Motorola: los desafíos de adaptarse al mercado de los smartphones

Fuente: Reuters
A un año de la compra por parte de Google, Dennis Woodside, el flamante CEO de la compañía, devela algunas de las estrategias con la que espera ubicarla nuevamente en la cima
Pablo Badía
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28 de noviembre de 2013  • 01:42

Cuando Sanjay Jha tomó la decisión de unificar todos los smartphones de Motorola bajo el paraguas de Android era imposible prever que ese movimiento sellaría el destino de uno de los principales fabricantes de celulares del mundo. Esta nueva estrategia, bastante arriesgada en su momento, fue sin dudas la que posibilitó que dos años después Google optara por pagar 12 mil millones de dólares para comprar la división de telefonía móvil a Motorola.

A poco más de un año de la venta, bajo el mando de Dennis Woodside y tras algunas restructuraciones, Motorola empieza a mostrar signos de estar lista para volver al ruedo. Con el lanzamiento del Moto X y el Moto G, la compañía busca encontrar su espacio dentro del competitivo mercado de los smartphones y de los dispositivos móviles.

El destino elegido para el lanzamiento global del Moto G fue San Pablo . La designación es estratégica y el desembarco de Woodside en la ciudad brasileña lo reafirma. "Brasil es uno de los mercados más grandes del mundo para Motorola fuera de los Estados Unidos" explica el ejecutivo en charla con LA NACION.

No es el Mundial ni los Juegos Olímpicos lo que hace que el CEO de Motorola Mobility viaje a Brasil para presentar un teléfono, es una nueva estrategia. "En los próximos años habrá más de 500 millones de consumidores dispuestos a gastar hasta 200 dólares por un teléfono" repite como un mantra Woodside. Durante su exposición lo explicó cuatro veces; una más durante la entrevista. Este es el dato que delinea a dónde apunta Motorola en los próximos años.

Dennis Woodside fue convocado directamente por Eric Schmidt, CEO de Google, para que tomara el mando de Motorola Mobility en mayo de 2012. Comenzó a trabajar para el buscador en 2003 y fue uno de los encargados de armar las oficinas de Google en Europa. En 2009 volvió a Estados Unidos como responsable de la operación del buscador en Norteamérica. En menos de tres años hizo crecer un 75% los ingresos de la operación.

Su desembarco en Motorola fue estratégico. Woodside conoce a la perfección el particular espíritu innovador de Google al tiempo que, viniendo del área comercial, entiende las exigencias de lograr que la firma vuelva a ser solvente financieramente.

Crédito: Gentileza AllthingsD.com

Cuando le preguntamos a Woodside por el principal aporte de Google a Motorola Mobility, el ejecutivo no lo duda: por un lado, el andamiaje y la cultura empresarial para retomar la senda del crecimiento y el balance financiero. Por el otro, el espíritu creativo para fomentar la innovación dentro de la compañía, el modo Google de hacer las cosas.

El cambio estructural impuesto por Woodside recién está tomando forma ahora. Por un lado, a principios de año la compañía despidió 1200 empleados, el 10% de su fuerza de trabajo. "Nuestros costos son demasiado altos, estamos operando en mercados donde no somos competitivos y estamos perdiendo dinero", detallaba el anuncio oficial.

En esta misma línea, la compañía cambió drásticamente su política de productos "Previo a Google, en Motorola teníamos hasta 40 lanzamientos por año. En 2014 aún no sabemos cuántos equipos vamos a presentar, pero estamos seguros que no van a ser 40" explica Woodside a LA NACION. La nueva estrategia apunta a reducir la cantidad de equipos y a aumentar la penetración en el segmento medio del mercado.

Este recorte también cayó sobre las tabletas, que hoy en día está en stand by. . Motorola fue una de las primeras compañías en llegar al segmento con su modelo Xoom, pero nunca logró la repercusión que buscaba. "El mercado de las tabletas se ha presentado complejo para Motorola. El precio de fabricación de los equipos nos pone en una situación difícil para competir", explica el ejecutivo. "No logramos encontrar la posición estratégica que nos permita volver. De todas formas, no lo tenemos descartado. Simplemente, estamos esperando el momento adecuado".

Por otro lado, Woodside tiene la misión de recuperar el espíritu creativo de la compañía. Motorola fue pionera en las comunicaciones móviles, y uno de los activos más ricos es su frondosa cartera de patentes, fruto de su larga historia de desarrollo e innovación en telecomunicaciones.

En este sentido, Motorola fue de los primeros en incursionar en el emergente segmento de la wearable techonology. A mediados del 2012 presentó el MotoActv, un smartwatch diseñado para deportistas y que está potenciado por Android.

Desde la llegada de Woodside, los esfuerzos de los laboratorios de investigación y desarrollo de Motorola están enfocados en repensar la interacción entre las personas y la tecnología. Algunas semanas atrás, por ejemplo, la firma presentó dos prototipos que buscan reemplazar a las claves alfanuméricas como métodos de seguridad. En vez de usar passwords regulares, Motorola ensayó con tatuajes electrónicos y con una píldora capaz de emitir una señal única para ingresar a un sistema informático.

"En la actualidad hay múltiples formas en que los usuarios están interactuando con la tecnología y en que la tecnología interactúa entre sí. En este contexto, estamos investigando diferentes formas en que puede ampliarse este concepto" cuenta el ejecutivo. "Sí, tenemos algunos proyectos en camino y seguramente llegarán al mercado, pero por ahora estamos en probando" continúa.

El fruto de este año de trabajo bajo la nueva estrategia comenzó a lucirse en septiembre pasado, con el lanzamiento del Moto X y se consolidó con el más reciente Moto G. Estos dos equipos permiten vislumbrar cuál va a ser el camino que transitará Motorola Mobility para recuperar su liderazgo en el mundo móvil.

Por un lado, el Moto X es un equipo de alta gama que busca competir con un fuerte grado de innovación. El equipo cuenta con un procesador de bajo consumo dedicado sólo a procesar notificaciones y comandos de voz de los usuarios, lo que permite interactuar con él sin necesidad de tocarlo. Además incorpora un sistema que le permite activar la cámara de fotos rápidamente sólo agitando el equipo.

Mientras que el Moto G, de gama media, brinda prestaciones de última generación pero con un precio accesible a mercados emergentes y segmentos medios. Un producto pensado, diseñado y promocionado para esos 500 millones de consumidores que en los próximos años estarán dispuestos a gastar hasta 200 dólares en su próximo celular.

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