
Un futuro que está al alcance de la mano
No es casual que la foto central de la tapa del primer suplemento Informática, hace diez años, muestre al primer teléfono inteligente, el Nokia 9000 Communicator. En 1996, tres dispositivos aportaron lo suyo buscando ser la mejor computadora de bolsillo posible: el Nokia (del tamaño de un móvil convencional, con teclado QWERTY, pantalla de 640x200 y un chip Intel 386, podía enviar y recibir fax y correo electrónico), la PalmPilot 1000 (128 KB de RAM, pantalla sensible y el tamaño justo para que entrara en el bolsillo de una camisa) y la Toshiba Libretto (Windows 95 corriendo en una mini-notebook del tamaño de un libro).
Tuvieron dos ilustres predecesores: la Poqet PC, de 1989, y la Apple Newton, de 1993. En su versión original, en los modelos actualizados o en sus competidores, el Nokia, la Palm y la Libretto ofrecen ópticas diferentes para resolver un mismo problema: encontrar la combinación adecuada de pantalla, teclado y potencia de cálculo con la tecnología del momento.
Algunas de estas limitaciones pueden llegar a desaparecer en los próximos años: ya están en el mercado los primeros teclados virtuales de iBIZ (un láser dibuja las teclas en la mesa y registra la digitación del usuario). En los últimos dos años HP, Philips y Samsung presentaron los primeros prototipos funcionales de pantallas flexibles, que pueden hasta enrrollarse. Y Canon, Casio, Nokia y Toshiba presentaron prototipos de celulares y notebooks usando celdas de combustible como fuente de energía, lo que les dará mayor autonomía y potencia. Si se resuelven algunas cuestiones (costos de fabricación, confiabilidad, durabilidad), estas tecnologías podrían revolucionar el aspecto de las computadoras de bolsillo en los próximos años.
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