
Henry Ford trabajó incansablemente para cumplir con sus ideales. Si bien no inventó el auto, fue uno de sus principales impulsores y lo popularizó
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DETROIT.- La idea del sueño americano está directamente relacionada con la historia de Henry Ford, un norteamericano nacido en Michigan el 30 de julio de 1863, de sangre irlandesa con un carácter dominado por la búsqueda constante y la voluntad.
Según los historiadores, su madre lo definió a los 7 años como "un mecánico nato"; él mismo, desde joven, ya pensaba cómo podía hacerse para trasladar el pesado trabajo de las espaldas de la gente a las máquinas .
Los estudios y la inquietud lo llevaron a que en la Navidad de 1893 arrancara su primer motor de nafta, que funcionó por 90 segundos. Rápidamente comenzó a trabajar en otro con suficiente potencia para mover un vehículo, algo que logró en junio de 1896, cuando con el nuevo motor salió con su vehículo por las calles de Detroit.
Los primeros intentos estuvieron signados por el fracaso. El 15 de agosto de 1899 creó su primera compañía: la Detroit Automobile Company, en la que algunos financistas invirtieron 86.000 dólares por un proyecto para construir un camión y un auto.
Estos resultaron lentos y tuvieron problemas técnicos, y aunque se intentó construir un vehículo liviano la empresa cerró. En su biografía Henry Ford cuenta que el proyecto fracasó porque los directivos querían un auto que se vendiera al máximo valor posible. Esta era una idea contraria a los pensamientos de Ford, que quería fabricar un auto para las multitudes.
Al año siguiente creó una nueva empresa, la Henry Ford Company que, por los mismos desacuerdos con los socios, sólo subsistió 4 meses.
Estos fracasos no amilanaron a Ford, que siguió confiando en sus creencias e ideales. Su búsqueda y pujanza lo llevaron a convencer de sus proyectos y sueños a 12 nuevos accionistas.
Un siglo de vida
Con unos 28.000 dólares en efectivo y algunos activos que consistían en herramientas, planos, especificaciones, algunos prototipos, cierta maquinaria, artefactos, patentes y, sobre todo, su ilusión, el 16 de junio de 1903, Henry Ford fundó la Ford Motor Company. En ella, Ford comenzó como vicepresidente, diseñador, jefe de mecánica, superintendente y gerente comercial.
El primer auto que salió del taller fue descripto por Ford como "una máquina tan perfecta que un muchacho de 15 años puede manejarla".
El Dr. E. Pfenning, de Chicago, compró el primer Ford A en 850 dólares y en 15 meses se colocarían 1700 autos en el naciente mercado americano del automóvil.
En 1908 comenzó la producción del famoso T. El volumen de ventas y nuevas técnicas de producción le permitieron a Ford continuar bajando los precios. Este auto se vendía a algo más de 800 dólares. Pero aún no contento con la floreciente marcha de la empresa, Henry Ford continuaba intentando perfeccionar sus autos con la idea de fabricar vehículos cada vez más populares.
La revolución industrial
La búsqueda lo llevó a crear, en 1913 (año en que se creó la filial en la Argentina), la línea de montaje. Por intermedio de una soga que atravesaba la planta de Highland Park, Michigan, hizo circular un chasis e hizo que cada trabajador permaneciera en un puesto realizando una tarea específica. Así el auto adquiriría su forma de manera mucho más rápida a medida que éste avanzara de sección en sección, además de ahorrar innumerables horas-hombre. Esta idea renovó los conceptos de producción, que hasta ese momento se realizaban en este sector de la industria.
Con esta forma de fabricación, los modelos T salieron de la línea de montaje a razón de una unidad cada 10 segundos. Así, los precios llegaron a descender hasta llegar a los 226 dólares para los modelos base, aunque la gente prefería los full, que tenían un costo de alrededor de 400. Para finales de 1913, Ford Motor Company estaba produciendo la mitad de todos los automóviles que se vendían en los Estados Unidos.
Las estadísticas indican que cuando se dejó de producir este modelo se habían hecho 15.007.033 automóviles tan sólo en Estados Unidos.
En la Argentina: una celebración en la que brindamos por nuestro pasado, por el presente y por el futuro
La familia Ford está de fiesta. Llegamos a nuestro cumpleaños número 100 en el mundo y, además, muy pronto celebraremos el 90 aniversario en la Argentina, lo que nos llega mucho más de cerca a los que hemos pasado gran parte de nuestra vida trabajando para Ford.
No sólo estamos celebrando por nuestra historia, que nos enorgullece, sino también por el presente, ya que, desde hace casi doce meses, estamos liderando el mercado argentino, algo que no lográbamos desde hace varios años. Y lo estamos haciendo de forma indudable, seguidos por cuatro empresas que se alternan en el segundo puesto a una considerable distancia de nosotros.
Esto lo hemos logrado por el éxito de nuestros productos: la pickup Ranger; el Focus, el mediano de éxito mundial; el pequeño Ka, y el nuevo Fiesta, que nos han ayudado también a liderar el mercado de exportación, en el que las estadísticas muestran a Ford Argentina en el puesto número 12 de todos los exportadores del país de cualquier rubro. En esta lucha nos acompañan nuestros concesionarios y proveedores, y la gente de Ford que trabaja en equipo y sin escatimar esfuerzos para el éxito del óvalo.
Pero no sólo celebramos el pasado y el presente, sino que nos preparamos para seguir haciéndolo en el futuro. Y para eso, estamos lanzando en los próximos días, el nuevo utilitario deportivo, el EcoSport. El instinto (y los comentarios de los que ya lo han manejado) nos indica que podemos estar frente a un producto tocado por la magia del éxito.
En suma, somos centenarios pero lo suficientemente jóvenes y vitales como para tener un presente sólido y luchar por un futuro promisorio.
El autor es director de Relaciones Institucionales de Ford Argentina






