
La décima edición de un clásico del aire
Finalmente pude hacerme un tiempo para probar el nuevo Flight Simulator de Microsoft, el X ( FSX , a partir de aquí). El veterano simulador celebra con esta versión tantos años como la computadora personal, meses más, meses menos; es decir, un cuarto de siglo. Las aplicaciones van y vienen, pero este clásico perdura. Me asombra, hasta cierto punto. Entiendo, porque la comparto, la pasión por el vuelo. Pero hay que aplaudir la decisión de Microsoft de seguir desarrollando un producto que está lejos de tener la popularidad del Age of Empires o Los Sims .
La nueva versión requiere hardware. Quiero decir, mucho hardware. Esto no ha variado a lo largo de los años, es típico de los simuladores de vuelo y en este caso tiene que ver con el largo ciclo de vida de cada edición, que es de dos a tres años (un juego típico no dura más que tres a seis meses). Así que el FSX despega, al igual que sus predecesores, pensando no sólo en las placas de video y los microprocesadores de actuales, sino también en los que vendrán.
Por ejemplo, este simulador usa no sólo hilos de ejecución, sino también fibras . Los hilos ( threads , en inglés) son fragmentos de código de un programa que se ejecutan (en apariencia) simultáneamente. Las fibras son lo mismo, pero con una sutil diferencia. Mientras que el sistema operativo decide cómo y cuándo ejecutar los hilos, la ejecución de las fibras queda a cargo de la aplicación misma. Esto se llama multitarea cooperativa y parecía haber ya desaparecido de la computación.
Pero para un simulador de vuelo es una herramienta muy útil. ¿Por qué? El FSX debe procesar una inmensa cantidad de información para mostrar el terreno de la forma más realista posible sin que el desempeño de la animación baje demasiado ni fluctúe en exceso. Por eso el código para procesar la información visual del terreno corre en fibras y es el FSX quien decide cuándo es oportuno ejecutarlas.
Fuera de estos tecnicismos, la nueva reencarnación del simulador no defrauda ni un poco. Es cierto, me llevó media hora instalarlo (son dos DVD) y otro tanto configurarlo para que funcione fluidamente en esa máquina, además de que cada sesión tarda mucho en cargar. Pero el resultado es la más lograda edición del viejo y querido Flight Simulator hasta la fecha, al borde del realismo fotográfico, con vehículos moviéndose por calles y autopistas, y efectos visuales, climáticos y de vuelo que asombran a este piloto virtual, no menos veterano, que alguna vez despegó y aterrizó en una pantalla CGA de cuatro colores donde toda la magia se lograba por medio de un puñado de rayas, puntos y mucha imaginación.







