La impresión 3-D acecha a Hollywood

La tecnología facilita la réplica de figuras y objetos que la industria del cine creía a salvo de la piratería digital
Erich Schwartzel
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22 de julio de 2015  

En abril pasado, después de ver el avance de Star Wars: El Despertar de la Fuerza, Ken Landrum empezó a fabricar su propia pistola de Stormtrooper. Desde su casa en St. Louis, Missouri, Landrum tomó imágenes del arma de la publicidad del filme, luego usó un software en su computadora personal para diseñar cerca de 40 componentes, y finalmente la imprimió en 3-D. El resultado: una réplica casi exacta de la pieza de utilería de Walt Disney Co.

"Mi meta es lograr que sea mejor que la que hizo el estudio", dice Landrum. Como mínimo, la hizo más rápido. Landrum publicó fotos de su diseño en un foro para entusiastas de la impresión en 3-D, unos ocho meses antes que se estrene la película y cinco meses antes de que los juguetes oficiales de Disney lleguen a las tiendas. A medida que se acerca el estreno de la cinta, previsto para diciembre de este año, otros aficionados inundaron el e-mail de Landrum con mensajes pidiéndole los archivos necesarios para imprimir su propia pistola. Landrum cuenta que respondió más de 100 pedidos en una semana de mediados de julio y recientemente tomó la decisión de empezar a cobrar US$55 por cada archivo. "Es una locura como ha crecido esto", señala.

El hobby de Landrum es parte de un problema que se avecina para Hollywood. El aumento constante de la impresión en 3-D, transformada en algo asequible para millones de personas, implica que el fantasma de la piratería digital, que ha causado estragos en el negocio de medios en la era de Internet, ahora se cierne sobre las ventas de productos físicos, hasta ahora considerados inmunes a esa amenaza.

El nuevo mercado de "hágalo usted mismo" para productos de consumo significa que la industria del cine podría pronto encontrarse en el mismo tipo de pesadilla legal en el que la industria de la música se metió a comienzos de la década de 2000. Hasta ahora, la mayoría de las impresiones son hechas por fans leales que quieren intercambiar diseños y productos de forma gratuita. Pero eso está cambiando a medida que más impresoras 3-D convierten salas de estar en mini-fábricas de reproducciones ilegales y que los sitios de piratería consideran los archivos 3-D en la misma categoría de las copias ilegales de películas.

Uno de los probables efectos es que los precios de los productos legítimos podrían tener que bajar cuando las impresoras 3-D llenen el mercado con alternativas viables a las de las tiendas de juguetes.

"Usted solía comprar un CD, y el hecho de que era un producto físico garantizaba ciertas protecciones. Cuando se digitalizó la música, ésta se convirtió puramente en información", en un producto que podía replicarse sin costo, explica Brett Danaher, profesor de economía y experto en piratería y distribución digital del Wellesley College. "Creo que hay un paralelo directo" con la impresión en 3-D.

Los mercados en línea de objetos impresos en 3-D parecen un pasillo de un supermercado Wal-Mart lleno de héroes y personajes famosos, incluyendo estatuillas de Shrek, una imitación del tocado de Angelina Jolie en Maléfica y un plato de bocadillos modelado a partir del Millennium Falcon de la saga de La Guerra de las galaxias. Gandalf, Homero Simpson y la cabeza de Walt Disney también hacen su aparición.

Los aficionados evalúan la calidad de los diseños entre sí hasta que alcanzan un nivel de precisión profesional. Además, pueden responder a una oportunidad de producto más rápido que los estudios. En febrero pasado, el día que murió Leonard Nimoy, el actor de Viaje a las estrellas, un fan subió a Internet un archivo que permite imprimir una estatuilla con el famoso saludo de Spock.

Este incipiente mercado tiene el potencial de llevarse un pedazo de los ingresos más importantes de Hollywood.

