaciones globalizadas. Ahora, su fracaso también podría leerse como una severa advertencia para Teledesic -el proyecto satelital de Bill Gates y Boeing-, que prometió lanzar en breve su propia red de móviles de banda ancha por satélite.






