Los castores trabajan mejor que un ingeniero
Roedores que talan árboles y hacen diques
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USHUAIA.- Los dueños de Tierra del Fuego parecen ser los castores, esos roedores que andan ocultos entre los bosques. Son oriundos de Canadá, pero desde que fueron introducidos en la isla, se adaptaron a la perfección.
Al principio llegaron sólo 45 parejas para explotarlas en peletería, pero el negocio nunca prosperó; se las dejó en libertad y lograron reproducirse sin competidores ni predadores. Ahora suman 55.000 ejemplares y son un dolor de cabeza para los ecologistas. La tarea de estos roedores consiste en cortar árboles, construir diques y madrigueras y formar estanques y áreas inundadas que modifican el ecosistema. Trabajan con la precisión de un ingeniero, todas las noches sin descanso. Los diques que fabrican se reconocen fácilmente en los bosques, junto con los árboles derrumbados, que parecen hachados con un arma filosa y no por sus dientes largos que nunca dejan de crecer.
Verlos de cerca no es nada fácil. En el complejo Valle Hermoso, sobre la ruta 3, organizan caminatas hacia una castorera para mirarlos en acción. El horario indicado es al anochecer, cuando abandonan la madriguera para comenzar con su trabajo. Se los aprecia desde muy cerca, nadando en los diques que construyen, comiendo y hasta jugando con Bugui, el perro de los dueños del complejo.





