
La cuarta generación del Kia Sportage llega con muchos cambios estéticos, más equipamiento y el confort de siempre
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Al competitivo universo de los SUV compactos se acaba de sumar el nuevo Sportage. Y en su cuarta generación, el más pequeño de los crossover de Kia llega con cambios no sólo estéticos sino también en lo que hace al equipamiento y prestaciones. En nuestro mercado, se ofrece en dos versiones: 2WD y 4WD (que probamos) que se diferencian apenas por la tracción.
Renovada, su fisonomía exterior tiene ahora un estilo más europeo, que se nota claramente en la trompa estilizada (cambió la parrilla, los faros y demás), en los laterales voluminosos y robustos y en sus medidas más generosas (ganó cuatro cm de largo). En el interior destaca por su calidad de terminaciones y materiales utilizados, y también por el gran equipamiento, que incluye un techo panorámico que alcanza las plazas traseras, tapizados en cuero, pantalla de 5,5” (carece de navegador), climatizador bizona, sistema de audio JBL, conectividad y mucho más.
En lo que hace a la parte mecánica, llega equipado con el mismo motor que su antecesor: el 2.0 naftero de cuatro cilindros que entrega una potencia de 153 CV a 6200 rpm y un par de 19,8 kgm a 4000 rpm. Éste está acoplado a una caja automática de 6 marchas bien precisa y de gran reacción. Así, muestra prestaciones correctas: acelera de 0 a 100 km/h en 10s y alcanza los 178 km/h, con una recuperación de 80 a 120 km/h de 8,2 s. Los consumos, por otra parte, están dentro de los parámetros del segmento.

Además, ofrece tres modos de conducción: Comfort, Normal y Sport, que cambian la configuración tanto del motor como de la suspensión, la caja y el acelerador para lograr un comportamiento completamente distinto, que va de un manejo suave a uno más divertido.
El confort de marcha es acorde con lo que viene ofreciendo la firma coreana desde hace tiempo: silencioso, confortable, estable y ágil, tanto cuando se lo conduce en ciudad como cuando se lo hace en ruta o fuera de pista. Así, se adapta bien a nuestras caóticas calles (con sus baches y desniveles varios), y se siente aplomada y firme cuando se lo maneja en velocidad (más allá de que muestra leves rolidos en curvas). Y en esto tiene bastante que ver la suspensión bien equilibrada, el chásis más rígido y la dirección bien precisa y de excelente respuesta. Algo similar ocurre cuando se lo lleva fuera de los caminos, donde exhibe una correcta capacidad off road (claro que limitada, ya que no se trata de un 4X4 puro).
La seguridad, tanto activa como pasiva, está absolutamente contemplada e incluye seis airbags, frenos con ABS y EBD, controles de estabilidad y de tracción, asistente de arranque en pendiente, anclajes Isofix y cinturones inerciales de tres puntos en cuatro de las cinco plazas (la única que no cuenta con éstos es la central trasera).
Con esta configuración, la Sportage tiene un precio de US$ 52.990 y ofrece garantía por 5 años o 100.000 km, una de las más extendidas del mercado y que le marca, claramente, un buen plus.






