1 minuto de lectura'
El clásico city tour
Aunque pueda sonar clásico, una excelente forma de conocer la ciudad es realizar un paseo guiado por el centro histórico. Los guías en Granada ponen especial dedicación en que los relatos sean amenos y, dado que su historia es tan rica y sus pobladores tan orgullosos, las caminatas acaban siendo fascinantes. Varias empresas ofrecen distintos tours, desde literarios hasta culinarios, con frecuencias diarias o semanales. Para conseguir la mejor alternativa conviene recorrer la plaza Bib-Rambla. En aproximadamente dos horas es posible recorrer gran parte del pintoresco casco céntrico y lograr familiarizarse con el ritmo que sus más de 235 mil habitantes le imponen.
Luego de la caminata, nada mejor que probar algunas de las especialidades granadinas o relajarse en una de las teterías del Albaicín, barrio de minúsculas y encantadoras callecitas empinadas que albergan casas construidas con un tradicional estilo árabe. Y al caer el sol ¡a tapear! Granada es conocida, incluso dentro de España, por sus abundantes y variadas tapas. El Reventaero, El Arenal, El nido del búho son sólo algunos de los esenciales entre los bares. Tan variadas son las tapas locales que el apetito desaparece entre copa y copa.
Pero si el objetivo es combinar vistas maravillosas con comidas y bebidas servidas en mesa bien puesta, una sugerencia es pasar por el restaurante del Hotel Alhambra Palace, un cuatro estrellas con una carta inesperadamente accesible situado en un punto envidiable: de espaldas al palacio fortaleza árabe y de cara a la ciudad.
En La Alhambra
Su nombre completo es al Qal'at al-hamra o Fortaleza Roja, y en sus muros se amalgaman más de 600 años de cultura musulmana, renacentista y romántica. Fundada en 1238 por Ben-Al-Hamar (Mohamed-Ben-Nazar), es una ciudad amurallada situada en el cerro de La Sabika y edificada sobre antiguas construcciones romanas. Cuando en 1492, los Reyes Católicos reconquistaron Granada, La Alhambra se irguió en un palacio real que, pese al tiempo y el abandono, fue declarado monumento nacional en 1870.
Las murallas de la Alhambra intentaron ocultar era el apogeo -hoy perfectamente restaurado- del arte y la arquitectura andalusí: jardines preciosos, ruinas de edificios históricos y panorámicas hipnóticas que nos aíslan del ruido cotidiano para detener el tiempo.
El acceso a este testimonio del esplendor musulmán en la península ibérica tiene un valor de 12?. Conviene adquirir las entradas con anticipación a fin de evitar largas horas de espera para ingresar al complejo, que también incluye los Jardines del Generalife. La extensión del lugar requiere buen estado físico y ropa cómoda; si bien cuenta con kioscos y restaurantes, es una buena idea llevar bebidas y tentempiés para evitar precios sorpresivos. Una vez dentro, la austeridad impacta. Sin ningún tipo de representación pictórica, el color que interrumpe la monotonía cromática de las piedras lo dan las flores y los mosaicos que adornan las interminablemente extensas paredes.
Las ventanas, minúsculas en relación a todo lo demás, fabrican sombras y figuras de ensueño y uno siente, después de todo, que el tiempo en La Alhambra se sucede a un ritmo diferente. Si después de este aventurado paseo aún quedan fuerzas, el Mirador de San Nicolás es el lugar idóneo para contemplar el encanto de La Alhambra una vez más, mientras se disfruta de música y un ambiente relajado.
Calle arriba calle abajo
Recorra los lugares menos frecuentados por turistas en bici. Aquí se alquilan bicicletas eléctricas, que cansan menos, considerando las pronunciadas cuestas de la ciudad.
Si el viaje es durante el invierno, a tan sólo 48 km está Sierra Nevada, una suerte de oasis para los fanáticos de los deportes de nieve que cuenta con pistas para novatos y avanzados que también con restaurantes y hoteles para quienes prefieren mirar a los deportistas por la ventana.
Para ir de compras, entre las calles del centro se encuentran mercados como el Zacatín y la Alcaicería, en los que antaño artesanos y viajantes vendían sedas y joyas y hoy se han convertido en una mezcla extraña de autenticidad y turismo.
A no olvidar los baños árabes, que recrean la geometría de antiguos espacios y disponen de varias piscinas a distintas temperaturas; éstas se pueden alternar con sesiones de masajes y aromaterapia a precios razonables.
Para despedirse de Granada como su esencia merece, hay que hacerlo con ritmo de flamenco, expresión musical típicamente andaluza. Espectáculos para elegir sobran y la mayoría tiene lugar en las cuevas del barrio de Sacromonte, antaño territorio incontestable de gitanos, verdaderos artífices del flamenco más puro. Hoy no será lo que el Sacromonte era, pero el salero andalú está y no falla.
Cómo llegar
Del aeropuerto internacional Federico García Lorca a la ciudad, son 40 minutos. En micro, ?3.
Tours
Cicerone. www.ciceronegranada.com. Salidas diarias desde plaza Bib-Rambla.
Circuito Aceite de Oliva. www.circuitoaceitedeoliva.es
Dónde dormir
Casa de Federico
www.casadefederico.com. Desde ?85 la doble sin desayuno.
Hotel Palacio de los Patos
www.Hospes.com/HospesGranada. Desde ?140 la doble.
Flamenco + comida
Jardines de Zoraya. www.jardinesdezoraya.com
Café au lait. Plaza de la Romanilla 10.
Relax
Baños Árabes. www.hammamspain.com/granada
Alquiler de bicis
Ecoway. www.ecowayrental.com
Desde ?7 la hora.
Recorré las calles de Granada en este mapa:
¿Estuviste en Granada?: contá tu viaje I subí tus fotos
Qué hacer en: Paraguay I Punta del Este I Nueva York I Milán






