Esquí o snowboard: ¿qué es más fácil de aprender?

Puntos en común y diferencias a la hora de iniciarse en los dos deportes que reinan sobre las montañas en invierno; algunos consejos de expertos para el mejor debut, cualquiera sea la elección
Puntos en común y diferencias a la hora de iniciarse en los dos deportes que reinan sobre las montañas en invierno; algunos consejos de expertos para el mejor debut, cualquiera sea la elección Crédito: maxi jonas
Guido Piotrkowski
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13 de julio de 2019  

Esquiar o deslizarse en snowboard pueden ser experiencias liberadoras. Descender suavemente o lanzarse cuesta abajo, sentir las caricias del viento, dejarse llevar por la cadencia del sonido que producen los esquíes o la tabla de snowboard en su roce con la nieve. Puede ser la combinación perfecta entre deporte, pasatiempo y adrenalina.

Ahora bien, a la hora iniciarse y elegir una de las dos disciplinas, los novatos se preguntarán cuáles son las diferencias y, sobre todo, cuál es más fácil de aprender.

En principio, el esquí resulta simple, sobre todo al comienzo, pero luego se tornará más arduo progresar. En cambio, en el snowboard la ecuación se invierte, cuesta más arrancar, poder pararse sobre la tabla, pero una vez logrado este primer paso (hacer pie en la tabla), se progresará más rápidamente. Al menos esto es lo que aseguran expertos e instructores de ambas disciplinas.

A los aprendices el primer y segundo día les será más fácil esquiar. Ya en la zona intermedia, a partir de la segunda o tercera jornada de clases, el snowboard saca ventaja, y el practicante ya se siente apto para desplazarse por buena parte de la montaña, aún sin tener un buen nivel técnico.

Con los esquíes, durante el segundo día, el novato se puede desplazar solo por las pistas fáciles, porque la técnica inicial es más compleja. Para la perfección del esquí habrá que volverse extremadamente dúctil.

"Es como jugar al tenis o al paddle. Al tenis no juega cualquiera. Yo lo puedo intentar, pero no es lo mismo que el paddle, al que puedo jugar sin tener una técnica. Me invitás y puedo ir a jugar. Pero al tenis, no", grafica Jorge Nabarlaz, que esquía desde los 12 años y snowbordea desde los 18, cuando se fue a Europa y conoció esta disciplina, en aquel tiempo aún novedosa. Nabarlaz nació en Bariloche, hoy tiene 52 años y se forjó como instructor en Saint Moritz, Suiza. Desde allá "importó" un curso y así fue reconocido como el primer instructor oficial de snowboard en el país por la Asociación Argentina de Instructores de Esquí.

La importancia de las clases

"Ser muy buen esquiador requiere de mucha técnica, y el aprendizaje es más lento, más largo, sobre todo para esquiar fuera de pista, en nieve honda, que es algo que está muy de moda en todo el mundo", señala Narbalaz. Es decir que una persona que lleva veinte días o un mes esquiando no puede hacerlo fuera de pista, sobre nieve honda. Pero con el mismo período de tiempo de aprendizaje, un snowboardista sí podría llegar a hacerlo.

"El esquí requiere más equilibrio. Tenés dos pies que trabajan de forma independiente. En cambio, en el snowboard, tu base es más ancha, la pérdida de equilibrio es menor, vas como surfeando o como en sandboard".

El problema para los novatos se presenta generalmente porque los esquíes se abren y, sobre todo en la nieve honda, el esquiador cae fácilmente. "Para el fuera de pista, tenés que ser un muy buen esquiador, si no, no lo disfrutás", asegura el instructor.

Claro que para ser un muy buen snowoboardista también se precisa de una técnica depurada pero, según dicen aquellos que más saben, no tanto como en el esquí. Se trata de una técnica que necesita de más tiempo para llegar al mismo nivel.

"Siempre recomendamos que la gente tome sus clases en ambas modalidades. Porque cuanta más técnica tenés, más seguridad adquirís. Podés desarrollar más velocidad, asumir riesgos, y lo disfrutás más", apunta Narbalaz, que es director de la Escuela Bariloche White, en el Cerro Catedral.

Por eso resulta indispensable tomar clases. Ahí se puede aprender los primeros pasos, los básicos, como frenar o doblar en las pistas planas. Ya el segundo día, un instructor ayuda a elegir el terreno, afrontar una pendiente distinta, se encaran algunos caminos con la misma inclinación que las pistas planas. Se disfruta de más tiempo de esquiada. "En tres o cuatro días de clases te defendés y disfrutás de la montaña de manera segura en ambas disciplinas", destaca el experto.

A derrapar

El esquí se aprende más rápido en una pista verde, mientras que con el mismo tiempo de aprendizaje, en snowboard se puede ascender a una pista roja, que es de más alta dificultad porque el snowvboardista se desplaza de costado, derrapando. "Cuanto mayor es la pendiente, mejor el derrape. Si te llevo a una pista plana en snowboard es probable que te caigas hacia atrás o adelante. En snowboard, en cuatro días ya vas a pistas rojas, pero en esquí necesitás más tiempo".

De todas maneras, aseguran los instructores, tanto en una como en la otra disciplina, si la técnica no progresa, se corre el riesgo de lastimarse, por eso siempre recomiendan aprender antes de lanzarse a las pistas para poder aplicar la técnica, que es lo más importante. De esta manera, también, uno tiende a cansarse menos. Caso contrario, se termina haciendo todo por la fuerza o por el instinto, como intentar doblar o frenar de cualquier manera. "La técnica te permite hacer distintas cosas con mínimos esfuerzos y máxima performance. La técnica es lo más importante", enfatiza el instructor.

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