
La lucha contra los piratas del software
La Business Software Alliance combate el copiado ilegal de aplicaciones. El peso de las redes de intercambio de archivos
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LONDRES (The New York Times).-- En un edificio de oficinas común y corriente, investigadores de la Business Software Alliance, una alianza de la industria del software, trabajan para localizar piratas en todo el mundo.
Con el fin de mantener el anonimato, a menudo cuentan con varias computadoras que funcionan con diferentes sistemas operativos y con programas especiales, que les permiten cambiar de proveedor de Internet cada 60 segundos.
"Pueden pensar que en un minuto estoy en China y al otro, en Estados Unidos; por eso no podrían rastrearme", comenta un investigador, que permitió a un periodista seguir su actividad con la condición de no revelar su identidad.
Mucho antes de que el bajar música y películas de Internet se convirtiera en un hobby entre los adolescentes y usuarios de otras edades, la industria del software luchaba por mantener a raya a los piratas digitales. Aun en la década pre-Internet de 1980, lanzar un software constituía un gran riesgo.
"Si no tenía protección de copiado, se perdía el mercado y nunca más se recuperaba", acotó Deanna Slocum, gerente de antipiratería de Macromedia, que fabrica software para desarrollar presentaciones en multimedia.
Desde aquel entonces, la industria desarrolla técnicas para resguardar los programas y frustrar a los piratas, y el porcentaje de piratería en software en el nivel mundial disminuyó algo. Sin embargo, la llegada de los programas peer-to-peer (conocidos también como P2P) utilizados para compartir archivos como el KaZaa, debilita rápidamente esos logros. Como muchos defensores del canje de archivos observan, el sistema P2P es agnóstico, abarca todos los archivos digitales, ya sea canciones de los Beastie Boys, muestras de tejidos o programas de computación de alta calidad.
Es difícil determinar la cantidad de copias pirata que se atribuyen al intercambio de archivos en Internet, en parte porque no todos los programas que se bajan pueden instalarse correctamente. Pero William Plante, director en seguridad mundial de Symantec, estimó que aproximadamente la mitad de las copias ilegales del software de su empresa, destinado principalmente a proteger las computadoras contra el ingreso de virus, proviene de las copias piratas de Internet.
Pérdidas millonarias
La Business Software Alliance calculó pérdidas mundiales por piratería de más de 13 mil millones de dólares en 2002. El mercado internacional del software aquel año estaba valuado en 152 mil millones de dólares, según Ovum, una consultora.
"Las copias ilegales por Internet constituyen la forma más rápida y creciente de piratería --acotó Jeffrey Hardee, uno de los vicepresidentes de la alianza--. Es realmente impresionante."
¿Por qué ahora, en este momento? Una de las razones es el aumento del acceso a Internet de alta velocidad, lo que hace factible la descarga de archivos muy pesados a más millones de personas. Otra razón es la comodidad: con el uso sencillo y la disponibilidad de software P2P gratuito no es necesario aprender a usar los antiguos sistemas de intercambio de archivos más complejos, como el FTP o el Usenet.
"Notamos que cada vez más la gente va directamente al P2P", comentó el investigador de la alianza.
La organización, que cuenta con tres centros de monitoreo contra piratería --uno aquí, otro en Washington y el tercero en Singapur--, no es partidaria de revelar la ubicación exacta donde se realizan estas operaciones, por temor de que sus investigadores sufran a amenazas por parte de aquellos que se oponen a su lucha contra la piratería.
Sentado frente a su computadora, el investigador de software detectó inmediatamente un sitio P2P que ofrece versiones múltiples de programas populares (y costosos) como el Dreamweaver de Macromedia, el GoLive de Adobe e incluso una versión del Office XP de Microsoft. Muchas contienen archivos de texto que explican cómo instalar el software, que fue crackeado por hackers para eliminar su protección de copiado, permitiendo que el proceso sea prácticamente infalible.
Policías informáticos
Además de confiar en un motor de búsqueda automatizado que recorra Internet buscando archivos no autorizados, los investigadores de la alianza procuran también atrapar piratas relacionándose gradualmente con ellos, utilizando identidades falsas. Una vez que detectan la dirección de Internet de un transgresor, envían una nota a la empresa que le provee el servicio de acceso a Internet solicitándole que eliminen los sitios o archivos. La respuesta es variada, pero los proveedores que tienen buenas relaciones con la alianza normalmente cumplen "en el término de un par de horas", dijo el investigador.
Pero como algunos piratas encuentran mejores maneras de encubrir su identidad, se está haciendo más difícil rastrearlos. "Son verdaderos fantasmas de Internet --comentó Plante, de Symantec. Son prácticamente inalcanzables."
Otro problema es la motivación de los usuarios. Los sitios ilegales en la Web que venden software pirata en CD y DVD son una presencia molesta, pero muchos piratas están ahí por diversión. "Es cuestión de tomar conocimiento --dijo Drew McManus, que dirige el operativo contra piratería de Adobe--. Es cuestión de ser el primero o el mejor en el crackeado."
Algunos son tan rápidos que las versiones piratas de los programas nuevos a menudo llegan a las redes P2P antes de su lanzamiento oficial, un problema que aqueja también a Hollywood con las películas. Y otra preocupación más es la aparición relativamente reciente de los sitios P2P de software empresarial de alta calidad como el AutoCAD, un programa de diseño industrial que puede venderse por más de 3000 dólares.