DreamWorks Animation SKG Inc. creó su división de productos de consumo para ayudar a mejorar los resultados de una película cuando la taquilla fuera menor a lo que se esperaba. Los productos de consumo pueden también convertir una película exitosa en una bonanza financiera a lo largo del tiempo. En el segundo trimestre de este año, los ingresos de la división de productos de consumo de Disney crecieron 10%, a US$971 millones, en gran parte gracias a que los juguetes de Frozen han seguido vendiéndose a un gran ritmo más de 18 meses después del lanzamiento de la película. (Versiones rudimentarias de Elsa y Olaf, personajes de Frozen, pueden ser descargados de varios sitios de impresión 3-D). Portavoces de ambos estudios no quisieron comentar sobre las creaciones de fans.

Hasta ahora, Hollywood ha evitado inició una acción legal significativa contra los entusiastas de la impresión 3-D, tratando de no repetir las consecuencias negativas que sufrió la industria musical cuando demandó a las personas que compartían canciones en línea. Varios ejecutivos de productos de consumo en los grandes estudios dijeron que están monitoreando con mucha atención esta tendencia, aun cuando no tienen claro cómo responder a ella. Algunos en la industria, como Paramount Pictures, de Viacom Inc., Marvel Studios, de Disney; y Warner Bros., de Time Warner Inc., han lanzado diseños oficiales en 3-D para promover las impresiones hechas por fans antes del estreno de películas.

Las herramientas necesarias para unirse a la comunidad de impresión 3-D son cada vez más baratas y asequibles, aun cuando la construcción de un objeto capa por capa sigue consumiendo mucho tiempo y dinero. Se espera que unas 217.000 impresoras 3-D sean despachadas en todo el mundo este año, más del doble que el año pasado, de acuerdo con Gartner Inc., y se prevé que esa cifra se duplique cada año de aquí a 2018. Modelos más baratos, que cuestan menos de US$1.000, se están volviendo cada vez más frecuentes, y un software gratuito puede utilizarse para diseñar los esquemas que se usan para imprimir los objetos.

Saber a quién demandar judicialmente puede ser un desafío para los estudios. Muchos aficionados intercambian sus diseños de forma gratuita, mientras que otros cobran cientos de dólares y aceptan pedidos a granel de sus productos. Y debido a que el objeto 3-D existe de manera digital antes de convertirse en algo tangible, los expertos legales dicen que es difícil saber exactamente a quién apuntar: si a la persona que conceptualiza el diseño, a la que escribió su código, o a la que opera la impresora.

La acción de los estudios contra la impresión 3-D ha seguido las pautas establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual Digital del Milenio, que exige a los sitios web en los que se encuentra algún contenido que viola derechos de propiedad quitar dicho archivo cuando sea notificado por sus dueños legítimos.

Shapeways, un mercado en línea que también maneja pedidos de impresión 3-D para aficionados y comerciantes, dice que responde a estos pedidos enviados por estudios y otras empresas. Antes de subir un diseño a la web, Shapeways pregunta a sus usuarios si ellos son los legítimos propietarios de los derechos de autor. Pero la empresa dice que la expansión de este mercado es demasiado grande como para supervisar cada artículo que se ofrece en el sitio. En una búsqueda reciente, varios cientos de productos actualmente a la venta en Shapeways estaban inspirados en las propiedades de Marvel, incluyendo un anillo con el logo de Avengers (US$10), estatuillas del Increíble Hulk (US$170) y un casco de Iron Man (US$ 1.847).

Una nueva compañía, Source3, está en negociaciones con varios estudios importantes para gestionar la concesión de licencias en 3-D para las creaciones de fans. La compañía tiene la visión de un sistema que permita a los titulares de derechos establecer normas sobre cómo poner a disposición de otros los archivos 3-D. Pero esta iniciativa enfrenta sus obstáculos. Rastrear archivos 3-D y confirmar que se está produciendo una infracción puede ser más difícil de hacer en este caso que con música o películas.

Source3 considera que está aprovechando el crecimiento del mercado. Cuando hace una presentación ante los estudios, Scott Sellwood, vicepresidente de desarrollo de negocios, muestra una foto de un grupo de alumnos de primaria que acaba de imprimir juguetes 3-D como parte de un proyecto de clase. Muchos sostienen réplicas de sus héroes de acción y personajes de dibujos animados. "¿Estos niños son infractores?", se pregunta. "¿O son extensiones de su marca?"

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