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Vista de perfil, esta gruta semeja un rostro humano. Su entrada, orientada hacia el este, atrapa el primer rayo del sol cuando asoma tras las sierras, y refleja la luz de la luna llena al anochecer. Los comechingones realizaban allí sus ceremonias, y han quedado pictografías en los aleros (un anticipo de las innumerables que hay en Cerro Colorado, a unos 200km de distancia).
La excursión lleva medio día y buena parte se puede hacer, siempre con guía, a caballo o en vehículo. Luego de una caminata de dos horas -donde se pueden avistarse pecaríes, corzuelas y otros ejemplares de la fauna local- se llega a la gruta propiamente dicha. Dice una leyenda que la "Casa de Piedra" era un centro iniciático donde los amautas (maestros) transmitían las enseñanzas de Pachacámac e Inti: que la tierra no pertenece a los seres humanos, sino ellos a la tierra; que no hay que hacer mal a nadie, ni siquiera a los enemigos; y que el bien realizado se multiplica y se expande.






