Motorola sueña con un celular en el que las partes las elige el usuario

La idea detrás de Ara es usar componentes intercambiables para crear un smartphone
La idea detrás de Ara es usar componentes intercambiables para crear un smartphone
Anunció el Proyecto Ara; la idea es crear componentes modulares que se puedan intercambiar dentro de un smartphone, una idea similar a la de la PC que arma el usuario
Ricardo Sametband
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29 de octubre de 2013  • 14:00

La compañía anunció hoy que está llevando adelante el Proyecto Ara, una plataforma de hardware abierta y gratis para crear smartphones modulares.

La idea, que ya estaba explorando el proyecto Phonebloks , al que sumaron a la visión de Motorola, es sencilla: así como en una PC sin marca -y en algunas de marca también- uno puede elegir los componentes e ir actualizándolos en forma individual en la medida en que lo requiere o permite su presupuesto (cambiando el monitor, agregando más RAM, sumando otro disco rígido o una placa de video más potente) la idea detrás de Ara es que el usuario pueda ir actualizando el interior de su smartphone en forma gradual, o según sus intereses.

Podría, así, comprar un equipo base, que cumple con sus expectativas, pero cambiar luego la cámara porque no está conforme con la original; o ponerle un procesador más rápido, etcétera.

"Queremos darte el poder de decidir qué hace tu teléfono, cómo luce, dónde y de qué está hecho, cuánto cuesta y cuánto lo vas a conservar", dicen en el sitio de Motorola .

Una vista de cómo podría ser un smartphone creado con el concepto de Ara
Una vista de cómo podría ser un smartphone creado con el concepto de Ara

En Anandtech recuerdan que Intel hizo algo similar con Whitebook hace unos años, una iniciativa para crear computadoras portátiles con componentes que se pudieran intercambiar, sin demasiado éxito. Y en 2009 la firma israelí Modu creó una plataforma móvil que iba en el mismo camino: tener un núcleo funcional al que se le sumaban elementos (cámara, teclado, memoria) en función de la necesidad del usuario.

La idea es fantástica; la posibilidad de que llegue a buen término, lejana (o limitada). Los smartphones modernos son una maravilla no solo de integración de componentes sino de aprovechamiento de espacio interior; no se desperdicia un milímetro, para poder hacer un equipo más delgado o permitirle tener un poquito más de batería. Esto se aplica a las tabletas y las ultrabooks, ya que estamos. Basta ver el interior de algunos smartphones ( como mostramos en esta nota) para tener claros los desafíos que enfrenta este proyecto.

Así que crear algo que inevitablemente desperdiciará espacio en conectores universales y estructuras protectoras, en un mercado donde la miniaturización vale oro, suena raro; si se vuelve realmente popular volveremos, además, a estar bajo la sombra de los drivers de cada componente que no siempre cooperan, a las diferencias de medio milímetro en la fabricación que traen problemas, a la interferencia inesperada entre dos módulos, etcétera.

A la vez, muchos usuarios probablemente estarán dispuestos a resignar el tener el equipo más delgado del mundo a cambio de poder acompañar sus necesidades de cómputo móvil en una forma más gradual (es decir, actualizar sólo la parte del equipo que ya no da para más, se rompió, etcétera); si se mantiene un control medianamente estricto sobre qué se aprueba para su funcionamiento y qué no (es decir, si se protege la calidad de los módulos), puede resultar una plataforma sumamente interesante.

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