
Hace unos meses contraté un seguro automotor con una compañía de primer nivel. Fue condición indispensable instalar un sistema de rastreo satelital para recuperar el auto en caso de robo o hurto.
Concurrí al lugar indicado por la empresa Pointer, encargada del dispositivo. Allí supe que por mi propia seguridad no podía saber dónde instalarían ese equipo y que sería conectado al sistema eléctrico del auto sin perjudicarlo.
Por razones de mejor precio, la semana última decidí cambiar de compañía. Concurrí a desinstalar el equipo de rastreo y me enteré que la conexión la hicieron pelando los cables originales de mi auto, ahora remendados con cinta aisladora.
Pese a mis llamadas telefónicas para pedir explicaciones, ni la empresa de rastreo ni la afamada aseguradora me contestaron todavía.
Los autos modernos tienen complejos sistemas electrónicos que no sólo sirven para las luces, sino también para todos los dispositivos de seguridad y la inyección de combustible.
Hay varios antecedentes de serios problemas causados por rastreadores mal instalados en autos de alta tecnología.
Estoy seguro de que no todas las empresas de recuperación de vehículos operan de la misma manera.
Pero si aprecia su automóvil, antes de colocarle un sistema de ese tipo asegúrese que la empresa o servicio técnico no pelen los cables por donde les dé la gana.






