Escasez de pan en Bolivia resalta el desafío de la reforma de subsidios económicos
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LA PAZ, 27 nov (Reuters) - La escasez de unos tradicionales panecillos marraqueta en Bolivia, subvencionados por el Estado, está poniendo a prueba al recientemente electo presidente Rodrigo Paz, ya que la disminución de las reservas de trigo y el aumento de los costos están afectando a los panaderos y frustrando a los consumidores.
La situación pone de relieve los riesgos políticos para Paz, que pretende desmantelar el modelo económico de sus predecesores socialistas -basado en fuertes subvenciones- sin enfadar a una población acostumbrada al apoyo estatal.
Los panaderos afirman que los retrasos en la importación de harina por parte del Gobierno y otras carencias dificultan satisfacer la demanda del emblemático panecillo, cuyo precio se ha mantenido fijo durante 17 años bajo el anterior gobierno socialista.
Bolivia importa alrededor de tres cuartas partes de su trigo, principalmente de Argentina.
Los clientes también se quejan de que la marraqueta, que se vendía por el equivalente a US$0,07, se ha reducido a 60 gramos (2 onzas), frente a los 100 gramos de hace dos años. Algunos compradores hacen cola durante horas para conseguirla.
Este miércoles la Confederación Nacional de Panaderos Artesanos de Bolivia (Conapaabol) decidió subir el precio de la unidad de pan a alrededor de US$0,11 y dijo que rompería el acuerdo firmado con el gobierno anterior.
El panadero Roberto Rengel cuenta que aún no recibió los ingredientes prometidos por el proveedor estatal para septiembre.
"La subvención nos está matando", afirmó.
Algunos vendedores han recurrido a alternativas más caras, como los bollos rellenos de queso, llamados sarnitas, que ofrecen mejores márgenes. Otros han decidido directamente dejar de vender pan.
Años de políticas estatales y nacionalizaciones que dispuso el anterior gobierno de izquierda disuadieron la inversión extranjera y tensaron las finanzas públicas en Bolivia, un importante productor de gas natural y cereales, por lo que ahora enfrenta a una de sus peores crisis económicas en décadas.
La agencia estatal de alimentos EMAPA detuvo el suministro de harina en septiembre porque el Gobierno no podía pagar a los proveedores a tiempo. Paz, que asumió el cargo el 8 de noviembre, se ha comprometido a reformar los subsidios que cubren la energía, el transporte y los productos básicos, pero hasta ahora ha evitado cambios radicales. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, dijo a Reuters esta semana que el Gobierno estaba considerando recortar algunos subsidios, como el del diésel, pero no proporcionó un calendario ni detalles sobre otros productos clave.
El economista Gonzalo Chávez, de la Universidad Católica Boliviana, afirmó que eliminar los subsidios era técnicamente complejo y políticamente arriesgado.
"Los subsidios son ciegos, no distinguen entre ricos y pobres. Es una estructura que distorsiona los precios y se ha creado una narrativa durante años que tú, como perteneces al Estado boliviano, tienes el derecho a la energía barata, tienes el derecho a pan barato y eso es muy difícil de romper", afirmó Chávez.
Aun así, algunos vendedores se mostraron preocupados por el aumento de los precios de otros productos si se reducían los subsidios al pan.
"Si el pan sube, va a subir todo", afirmó la vendedora ambulante Natividad Zabala.
(Reporte de Lucinda Elliott en Montevideo y Mónica Machicao en La Paz; reporte adicional de Reuters TV. Traducido por Daniel Ramos; Editado por Eliana Raszewski)
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