Los desafíos de hacer un teléfono celular modular
Entrevistamos a Tomas Halberstad, uno de los responsables de Phonebloks, el proyecto comunitario que junto a Google está desarrollando un smartphone con piezas intercambiables
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Hace unos 7 meses, el filósofo y músico sueco Tomas Halberstad se encontró con un video genial, creado por el holandés Dave Hakkens que, según dice, le voló la cabeza: proponía crear un teléfono celular modular, en el que las piezas (el procesador, la pantalla, el almacenamiento, la cámara) se pudieran actualizar como en una PC convencional.
El proyecto se llama Phonebloks , pero es más conocido el de su principal socio, Google, llamado Proyecto Ara (que en rigor nació dentro de Motorola). Halberstad le envió un mail a los organizadores del proyecto y les ofreció sus servicios; hoy es uno de los cuatro integrantes (voluntarios) de Phonebloks.
"Cuando Dave publicó su video, Motorola llevaba un año trabajando en su celular modular. Cuando vieron lo que planteaba Phonebloks se pusieron en contacto con nosotros y comenzamos a compartir ideas; hoy estamos colaborando en forma muy cercana", le explica a LA NACION.
Phonebloks no busca ser un fabricante de teléfonos: es más una plataforma conceptual para ayudar en la creación de dispositivos que puedan actualizarse manualmente, como con las PC antes de las notebooks o las todo-en-uno. Suma una comunidad con casi un millón de participantes que intentan resolver los múltiples problemas que surgen de intentar algo así.

Google está siguiendo un camino particular , y espera tener un modelo terminado para principios del año próximo; consiste en un espina dorsal (un endoesqueleto ideado por la firma New Deal Design ) al que se conectan los diferentes componentes (la pantalla, la cámara, las antenas, el procesador con su memoria RAM, etcétera). Y están usando algunas tecnologías de avanzada para lograrlo. Por ejemplo, el uso de unos imanes especiales para unir los componentes a la estructura base; una descarga eléctrica permite anularlos o activarlos para permitir cambiar uno por otro, o mantenerlos fijos cuando están en uso (pero no gastan energía si no cambian de estado). También usarán un estándar de transferencia de datos entre componentes llamado UniPro, que usarán otro estándar, M-PHY, para la conexión física de cada módulo (unas chapitas de oro que toman contacto con el endoesqueleto). En la página del proyecto están las especificaciones para aquellas compañías que quieran crear módulos compatibles.
"El Proyecto Ara no es tan abierto como nos gustaría -admite Halberstad-. Pero estamos colaborando muchísimo; nuestra comunidad comenta lo que están haciendo, somos como un focus group enorme. Nuestra filosofía está en que todo en el proyecto sea de código abierto o de innovación abierta, es decir, que la comunidad pueda ir aportando sus opiniones y conocimiento a medida que se va desarrollando la tecnología. Pero no podemos controlar qué hacen las empresas al respecto; esperamos que todas compartan con la comunidad sus desarrollos, sobre todo en lo que tiene que ver con patentes, pero depende de cada una."
Halberstad está contento por sumar tres nuevos socios grandes al proyecto esta semana (una compañía de hardware, otra de desarrollo de software y otra de audio, adelanta), y espera tener más compañías colaborando con esta plataforma. No es la única: ZTE tiene una plataforma propia similar (llamada Eco-Mobius) y antes de eso Modu ofreció, sin éxito, un celular al que se le podían sumar teclados, pantallas más grandes, etcétera, lo mismo que las whitebooks (notebooks en la que se podían elegir los elementos). "En dos años yo creo que habrá varias plataformas modulares. Me encantaría creer que van a estar colaborando entre sí, pero es probable que estén compitiendo", dice Halberstad.
Crear un dispositivo con componentes intercambiables implica, en una industria donde cada milímetro cuenta y donde todo está cada vez más integrado, resignar eficiencia. En Google calculan que los equipos del Proyecto Ara serán un 25% más grandes que un equipo similar que no se pueda modificar. "No es óptimo, claro, pero creemos que para la gente es suficiente. Igual la idea de la modularidad puede aplicarse a otros dispositivos donde el espacio no sea tan vital, como una notebook, un televisor o una cámara digital", dice, y menciona a Fairphone, un smartphone sustentable que no es el mejor del mundo en hardware pero que tiene una ética atractiva para muchos.
Y también hay otro desafío: evitar los problemas de incompatibilidad que tuvo históricamente la PC como plataforma, con periféricos que no funcionan o interfieren con otros, drivers incompletos, etcétera. "Pero en las PC las especificaciones de hardware son más una guía -advierte Halberstad-; la idea para el celular modular es hacer un control de calidad para los módulos, y así asegurar que no haya problemas."
El mayor logro del proyecto, dice Halberstad, es haber logrado poner el concepto en la mente de mucha gente (quién sabe si Motorola/Google hubieran hecho público el Proyecto Ara antes de Phonebloks, se pregunta) y ofrecer un lugar donde puedan compartir ideas y conceptos para poder crear un celular con partes intercambiables.
"Buscamos combatir la obsolescencia programada, y reducir la basura electrónica , -dice-. Pero ahí está nuestro mayor desafío:el de cambiar los patrones de consumo, y lograr que la gente use por varios años el mismo teléfono, actualizando sólo lo que sea necesario."
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