Tesoro cordobés: la estancia jesuítica mejor conservada

La Candelaria es la más extensa y mejor conservada de las estancias de esta orden en la provincia
La Candelaria es la más extensa y mejor conservada de las estancias de esta orden en la provincia Crédito: Xavier Martín
Gabriela Origlia
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4 de agosto de 2019  

La Candelaria es la más extensa de las estancias jesuíticas de Córdoba. Para visitarla es necesario atravesar uno de los paisajes más imponentes de la provincia, el de Los Gigantes. Al norte de las Sierras Grandes, en el departamento Cruz del Eje, a 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba, debe su nombre a la Virgen de las Candelas y su origen se remonta a mediados del 1600, cuando esta tierra era propiedad de la familia del capitán García de Vera y Mujica, que la donó a los jesuitas en 1673, convirtiéndose entonces en una de las principales unidades productivas de la congregación.

"Nadie viene a este lugar una sola vez, no alcanza -dice el director de Patrimonio Cultura de Córdoba, Fernando Blanco-. Por su posición geográfica, el entorno permanece prácticamente inalterado y presenta los mayores rasgos de originalidad en comparación con las otras estancias. Aquí el paisaje no se ha modificado. Si se analiza la topografía, se ve que la Candelaria está enclaustrada; es como un gran corral, rodeado de ríos vírgenes y las Sierras Grandes".

La estancia alcanzó una extensión de 300.000 hectáreas y los jesuitas se enfocaron básicamente en la cría de mulas que vendían para ser llevadas al Potosí. Esos ingresos se usaban para contribuir al sostenimiento del Colegio Máximo de Córdoba. También realizaban cultivos y tenían un molino, pero los productos eran básicamente para la congregación.

Las estancias jesuíticas de Córdoba fueron declaradas patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2000. La primera en construirse fue la de Colonia Caroya, después le siguieron las de Jesús María, Alta Gracia, Santa Catalina y, finalmente, La Candelaria. "Como en todas, acá se conserva la capilla, la denominada ?casa de los padres', los patios, los claustros y la ranchería, el lugar donde estaban los esclavos negros", enumera Blanco.

La estancia está ubicada al norte de las Sierras Grandes, a 150 km de la ciudad de Córdoba
La estancia está ubicada al norte de las Sierras Grandes, a 150 km de la ciudad de Córdoba Crédito: Xavier Martín

En el momento de la expulsión de los jesuitas, ordenada por Carlos III en 1767, se hizo un inventario en el que constaba que en el lugar había dos jesuitas y 200 esclavos: "Es probable que los curas hayan alcanzado la veintena en algún momento, pero al irse sólo quedaban dos a cargo. La diferencia de número con los esclavos reafirma la idea de que en Córdoba el vínculo entre unos y otros tuvo características particulares. Hay estudiosos que marcan que había más asistencia de parte de los jesuitas y que los traían en familia y no los comerciaban individualmente".

Los esclavos negros se encargaban del mantenimiento del lugar; trabajaban el adobe, aunque hoy en la estancia quedan pocos vestigios de ese material. Las rancherías donde ellos vivían, cuyos vestigios están cerca de los corrales y de los molinos son uno de los atractivos de La Candelaria.

Cambio de manos

La construcción también tiene características de fortín, ya que por su ubicación estaba rodeada de pueblos originarios. Todo está organizado en torno a un patio central rectangular, uno de cuyos lados es la capilla que se destaca por su altura y fachada encalada, tiene un retablo de mampostería y dos sacristías laterales. Los muros son de piedra y las cubiertas, tirantes de maderas de algarrobo, cañas atadas con tientos de cuero crudos y tejas españolas. Allí está la imagen tallada en madera de la Virgen de las Candelas, llamada popularmente, La Candelaria.

En el recorrido también se pueden ver los restos del sistema hidráulico: el tajamar, las acequias y el molino. Después de la expulsión de los jesuitas, la Junta de Temporalidades ordenó el fraccionamiento de las tierras; la fracción donde está la estancia quedó en manos de la familia Portela, que la mantuvo como unidad de cría de ganado. En 1941, fue declarada Monumento Histórico Nacional y el Gobierno de Córdoba la compró en 1982.

Procesión y leyenda

Cada 2 de febrero se celebra la fiesta de La Candelaria, una de las ceremonias más populares del noroeste cordobés y una de las españolas más antiguas, ya que se realiza desde el siglo XV. La advocación es a la Virgen que lleva las velas que alumbran a peregrinos y creyentes. Los protagonistas de los festejos son los habitantes de la zona y las agrupaciones gauchas de la región. Hay misa y procesión, seguidas de un desfile gaucho y un almuerzo con platos regionales. La jornada termina por la tarde con un torneo de destrezas gauchas.

Cerca de la estancia jesuítica (apenas a 18 kilómetros) está la capilla de Characato construida en 1895 y que lleva 80 años cerrada por disposición de una pena canónica de 1930. La historia que fue contándose de boca en boca es que a inicios del siglo pasado los hermanos Joaquín e Ignacio Amenábar llegaron al lugar y empezaron a trabajar en la estancia que era de la familia Peralta Guzmán.

Ignacio decidió traer a su mujer y tres hijos y Joaquín se casó con la hija de los dueños, Remigia, convirtiéndose en propietario. Un día, sin ninguna explicación, se paró frente al altar y se suicidó de un disparo; a la mañana siguiente su hermano hizo lo mismo. Ambos fueron enterrados allí pero sus tumbas fueron profanadas. Después de esos hechos, la Iglesia clausuró el sitio.

La pequeña localidad, conocida como "Morada del Silencio, tiene, además de la capilla, el atractivo de la Meseta del Palmar, desde donde los visitantes pueden ver el vuelo de una comunidad de cóndores andinos, una especie en peligro de extinción en toda América del Sur. También alberga las Minas de Oro Grueso, cuyas cavernas fueron abiertas por los jesuitas y todavía pueden ser recorridas.

Datos útiles

Cómo llegar: la Candelaria está en el departamento Cruz del Eje, a 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Desde la capital hay que ir por la ruta provincial 38 hasta Villa de Soto y de allí hasta La Higuera, 54 kilómetros por camino de tierra. Desde Tanti, por el camino de Cuchilla Nevada, 68 kilómetros y por el de Piedra Azul, 78 kilómetros. Son de ripio. También se puede llegar desde La Falda por Characato, 55 kilómetros. Hay que ir en auto. No llegan colectivos al lugar.

Cuándo y cuánto: abre fines de semana y feriados. Es conveniente consultar horarios al (0351) 433 34 25 o a direcciondepatrimoniocultural@cba.gov.ar.

La entrada cuesta $50.Qué verA tres kilómetros de la estancia, por el camino de Characato, está la cascada El Salto, que cae sobre un fondo de lajas negras; por el camino de Tanti se cruzan Los Gigantes, un macizo de 620 millones años moldeado por el clima; hay elevaciones de hasta 2400 metros sobre el nivel del mar. Por el camino Piedra Azul se ven las canteras de mármol de ese color. En la zona está el pintoresco poblado Cruz de Caña Norte, un caserío con un río que lo cruza; en el área denominada Paso del Carmen se pescan truchas. Es una zona ideal para caminatas y mountain bike.Dónde dormirLo más cerca de La Candelaria son los albergues de montaña como Reserva Cerro Blanco (cabañas y comedor; www.reservacerroblanco.com.ar); parador Río Yuspe (hugo.negro@gmail.com); refugios La Rotonda y Casas Nuevas; Alto Los Gigantes (www.altodelosgigantes.com.ar).

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