La cultura de Google, el eje de la denuncia europea

Alistair Barr
Sam Schechner
Rolfe Winkler
(0)
16 de abril de 2015  

La decisión de las autoridades antimonopolio de la Unión Europea de acusar formalmente a Google por violar las leyes de la competencia del bloque podría desencadenar años de litigio judicial, exigencias para que Google cambie sus prácticas de negocios y millones de euros en multas.

Sin embargo, una revisión del caso más prominente y reciente del bloque contra una empresa de tecnología presuntamente dominante, Microsoft, muestra que el proceso puede tener un efecto duradero en un blanco menos tangible: la cultura de la compañía.

Casi dos décadas de lucha legal en un caso antimonopolio dejó un profundo impacto en Microsoft, dicen fuentes cercanas a la empresa. Desde la contratación de legiones de abogados hasta un riguroso proceso para dar luz verde y crear nuevos productos, así como el cumplimiento de las leyes se han convertido en parte del ADN de la empresa con sede en Redmond, en el estado de Washington.

"Microsoft tiene ahora una mentalidad muy seria, no sólo en términos antimonopolio, sino sobre cumplir la legislación en general", dijo Thomas Vinje, abogado de la competencia que peleó contra Microsoft durante el caso y que ahora trabaja en un grupo respaldado por la empresa que ha entablado casos en contra de Google. "La compañía está cambiada en ese aspecto".

Personas dentro y fuera de Microsoft dicen que el cambio es positivo, una señal de que la empresa se ha vuelto más madura y acepta sus obligaciones legales. Los funcionarios europeos raramente se quejan hoy de Microsoft, mientras que Google y Facebook están a menudo en su mira.

Otros argumentan que el cambio le restó competitividad a Microsoft. La inclusión de abogados en las decisiones sobre qué productos se distribuyen no sólo desaceleró el proceso, sino que ha dificultado el lanzamiento de productos integrados que los clientes pueden encontrar útiles, dijo un ex empleado de la empresa.

Aunque los detalles de los casos de Google y Microsoft son diferentes —uno tiene que ver con reproductores de contenido multimedia y servidores, mientras que el otro es sobre el motor de búsqueda y anuncios en línea— siguen anclados en algunas de las mismas quejas subyacentes. En ambas instancias, los detractores sostienen que las compañías abusaron de su posición dominante para imponer sus propios servicios sobre los de sus competidores.

News Corp, editora de The Wall Street Journal, se unió el martes a un grupo de empresas que han presentado una queja formal ante la Comisión Europea en relación con las prácticas competitivas de Google, dijo un vocero de News Corp. El portavoz declinó dar detalles adicionales.

Los ejecutivos de Google han tratado de aprender de la experiencia de Microsoft, según fuentes al tanto. Google trabajó durante casi cinco años en busca de una conciliación antes de que la UE decidiera acusarla. Microsoft, en cambio, llegó al nivel de conciliación sólo después de cuatro años de litigio y dos rondas de cargos legales.

No bastante, Google también ha empezado a registrar algunos de los mismos cambios internos en respuesta a problemas re-gulatorios por los que atravesó Microsoft. Alrededor de 2007, cuando comenzaron a surgir problemas antimonopolio en Es-tados Unidos, los abogados pasaron a participar más en las decisiones sobre productos antes de lanzamientos para evitar quejas sobre asuntos de competencia, según personas al tanto.

Hoy, "la cantidad de preocupación sobre (la aplicación de las leyes sobre competencia) es enorme", señaló una persona cer-cana a Google.

"Hay ciertas cosas que usted sabe que no puede hacer, pero que otras compañías pueden hacer", dijo Jean-François Bellis, un abogado que representó a Microsoft ante la UE. "Cuando usted tiene la etiqueta de ‘posición dominante’, tiene una circunscripción regulatoria que debe calmar cada vez que tiene un nuevo producto".

El caso de Microsoft empezó en 1998 cuando Sun Microsystems presentó su primera queja contra la empresa por problemas de interoperabilidad entre sistemas. La UE siguió con una acusación formal 18 meses después, lo que llevó a respuestas y quejas de un lado y del otro, mientras el bloque afinaba su caso, al que posteriormente añadió que Microsoft integraba de forma injusta su reproductor de contenido multimedia con el sistema operativo Windows.

En 2004, Microsoft pensó que había sellado un acuerdo de conciliación entre el entonces jefe de la competencia, Mario Monti, y el entonces presidente ejecutivo de la empresa, Steve Ballmer, quien viajó a Bruselas con la esperanza de llevar el caso a EE.UU. Pero Monti invitó a Ballmer a un café y le dijo que no habría acuerdo y que la Comisión determinaría oficialmente que Microsoft violaba la ley, según personas cercanas a la empresa.

Microsoft apeló la decisión en los tribunales, así como multas y cargos por mora. Pero para 2007, tras casi una década de in-vestigación, Microsoft perdió una apelación a la decisión de 2004. En lugar de seguir luchando en los tribunales, se decidió por la conciliación. Retiró su apelación e incluso cuando resistió multas posteriores decidió adoptar una posición más discreta, dijeron abogados.

"En un momento, usted simplemente dice ‘paguemos y sigamos’", afirmó Georg Berrisch, un abogado externo que trabajó en el caso a nombre de Microsoft. "Es muy difícil para alguien tener siempre mala prensa. Simplemente quiere pasar a otro tema".

Microsoft pagó 2.200 millones de euros (US$2.330 millones) en multas en la UE entre 2004 y 2013, además de ser obligada a lanzar una versión especial de Windows y entregar miles de páginas de especificaciones internas.

Algunos abogados cuestionan si los remedios que la UE impuso tuvieron mucho efecto en la misma Microsoft, ya que muy pocas personas compraron la versión especial de Windows. Es más, el mercado ha evolucionado, lo que le ha restado importancia a los requerimientos para que Microsoft ofrezca un navegador de Internet competitivo, dado el ascenso del navegador Chrome, de Google.

Sin embargo, el impacto cultural podría ser duradero. "Ellos aún piensan que les apuntaron injustamente", dijo Vinje. "Pero aceptan el hecho de que como una empresa dominante tienen ahora que cumplir con la ley".

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