
Probamos el nuevo compacto deportivo de la casa alemana que mostró performances notables. Llegará en el último trimestre de 1999
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MUNICH, Alemania.- Luego de conocerla en el Salón de París del año último y de ubicarla, en nuestro ránking, como uno de los vehículos más atractivos (si no el más) de esa mega-exposición internacional, Audi Argentina nos ofreció la oportunidad de realizar un test drive por los caminos de Munich, Alemania, a su nueva coupé TT, denominación que honra a uno de los mitos de la historia del deporte del motor: Tourist Trophy.
La expectativa de manejar un auto de estas características era muy grande. Una coupé deportiva, realmente compacta (un poco más de 4 metros de largo) con 225 CV de potencia, de las que en nuestro mercado se ven muy pocos exponentes, siempre genera curiosidad.
Todo ese anhelo, a medida que íbamos conociendo más a fondo las virtudes de la coupé TT, se fue convirtiendo en admiración.
Un diseño futurístico e impactante, con un aspecto realmente deportivo y sin perder la identidad de la marca de los cuatro anillos, donde los ingenieros de la planta de Inglostadt, en colaboración con los de Györ (Hungría), donde se monta el TT, lograron una carrocería con un coeficiente aerodinámico (Cx 0,34) notable para un vehículo tan corto y con un área frontal de apenas 1,99 metros cuadrados.
A primera vista se advierte que los diseñadores eligieron el círculo como el motivo principal (casi obsesivo) en todos sus dibujos, no sólo en el exterior, sino también el interior donde, una vez ubicado en sus cómodas butacas delanteras (calefaccionadas y con regulaciones para encontrar la mejor posición de manejo), se advierten formas circulares por doquier: el torpedo, las salidas del aire acondicionado, todos los controles (incluidos los de la radio), los relojes del tablero de instrumentos, la palanca de cambios y, por supuesto, el volante que contiene (en un círculo) el logo de la marca, parecen estar trazados con una única herramienta, el compás. Las ubicaciones traseras son prácticamente simbólicas, lo que transforma a la coupé TT en un roadster encubierto.
Los impulsores que probamos no admiten reproches. Son de última generación y con varios avances tecnológicos. Ambos motores, el de 180 CV y el de 225 CV, poseen turboalimentación, inyección electrónica secuencial y cinco válvulas por cilindro.
La rapidez, la suavidad y el ímpetu con los que responden al acelerador son sorprendentes. Además, es admirable la estabilidad que demuestra sobre la ruta, mérito que logra por su bajo centro de gravedad, sus amplias trochas, grandes neumáticos y unas suspensiones que aportan a un confort de marcha de clase superior, que en nuestro mercado se podrá disfrutar en el último trimestre de este año, cuando llegue a un precio que rondará los 62.000 y los 70.000 dólares para la versión de 180 CV y 225 CV, respectivamente.
Audi podría haber llamado a este exquisito deportivo más que TT, TNT, porque es verdaderamente explosivo.





