
La experiencia de la marca de los diamantes en vehículos off-road se refleja en esta pickup robusta y confiable
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El mercado de las pickups sigue al rojo vivo. A las recientes presentaciones de la Nissan Frontier y la VW Amarok, se suma ahora la llegada al mercado argentino de esta nueva Mitsubishi L200 3.2 CR, que se produce en Brasil, equipada actualmente con motor de 3.2 litros y 165 CV.
Reemplaza la L200 DI-D 2.5, que provenía de Tailandia. Esto le permite a Mitsubishi bajar el precio del producto, aunque por equipamiento y características, igual sigue enrolado entre las pickups doble cabina del segmento alto.
Excepto el motor (4M41), que también utiliza el SUV Montero, y algunos cambios en el equipamiento, esta pickup, en lo que respecta a chasis y carrocería, es similar a la precedente DI-D 2.5.
Es justo reconocer que el diseño de esta Mitsubishi L200, conocida como Triton en otros mercados, marcó el rumbo de la actual generación de pickups medianas, con su estilo de cabina de líneas redondeadas, que luego siguieron varias rivales, cuando se lanzó mundialmente en 2005.
Como se dijo, esta L200 CR 2010 cuenta con un moderno propulsor de 4 cilindros en línea, 3200 cc exactos de cilindrada, 165 CV a 3800 rpm de potencia máxima y 38,1 kgm a 2000 vueltas, de torque. Dispone de inyección directa por sistema common-rail, turbocompresor e intercooler, además de tapa de cilindros con 4 válvulas por cilindro y doble árbol de levas a la cabeza (DOHC).
Todas estas características confluyen en una gran capacidad de aceleración (0-100 km/h en 12,48 seg.) y elasticidad (80-120 km/h en 4ta., en 9,25), lo que en la práctica se traduce en una respuesta muy potente y veloz (181 km/h de máxima), tanto en la ciudad como en la ruta, a un consumo muy razonable (urbano, 11,1 l/100 km y 9,5 a 120 km/h) para las características del motor, cuya cilindrada es ahora la mayor del segmento.
Buena parte de esta performance se debe a una caja de velocidades manual de 5 marchas de relaciones cortas, que aprovechan bien el par motor. Cabe acotar que también hay una versión con caja automática de 4 velocidades.
La caja de transferencia es a la vieja usanza. El sistema Easy-Select 4WD de Mitsubishi cuenta con una sólida palanca manual para engranar los modos de marcha 2H (tracción trasera, normal para uso en asfalto y ciudad), 4H (4x4 alta) y 4L (doble tracción baja), para utilizar en los terrenos más ásperos. Este sistema quizá sea menos cómodo que los eléctricos y electrónicos de otros modelos, pero resulta incuestionablemente muy confiable y robusto. En especial, lejos de las grandes urbes.
Mitsubishi tiene una larga experiencia en vehículos todoterreno (incluyendo los Lancer de Rally); por lo tanto, la capacidad off-road de esta L200 está fuera de toda discusión. Es un vehículo preparado para el todoterreno más extremo, cualidad que se acentúa con el incremento en la potencia y par del motor, y el diferencial de desplazamiento limitado (LSD). Barro, arena, piedras, nieve, pueden ser superados con esta L200.
En estas capacidades off-road hay que incluir un ángulo de ataque excepcional (39°, gracias al corto voladizo anterior) para encarar cualquier pendiente, que se combina con ángulos de salida y ventral de 26° y 27°, respectivamente. Se suma el amplio despeje de 220 mm.
Las suspensiones son más bien blandas, lo que proporciona un muy buen confort de marcha. El sistema delantero, del tipo independiente con resortes, y el trasero, de eje rígido con elásticos y amortiguadores desfasados, copian el terreno y absorben muy bien los desparejos continuos (adoquinados, ripio) a velocidad moderada, pero tienen cierta tendencia a rebotar y oscilar si se supera un obstáculo en forma brusca o rápida. Más allá de eso, se comporta con solvencia en rectas y curvas. Eso sí, la dirección tiene muchas vueltas entre los topes, por lo que obliga a moverla rápidamente para enfilar a lugares estrechos o estacionar.
Los frenos son contundentes gracias a un conjunto balanceado de discos ventilados delanteros y tambores traseros, asistidos por ABS y EBD (distribuidor de la potencia de frenado), y el sistema antibloqueo de las ruedas traseras (LSPV).
Espacio de sobra
Como pionera de la nueva generación de pickups medianas y con una longitud total de 5070 mm (la distancia entre ejes es de 3000), la L200 tiene un gran espacio interior, lo que incluye suficiente confort para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras. La posición de manejo es cómoda (la columna de dirección se regula en altura), clásica de una pickup, y la selectora, aunque lógicamente algo áspera (después de todo es un utilitario), es muy precisa.
Esta L200 tiene un alto nivel de equipamiento. cuenta con asientos tapizados en cuero, el mismo material que recubren las bochas de las selectoras de cambio y transferencia, y el volante. Además incluye el práctico display RV Meter que agrupa toda la información de la computadora de a bordo, compás, reloj, altímetro, temperatura exterior y hasta gráficos de consumo. Cuenta también con doble airbag frontal.
El equipamiento de confort incorpora climatizador automático, elevacristales en las cuatro puertas, equipo de audio que lee MP3 e incluye entradas para iPod y USB, además de conexión Bluetooth.
En el exterior, un punto a favor es la cobertura de PVC del piso y las paredes de la caja de carga, pero no tiene reja ni barra que protejan la luneta (térmica). Tiene estribos y llantas de 16" para los generosos neumáticos 265/70 R16.
Como se dijo, esta Mitsubishi L200 3.2 CR resulta una pickup sólida y robusta, muy apta para el off-road más extremo y también para trabajar, gracias a una capacidad de carga de 1015 kilogramos.
Se comercializa en nuestro país a 43.500 dólares (alrededor de 171.400 pesos), lo que la pone en confrontación directa contra el segmento superior de la Toyota Hilux, la VW Amarok y la Nissan Frontier. La garantía es de 3 años o 100.000 kilómetros, a tono con el resto del segmento.






