
Microsoft presentó en Argentina el Work Trend Index 2026 junto a profesionales de recursos humanos y de la justicia, que hoy rediseñan desde su lugar el futuro del trabajo
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El mundo laboral cambió radicalmente desde el advenimiento de la inteligencia artificial y, aunque pareciera que las máquinas van a reemplazar a las personas, usuarios de la IA afirman lo contrario: la tecnología los está llevando nuevamente a la esencia de lo que significa ser humanos y les está permitiendo recuperar tiempo, foco y propósito.
Así lo reveló un estudio elaborado por Microsoft, conocido como el Work Trend Index 2026, que encuestó a 20.000 trabajadores de todo el mundo que usan la IA y que provienen de 10 mercados diferentes. Entre los principales resultados del informe, se descubrió que el 66% de las personas que usan inteligencia artificial en su trabajo afirman que hoy pueden dedicar más tiempo a tareas de alto valor.
“Con el avance de la IA, volvemos a reconectar con la esencia de las profesiones”, explicó Ezequiel Glinsky, director de tecnología para Microsoft Latinoamérica, durante la presentación del informe a periodistas la semana pasada, y agregó: “A medida que crecen las capacidades de la IA y los agentes, también crece la relevancia de nuestro criterio, la posibilidad de orientar el trabajo, tomar decisiones y hacernos responsables de los resultados”.

Los números en relación al aumento de la productividad en los trabajos también son llamativos: el 58% de quienes usan IA produce trabajo que no podía hacer un año atrás. Al mismo tiempo, más allá de la ampliación de las tareas laborales que genera la inteligencia artificial, las personas conservan la supervisión, el criterio y la responsabilidad sobre las decisiones y sus resultados. De hecho, el 86% trata la respuesta de la IA como un punto de partida y mantiene la responsabilidad sobre el razonamiento.
En este sentido, Laura Conti, jueza del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, contó su experiencia durante la presentación del informe y señaló que, en los últimos dos años (22 de septiembre de 2024 - 22 de septiembre de 2026), tuvieron un crecimiento del 35% en la productividad de su trabajo. “Pude humanizar mi labor, antes estábamos dedicando mucho tiempo a tareas mecánicas y repetitivas, pero ahora, puedo delegar tareas-porque la IA siempre nos asiste- y dedicarme a aquellas situaciones que necesitan de mi empatía, de mi experiencia cognitiva, como conversar con una víctima”, detalló Conti.
En ese contexto, algunas aptitudes toman protagonismo. Según los encuestados, el 50% señala el control de calidad y el 46% el pensamiento crítico como las habilidades que más ganan relevancia. “Se trata de pensar dónde una herramienta de IA puede hacer un trabajo más rápido y eficiente para que nosotros podamos estar más tiempo en la estrategia, en los planes, en esa curiosidad y creatividad, en esa conversación de feedback y coaching que no podíamos priorizar. Liberar tiempo y espacio que consumen ciertas tareas, para invertirlo en momentos de calidad humana que hoy están ocupados por tareas mecánicas”, planteó Marion Blanco, directora de People Experience Cluster South LatAm en Pfizer.
Nuevos desafíos
La incorporación de la IA inició con la inteligencia artificial generativa que, a fines de 2022, empezaron a utilizar muchos para conversar, pedirle resúmenes, creación de imágenes, poesías y algunos usos más. Con el tiempo, los copilotos empezaron a integrarse a los flujos de trabajo y, en el último año, los agentes cobraron mayor relevancia, ya que pueden ejecutar tareas de forma autónoma.
En ese contexto, ha ido creciendo también la preocupación por el impacto de la inteligencia artificial, por la posibilidad de que reemplace a las personas y de que estas no puedan seguir su ritmo de innovación. De hecho, según el estudio de Microsoft, los usuarios de IA sienten urgencia por adoptar esta tecnología y el 65% de los encuestados asegura que teme quedarse atrás. Al mismo tiempo, un porcentaje de los trabajadores prefiere no moverse y se siente más seguro enfocándose en los objetivos actuales.
En ese sentido, Daniela Mora Simoes, directora de Personas de Grupo OMINT y presidenta de DCH Argentina, señaló que la transformación de la IA permitió al área encargada de las personas estar en su propósito, más cerca de la gente. “Hoy hay miedo y creo que las áreas de personas tenemos mucho para contribuir, porque los que están apáticos y dudosos, tienen que entender que si no se transforman, no van a poder ser parte de la empleabilidad, no del futuro lejano, sino del super cercano”, explicó la especialista.
Simoes agregó que la IA nos complementa muchísimo y el desafío que plantea es cómo desarrollar las capacidades que van a requerir las personas que son parte del mundo del trabajo y que “tienen que ver más con capacidades socioemocionales, que ni el mundo académico ni el trabajo nos forman. Hoy se habla de que las personas tenemos que tener modelos o liderazgos basados en el ser y el hacer. El último, vinculado al resultado, la IA nos acompaña un montón; el tema es cómo trabajamos el ser: nuestro autoconocimiento, la empatía y las habilidades socioemocionales”.



