
La segunda generación de este auto del segmento de los grandes se destaca por el completo equipamiento de seguridad. Buenas prestaciones del motor HDi de 138 CV, con alto confort de marcha y bajo consumo
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Buen gusto, tecnología y altas prestaciones son algunos de los atributos para definir la segunda generación del C5 de Citroën, de reciente presentación en nuestro mercado.
Este sedan de cinco puertas, del segmento de los grandes, es un claro ejemplo del proceso de evolución que la empresa del doble chevron viene realizando: cuenta con los más modernos estándares de tecnología y equipamiento, aspectos que lo ponen a las puertas de un auto premium.
En la lograda estética, con una personalidad elegante y musculosa, sólo se distinguen algunos cambios en el frontal y el sector posterior con la implementación de la nueva parrilla y los grupos ópticos en forma de búmeran. Gracias a sus dimensiones, con una longitud de 4,74 metros (12 cm más largo que la versión anterior), un ancho de 1,78 metro, una altura de 1,47 metro, y una distancia entre ejes de 2,75 metros, el Citroën C5 se sitúa entre los vehículos más largos de su categoría, algo que está bien aprovechado en el amplio y confortable interior y en el baúl, con buen acceso, piso plano y una gran capacidad, que arranca en los 456 litros.
De las cuatro versiones que se ofrecen, para esta prueba nos tocó el manejar el provisto con la moderna mecánica turbodiesel de 138 caballos, que entregan un buen comportamiento general con gran elasticidad y adecuadas aceleraciones. Lo que nos llamó la atención muy especialmente, es el mínimo nivel sonoro con el que trabaja este motor y la ausencia total de vibraciones. Hay que apurarlo hasta el máximo de su régimen para que se haga audible. Incluso al ralentí y con el motor frío, desde el interior, apenas se escucha.
La versión probada contaba con el cambio manual de seis marchas, de relaciones más bien largas, que en la ciudad obligan a usar mucho los cambios para tener siempre disponible la potencia. En contrapartida, los largos desarrollos de las marchas hacen que el consumo sea realmente contenido, sobre todo cuando se puede circular por ruta o autopistas. En esta condición es realmente asombroso, ya que gracias a lo relajado que va el motor en sexta velocidad se puede circular a 130 km/h a menos de 2500 vueltas.
En la dinámica, el C5 puede presumir de una notable combinación entre confort y comportamiento, pero para notar esta particularidad primero hay que familiarizarse con las respuestas que brinda, ya que al manejarlo por primera vez todo el arsenal tecnológico de la suspensión Hidroactive III y el control de estabilidad (EPS) transmiten algunas sensaciones singulares.
Aunque el conjunto de suspensiones es algo blando, la efectividad del vehículo es muy buena. El auto, cuya altura sube o baja en forma automática y en función de la velocidad, al margen de que el conductor elija alguna, muestra una firmeza notable. En la ciudad, a pesar de su longitud, el auto se mueve con agilidad. En la ruta (su hábitat natural) muestra todo su valor. Va firme en las rectas y es previsible en las curvas. Al exigirlo en los retomes se siente el balanceo de la carrocería, pero dobla con firmeza y sin mostrar otros vicios. La dirección es precisa, lo que facilita aún más el dominio del vehículo.
En definitiva, por el notable arsenal tecnológico en cuestiones de comodidad y seguridad, el rendidor y económico motor y el confort de marcha, el renovado Citroën C5 se convierte en una más que interesante opción hasta para el que está buscando un auto del segmento premium.
Seguridad: máxima calificación en las pruebas
El nivel de confort y seguridad del auto es realmente soberbio. El equipamiento de serie iguala, y en muchos casos supera, al de los autos de lujo. Las terminaciones y los materiales utilizados en el interior no dejan lugar para la crítica. Además, el alto arsenal de dispositivos en el escalón de la seguridad deja a las claras por qué obtuvo las 5 estrellas (la máxima puntuación) en las pruebas de Euro-NCAP. Algunos de los elementos destacables son, por ejemplo, que este vehículo adopta, como primicia en la gama Citroën, nuevos sistemas de ayuda a la conducción, modernos y eficaces como los faros bi-xenón direccionales, la ayuda al estacionamiento delantero o un limitador voluntario de velocidad.
Párrafo aparte para los frenos. Cuentan con discos ventilados y sistema ABS en las cuatro ruedas, con ayuda al frenado de urgencia (AFU). Con toda esta tecnología, el auto se detiene en distancias cortas y sin perder la línea, aun con las ruedas pisando distintas superficies. Sobresaliente.