Activación
¿Cómo se defienden las compañías de software? "No creo que haya quedado algo sin contemplar --dijo Robert M. Kruger, un vicepresidente de la alianza de software--. Uno compite contra lo gratuito, y eso es muy difícil."
Un solución posible es la activación on line obligatoria, que ya algunas empresas como Microsoft, Adobe, Symantec y Macromedia introdujeron para algunos productos. Los piratas del software ya crackearon muchos de estos nuevos métodos de registro, un proceso conocido en las batallas contra la piratería.
Las empresas de software más pequeñas, que a menudo no pueden afrontar la tecnología de protección de copiado, a veces adoptan una actitud ambivalente hacia los ladrones peer-to-peer. Edwin de Koning, programador holandés, creó con un colega, Bart Van der Ploeg, un programa de mezclado y edición de videos llamado Resolume, que se vende por alrededor de 200 dólares. El programa, que atrae a varios cientos de compradores al año, comenzó recientemente a proliferar en las redes P2P.
"Eso nos pega directamente en el bolsillo --puntualizó De Koning--. Pero al final tiene un lado positivo. Hay cada vez más soft de video, por eso al principio buscamos tener un mercado importante. Si no fuera software peer-to-peer, creo que seríamos menos conocidos."
Crear una base de clientes en parte a través del copiado ilegal constituye un anatema para muchos. "Es un modelo comercial erróneo el de aquel que promueve la idea de sembrar el mercado con copias ilegales para poder de alguna manera obtener ganancias futuras", afirmó Plante.
McManus, de Adobe, manifiesta que él también está intrigado por el potencial del P2P. "Estuvimos observando el KaZaa específicamente --comentó--. Adobe siempre está interesada en innovar, y si existe una manera más eficaz para que nuestros clientes obtengan nuestro software, creo que debemos prestarle atención."
Pero Josh Bernoff, de Forrester Research, advierte: "Una razón para no hacerlo es que contribuye a legitimar la existencia de esos servicios. Es el mismo razonamiento que le permite a uno comprar una barreta, pese a puede ser usada para un robo".
Los propietarios del software para el intercambio de archivos P2P sostienen que les gustaría recibir más cooperación por parte de la industria del software. Michael Weiss, el presidente de StreamCast Networks, que fabrica Morpheus, un programa peer-to-peer muy popular, desafía el derecho de la propiedad intelectual desde que abrió uno de los primeros locales de venta de videos del mundo en 1978.
"La industria del software -- expresó-- tiene que adoptar la tecnología, del mismo modo que los estudios cinematográficos terminaron adoptando las videocassetteras, los reproductores y grabadores de video." Comentó: "Me encantaría debatir el tema con las empresas que así lo deseen", pero agregó que en algunos sentidos su participación fue irrelevante.
"Esto no va a desaparecer --acotó--. La tecnología siempre triunfa. O acaso creen que las empresas de software lo saben mejor que Hollywood."
Sin embargo, los archivos de software pueden ser por naturaleza impermeables a algunos de los problemas que se presentan en los archivos de música o películas de la industria del espectáculo. "El software no es sólo el código --comentó Slocum, de Macromedia--. El software comprende también el soporte técnico, la atención al cliente, las actualizaciones extras que no están a disposición de los usuarios de versiones ilegales."
Eric Garland, presidente de Big Champagne, que controla el intercambio de archivos de las industrias del espectáculo, dijo que la música y los videos constituyen el 88% de los archivos de las redes P2P. El otro 12% corresponde al software y "todo lo demás". Agrega que piensa que es el momento indicado para que la industria del soft repunte donde la del espectáculo trastabilló. "La única manera --acotó Garland-- de realmente marginar la piratería on line es haciendo que la venta minorista en línea sea lo suficientemente transparente, cómoda y atractiva de modo tal que cuando uno se enfrenta a dos iconos --uno desconocido, quizás un crack infectado con un virus en KaZaa, y el otro, un doble clic para bajar la versión legítima--, los usuarios vayan naturalmente a la versión oficial.
La situación local
Según datos de la Business Software Alliance (BSA), el índice de piratería en empresas en nuestro país es del 62 por ciento.
No es el más alto de América latina (lo supera Nicaragua, con el 77%), pero está bastante lejos del de Europa occidental (35%) y del promedio más bajo de todos, el de Estados Unidos: 24 por ciento.
"Aún así, estamos mejor que antes --afirma Marcela Monteros, directora ejecutiva de Software Legal, una asociación sin fines de lucro que trabaja con la BSA en la Argentina--. En 1994 estábamos 18 puntos más arriba. Pero con un trabajo de concientización e información a las empresas logramos reducir la piratería corporativa."
Software Legal no lleva adelante acciones judiciales contra empresas que usan programas ilegales (de eso se encarga la BSA), sino que se dedica a un trabajo de difusión de las ventajas del uso de aplicaciones originales.
"Según una proyección de IDC, con bajar 10 puntos el nivel de piratería generaríamos 4400 puestos de trabajo y llevaríamos el tamaño del mercado local de 950 millones de dólares a 3600 millones para 2006 --explica--. Lo que necesitamos es crear un círculo virtuoso: si hay más empresas usando software legal crece el mercado, y eso nos beneficia a todos. El tema es que hay una idiosincrasia que hay que vencer, una postura que no valora el trabajo intelectual, y eso es un error estratégico".






